
Arrierías 106
Manuel Tiberio Bermúdez
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A Jesús Antonio «Chucho» Pantoja le gusta escribir. Lo conocí coqueteándole a la literatura en el taller de escritura Écheme el cuento que orienta en Cali Alberto Rodríguez. Para aquella época el cuento, y en especial las ucronías, esa reconstrucción ficticia de la historia en la que el autor imagina como habrían sido los acontecimientos si hubieran tomado un rumbo distinto, y los relatos con sus tramas y vericuetos con personajes inventados por la fiebre narrativa, eran el foco de su atención.
Pero un día la tinta hecha palabras le fue torciendo el curso a su apetencia de ficción y lo metió por los senderos, nada ficcionales, de las realidades que se viven en nuestro país y el mundo. Entonces escribió Los más grandes farsantes de la historia. Un libro que nada tiene que ver con la ficción pero que en ocasiones esa realidad que cuenta es tan increíble o desconcertante que parecería que lo fuera. Y en ese primer libro “Chucho” detalló lo que no sabíamos de personajes que habían sido entronizados y que puso al descubierto como una gran farsa en la historia de la humanidad.
En esta ocasión, Chucho nos sorprende con un nuevo título: Torcidos made in Colombia. El solo nombre ya atrae nuestra curiosidad lectora.
Dialogué con el autor para conocer sobre este su segundo libro publicado.
Está entregando al público un nuevo libro. Luego de Los más grandes farsantes de la historia, muy bien acogido por sus lectores, apareces ahora con Torcidos Madre en Colombia. ¿De qué trata este libro?
Este libro recoge la historia, lo más completa posible, de los casos emblemáticos de negocios sucios que ha habido en la historia colombiana reciente.
El libro recoge los 10 negociados más significativos de la historia en nuestro país. Ahí se ventilan varios casos. El primero, es el famoso robo de los 13 millones y medio de dólares ocurrido al Chase Manhattan Bank, allá por los años 80, hasta llegar al más reciente, el caso de los carrotanques de la Guajira durante la administración de Gustavo Petro.
¿Qué tanta dificultad le genera a usted hacer este tipo de indagaciones para construir el libro?
Realmente no es fácil. Y, no es fácil porque a pesar de que en el mundo de hoy uno encuentra información por todo lado: virtual, real, por televisión, en imágenes, por whatsapp, en escritos, en libros, mediante revistas, artículos de periódicos, etc., es muy difícil encontrar la historia completa de cada caso.
Se encuentran versiones parciales, se hallan hechos recientes, hechos que de alguna manera contribuyen a entender un poco lo que ha sucedido en los diferentes casos; pero conseguir la historia completa desde su origen es muy difícil. Lo que yo me propuse, y lo que contiene el libro, es la historia completa desde el origen hasta el último desarrollo reciente conocido de cada caso. Eso es lo que yo he hecho: recrear la historia completa de cada caso, incluso consultando, en los archivos de las autoridades, tanto judiciales como de control.
Durante el trabajo de investigación, ¿descubre usted que se esconden aspectos relevantes sobre estos negociados? ¿Detecta que se oculta parte de la información de alguna manera?
Hombre, sí. Decir que se esconde me parece arriesgado, pero en todo caso no es fácil encontrarla, la recortan o la matizan. Todos sabemos que los medios de comunicación defienden intereses particulares y a veces no les es conveniente publicar todas las aristas que tienen estos casos.
A uno le toca bucear en el mar de la información, rastrear cuidadosamente y seguir pesquisas, jalar de la pita y encontrar, hasta donde más se pueda, los vericuetos y los detalles de cada historia. Otra cosa es que con frecuencia puede uno encontrar información no veraz, no del todo confiable, pero en todos los casos hay que hacer el trabajo periodístico de contrastar la información con diferentes fuentes. Ese, es un trabajo adicional al que uno se propone cuando escribe los textos.

¿Qué busca al escudriñar en esa historia de Colombia tan torcida?
Encontrar la historia completa. Encontrar el recuento que le brinde al lector el contexto, los instrumentos utilizados y sus efectos. La tarea es hacer el balance y publicarlo de la manera más —iba a decir veraz— pero digamos más cercana a la realidad de lo sucedido, contrastando la información, comprobando fuentes y encontrando el camino que nos enseña cuál ha sido el recorrido, de qué manera las artimañas se han producido, cómo se han llevado a efecto y cuál ha sido finalmente el impacto en la sociedad colombiana. También en muchos de los casos, ¿a dónde ha llevado eso?, cuáles han sido las actuaciones de los organismos de control incluyendo a la fiscalía y cuál ha sido el resultado final en términos de condenas.
¿Cuál de esos «torcidos» le impactó más, por ejemplo, por la genialidad en las técnicas para poderlo realizar?
Pues yo diría que hay para todos los gustos. El primero que encontramos es el del robo al Chase Manhattan Bank. A mí me sorprendió el resultado final. Yo creo que, como dice el escritor Julio César Londoño, “hasta el mismo Roberto Soto Prieto se hubiera escandalizado con el resultado final”.
Ese por ser el primer robo informático en la historia de Colombia, tiene un desarrollo muy particular, pero sobre todo el final, el desenlace es lo más sorprendente.
