
Arrierías 105
Mario Ramírez Monard
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Quienes por gusto, profesión, inquietud u oficio gustamos de la escritura, de la comunicación a través de diversos medios masivos llámense crónicas, trabajos de investigación o simples ideas que deseamos expresar en la radio, periódicos o las incontrolables plataformas digitales, siempre estamos pensando en nuestro próximo escrito y vamos perfilando los temas, desarrollando hipótesis y dando una forma fácil de llegar al público, esto es, hacernos entender y es, digámoslo así, nuestra cotidianeidad; pero los hechos y los sucesos diarios en esta convulsionada Colombia nos llevan a cambiar, obligatoriamente, la idea del escrito.
Planteo lo anterior porque en mi columna habitual de Arrierías quería hacer un balance de lo bueno y lo malo del acontecer diario en nuestro país durante el año que acaba de terminar -2025-, para lograr proponer cambios que beneficien, sin exclusión, a todos los colombianos. Este propósito lo dejo para edición de febrero por los hechos geopolíticos y de violencia que son noticia fundamental en este cambio de año.
Caso1
Ver en carretera a cientos de seres humanos, familias completas caminando con sus pobres pertenencias, sin un norte, sin ninguna ilusión y solo huyendo de la infamia de la guerra es algo que duele en el alma. Las estadísticas actuales no acercan a un poco más de 100 mil colombianos arrancados por la violencia, de su tierra, sus pequeñas parcelas donde desarrollaban una vida familiar con necesidades, sí, pero con una pobreza digna de saber que estaban en donde nacieron, en su heredad, en el sitio donde la tierra brindaba la comida por el cuidado y el trabajo mesurado de padres, madres, hermanos en un entorno que les permitía, al menos, una ilusión una utopía, el sentirse como familia. Hombres armados que raptan niños para obligarlos a pelear mediante las armas una guerra que no entienden, que no es la de ellos bajo la coacción y la violencia de unos comerciantes de la violencia, de la industria de la muerte que dicen moverse dentro de un idearium de lucha social, mentira que se cae de su peso por la forma terrorista bajo la que actúan con tal de apropiarse de esa tierra de campesinos o de la riqueza del subsuelo.
Caso 2
Ver en carretera a miles de ciudadanos, incluyendo niños y entornos familiares huyendo de la ignominia de una dictadura y abandonando su país, Venezuela —nuestra vecina—, dejando allí recuerdos, trabajos, ancestros, familias. Más de 9 millones de desplazados por la violencia de una dictadura sustentada por fuerzas armadas corruptas y cooptadas a favor de los dueños del poder y no del pueblo a quien deben su razón de ser. ¿Cómo un país tan rico, con una de las reservas mundiales más grande de petróleo, con riquezas grandes y poco cuantificadas de otros minerales como el coltán, básico para la industria tecnológica, pudo caer tan rápido en el desempleo, la miseria y una moneda que perdió todo su valor en menos de dos lustros? La respuesta está en la corrupción de altos mandos políticos y militares, en la apropiación indebida de bienes y servicios, de tierras y, por supuesto, de su gran riqueza petrolera.
Empiezan a surgir inquietudes una vez se conoce el derrocamiento y secuestro del corrupto presidente. Venezuela es un país que tiene menos área territorial que Colombia y no ha tenido el conflicto interno de Colombia, sin embargo, tiene más de dos mil Generales en la cúspide del mando militar mientras Colombia no alcanza a los 200; ese poder político y las fuerzas armadas que nadan con soltura en la corrupción y los lujos mientras millones de sus compatriotas deambulan por países cercanos, en USA o países europeos buscando oportunidades de subsistencia básica tenía que caer ante la ignominia pero el golpe no fue dado por el pueblo sino por una fuerza extranjera violando claras normativas del derecho internacional.

Venezuela no es un país democrático y alegra saber que su dictador cayó, fue apresado y llevado ante un organismo de justicia de Estados Unidos pero la estrategia utilizada por la gran potencia mundial es un golpe directo a la ONU, la OEA instituciones creadas para la convivencia mundial luego de sufrir el mundo varias guerras mundiales y/o internacionales, organismos creados para regular los conflictos entre naciones.
El espacio en esta columna no nos permite extendernos mucho en la explicación de la violación de estas normas del derecho internacional, razón por la cual continuaremos hablando al respecto en la edición 106 del mes de febrero.
Temas a Desarrollar
“Utilizar el aparato coactivo del Estado a fin de mantener instituciones manifiestamente injustas, es en sí una forma de violencia ilegítima que los hombres, a su debido tiempo, tienen derecho a repeler” 1 Rawls, Teoría de la Desobediencia Civil, en R, M. Dworkin, citado en RAZONES PARA DESOBEDECER EL DERECHO, Mario Ramírez Monard, Máster en Derechos Fundamentales Universidad Carlos III de Madrid.
Elementos básicos de un Estado de Derecho fundado en el respeto a los derechos fundamentales como la Dignidad, la Libertad y el Bloque de Constitucionalidad, serán los temas centrales de nuestro próximo escrito sobre este interesante tema que es necesario conocer por la importancia de la convulsión que viven nuestros países ante la ignominia del abuso de poder y la respuesta de agresión de una potencia mundial.
POST SCRIPTUM: “La obligación moral de obedecer al Derecho Justo es una obligación derivada de la obligación moral de ser justos o por qué hemos de actuar con justicia, es una pregunta derivada de la más general de porqué hemos de actuar moralmente, teniendo en cuenta que la justicia ES UNA VIRTUD MORAL DE FUERTE SENTIDO SOCIAL, POLÍTICO Y JURÍDICO”. Eusebio Fernández, profesor universidad Carlos III de Madrid.

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