Edición 107

ARRE MULITA

By 3 de marzo de 2026No Comments

Arrierías 107

Elio Favio Gutiérrez*

Temas de arriería.[1]

Cuando iba llegando al río, el arriero por la tarde

se olvidaba de las recuas, de enjalmas y cabezales,

y musitaba muy quedo: cuando el camino se acabe

abrazado a mi morena me despertarán las aves.

Arre mulita ligera que nos va a coger la tarde,

era un grito en son de queja, nacido de sus afanes;

arre mulita que ansioso, cuando el camino se acabe

me abrazaré a mi morena; arre mulita, arre, arre.

Los guarnieles y las fondas, las muleras y los arres,

solo están en la memoria de arrieros y caminantes.

Llevo en el fondo del alma como recuerdo inefable

el barro de los caminos y el verdor de los juncales.

Y una llamita de usencia que con mis recuerdos arde

hace brotar de mi tiple un nostálgico arre, arre,

y en las orillas del río los gritos y los afanes

del viejo arriero, mi abuelo, se renuevan con mis arres.

Arre mulita ligera: arre mulita, arre, arre.

Las alpargatas

Óyeme gringo pendejo, no te pongas alpargatas,

déjalas como han venido reservadas a los paisas,

que si alguien impertinente y desaliñado las calza

parece que le dolieran los caminos a la patria.

Una alpargata calienta en la más fría mañana

y refresca cuando abrasan bajo los pies las andanzas;

guarda secretos muy hondos de amores y serenatas

y recoge en sus pisadas los rastros de la nostalgia.

No mancilles la blancura natural de la alpargata,

caminante de otros lares, porque no tienes la casta

de los arrieros de antaño, ni la bravura del taita

que con el hacha en las manos canto un himno a la esperanza.

Careces de muchas cosas para calzar la alpargata:

te hacen falta los recuerdos, la magia de las montañas,

el barro de los caminos, ante todo, la templanza

que confieren los senderos sacrosantos de la patria.

Añoranzas de arriería

Se acabaron las fondas en los caminos,

del arriero callaron las rudas voces

que acosaban las mulas cuando la noche

prodigaba deleites de amor furtivo.

En las ferias del pueblo ya no se exhiben

con orgullo sincero aquellas enjalmas

que al lomo de las mulas llevaron lejos

maderas y recuerdos por las montañas.

En los empalancados, las alpargatas

ya no dejan sus rastros inconfundibles;

no hay clavijas de palo en los viejos tiples,

los cocuyos no alumbran las serenatas.

Han muerto poco a poco muchas palabras

como guarniel, madera, pielroja y piola,

delantal, herradura, clavo y navaja,

aguadeño, perica, fonda y vitrola.

Viejo arriero, no hables de sobornales:

dirán que no te entienden, que esa es palabra

que murió como mueren las tradiciones

añorando las trochas llenas de gracia.

*Elio Fabio Gutiérrez Ruíz (Tuluá 1948).

Normalista superior; licenciado en Pedagogía, Universidad del Quindío; magíster en Administración Educacional, Universidad del Valle; doctor en Pedagogía, Universidad Nacional Autónoma de México –UNAM–. Ex-Profesor titular de la Universidad del Cauca. Fue jefe del departamento de Educación y Pedagogía; decano de la Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y de la Educación. Cofundador y codirector del Doctorado en Ciencias de la Educación de Rudecolombia. Ha sido profesor invitado en las áreas de historia de la educación, pedagogía y currículo por universidades del exterior. Par evaluador de Colciencias y del Ministerio de Educación Nacional de Colombia. Ha hecho significativos aportes en su especialidad en libros, revistas, conferencias y eventos en el país y en el exterior. 1

  1. https://vri.unicauca.edu.co/editorial/libro/curriculo-formacion-y-universidad-retos-y-asimetrias-en-inclusion-social-y-pedagogica/

[1] Del libro “Rastros del silencio”. Elio Fabio Gutiérrez Ruiz. Unicauca, Popayán, 1999. 

Total Page Visits: 6 - Today Page Visits: 6

Leave a Reply