Hay otros, por ejemplo, la ingeniería financiera que se desarrolló en el caso de Interbolsa, la captadora de dineros. Es una actividad que a mí me llamó la atención por toda la ingeniería que hay, y sobre todo, por la manera como se pretendió, desde un principio burlar a las autoridades. Entre otras cosas, considerando hasta la misma jurisdicción, porque en determinado momento se encontraban los investigadores con tres jurisdicciones diferentes y, ni siquiera se sabía en qué país había que poner las denuncias y en qué país habría que adelantar las investigaciones y los procesos. Eso fue un entramado planeado y diseñado de esa manera para enredar a todo el mundo, por supuesto a los clientes, pero también a las autoridades.
Chucho, todos estos casos producen en uno desprecio hacia quienes realizaron esas acciones. ¿Cuál le parece más detestable de todos los casos que pudo recoger en el libro?
Difícil, difícil. Porque, entre otras cosas, uno encuentra protagonistas en varios casos. Los mismos protagonistas en varios asuntos. Pero definitivamente si hay que ponerle la medalla de oro a alguien yo diría que, Emilio Tapia se la lleva de lejos, porque el señor Tapia figura en varios de esos negociados y sorprendentemente siempre se sale con la suya. Inclusive en la última, que fue la de los famosos 70 mil millones de pesos «abudineados», a él finalmente lo descubren, y así lo confesó al final ya cuando tenía la soga al cuello, era la persona que estaba detrás de ese negociado. Y lo que se ha podido recuperar, hasta ahora, es muy poco. De 70 mil millones de pesos no van más de siete mil, u ocho mil, en el mejor de los casos y eso teniendo en cuenta que son valores que se le han asignado a propiedades que el señor Tapia tuvo que entregarle a la justicia. Así que muy probablemente lo recuperado sea mucho menor.
¿Considera riesgoso este tipo de libros en Colombia?
No sé, de todas formas, son casos que implican tanto a figuras reconocidas como a los montos que han logrado hurtar, pero sobre todo la depredación que se le ha hecho al estado es sumamente grande, y la información ha sido pública. Ahí están las cifras de transparencia internacional, nosotros no hemos podido superar ese puesto número 39 o 40, que siempre hemos ocupado en esa escala.
De todas formas, lo que los lectores van a encontrar en estos textos, no es nada nuevo, toda es información pública, se recoge tanto lo difundido por la prensa hablada y escrita, como también lo publicado por parte de los organismos de control, como la Contraloría General de la República con sus procesos de responsabilidad fiscal, la Procuraduría con las respectivas sanciones disciplinarias y, obviamente las sentencias de tribunales y fallos de la Fiscalía General de la Nación. Los jueces también se han manifestado y son sentencias que son públicas en todos los casos.
No es fácil llegar a un título tan apropiado para el libro, ¿cómo lo consigue?
No fue difícil. Hace parte del argot popular. Desde la introducción del libro, se hace claridad de que el título responde a eso. Responde a lo que la legislación colombiana denomina de una manera elegante, «concierto para delinquir», pero para los que estamos acá afuera, en la calle eso no es más que un “torcido”, y un “torcido” es un negociado que se hace con varios compadres para coronar una operación n y repartirse la plata entre todos. “Torcido” también se le dice a una persona que anda en esos menesteres, que suele ser un ciudadano elegante, bien vestido, con títulos universitarios, pero que se ocupa de poner la mira en la defraudación al erario.
¿Por qué leer su libro Torcido made in Colombia?
Porque va a ser consultado por quienes se interesen en los hechos de corrupción más sonados en los tiempos recientes, además de entretenido y hasta divertido para quienes gustan del periodismo de divulgación. Es decir, se encuentran allí las historias, como dije antes, completas, lo más completas posibles, con información contrastada. Es lo más fiel a los sucesos que dieron origen y vieron la luz ante la opinión pública por los hechos que se cuentan allí, en cada uno de los capítulos.
La historia se cuenta desde cómo se craneó la acción, cómo se planeó, cómo se llevó a cabo, cuáles fueron las operaciones realizadas, y de qué manera se aprovecharon o burlaron las normas de la legislación colombiana para salirse con la suya.
Me imagino que hay momentos de humor, primero por las acciones de los torcidos que hacen y segundo frente a la candidez del resto de los colombianos que nos enteramos de cómo sucedieron los hechos.
Sí, porque hasta en las calaveradas más grandes hay espacio para el humor. En el libro se descubren situaciones divertidas, ambientes y sucesos que de verdad, no es que le hagan contrapeso a los torcidos propiamente dichos, pero de todas formas hay situaciones que le arrancan una sonrisa al lector, al menos eso espero.
Además, al principio y al final de cada capítulo el lector encontrará notas muy divertidas de otros torcidos que, por lo cómicas, parecerán chiste, pero son pura realidad. Quizá sirvan para adelantar un segundo tomo.
¿Algo más que quiera agregar?
Como autor yo espero que la gente tenga la misma reacción que yo tuve cuando estaba escribiendo estos textos. Primero, abrir los ojos y después preguntarme: ¿Cómo es posible que haya gente especializada en tumbar a los ciudadanos de esa manera? porque eso es lo que han hecho, tumbar a los ciudadanos de un lado y tumbar sobre todo al Estado, porque se han metido es con el erario, con el presupuesto público. Los capítulos del libro están redactados en un lenguaje sencillo, para que lo entienda todo el mundo, la técnica es de investigación documental y se presentan bajo la forma de crónicas. Espero que me alcance el tiempo para escribir el segundo tomo.
¿Dónde se puede conseguir su libro?
Lo vendo directamente. Me pueden escribir a mi correo electrónico, jesuspantojat@yahoo.es o a mi wasap 316 2841669.


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