
Arrierías 106
Manuel Gómez Sabogal
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Son vecinos. Amigos desde hace rato. Y se encuentran para salir a caminar por la vereda. El jueves, el que tiene poca voz fue a buscar al sordito para salir a caminar. No estaba y entonces, la señora le dio café y agua, como siempre. Muy atenta ella.
La señora del sordito goza, porque sabe que cuando uno habla, el otro no le escucha bien. Ella le debe repetir lo que dijo poca voz. Y ahí sí entiende.
Hacía calor y el día estaba maravilloso. Valía la pena salir a caminar. Al rato, llegó el amigo. Se saludaron, se abrazaron y le dijo: “Ya vengo. Voy por los perros”. Son tres pastores alemanes, su compañía. El otro, tiene un gamincito, al que ya conocen bien los tres perros gigantes.
Salieron por la vereda. De pronto, quien tiene poca voz, le dijo al amigo: – “Está bonito el día”. – “¿Qué qué?” – “Que está haciendo bonito día” – “Sí, por aquí llegamos”. Y así, siguieron caminando. Mucho silencio.
Se detuvieron un momento y el amigo sordo sacó su celular e hizo una llamada: “Hola. ¿Ya terminaron el trabajo? En un rato voy, porque no estoy en la casa. Estoy caminando por la vereda”. Y colgó.

El amigo sordo y poca voz siguieron caminando. Los perros iban adelante jugando, deteniéndose a comer pasto, a orinar y a correr como locos.
El amigo sordo empezó a contar sobre posibles estafas con lotes y ventas de casas e inmuebles. Le contó a su amigo, sobre las peripecias que hacían los estafadores para vender una y otra vez un lote, un carro, una casa y sin caer en manos de la ley.
Le dijo que los estafadores estaban atentos y le salían a cualquier víctima con todas las mañas para vender algo que no se podía ofrecer, pero ellos sabían cómo hacerlo.
De pronto, vieron un aviso de “SE VENDE” y poca voz preguntó: – “Y este lote qué?” – “¿Que qué? Ah, este lote” Y le volvió a contar el procedimiento de los estafadores a lo cual le preguntó: – Pero si no es de ellos, ¿cómo logran embaucar a una persona? – ¿Que qué?
Y entonces, empezó a contar historias acerca de los estafadores. Por ejemplo, una vez, vendieron un lote más de 10 veces y nunca lograron detener a los estafadores. Se las ingenian siempre para no caer y sí, hacer caer a los incautos. Para ellos es muy sencillo. Es fácil, porque llevan años haciendo lo mismo. Escrituras falsas, documentos de mentiras.
Como para no creer eso, pero es la realidad. Así que hay que cuidarse mucho y saber con quién se hace un negocio. A quién se le compra un lote, una casa, un carro.
Así que el amigo aprendió un poco más de la vida. Aunque nunca ha caído, ya sabe que esa fue una buena tarea. Cada caminata sirve para que haya una lección de vida y un nuevo aprendizaje.
Porque el amigo sordo sabe mucho. Le ha tocado de todo en la vida. Desde pequeño luchó para ser alguien. Le tocó muy duro. Desde abajo. Familia pobre, pero honrada. El amigo sordo tiene muchas historias y en cada salida, poca voz aprende mucho más de su amigo sordo.
Para amenizar la caminata y que no sea tan silenciosa, le cuenta a poca voz todo lo relacionado con sus viajes, casi diarios, en bicicleta.
El amigo sordo es buena gente y sabe llegar a los amigos. Y entre vecinos, hay otro con quien comparte herramientas, madera, elementos de la finca.
Y así, continuaron caminando y al regreso de la caminata, se despidieron con un “Nos vemos mañana”, esperando volver a encontrarse para dar y recibir más lecciones de vida.
Pero siempre habrá una pregunta de poca voz y una contra pregunta del amigo sordo: “¿¡Que, ¡¿qué?!”

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