La cultura se define como el cúmulo de referentes, costumbres, tradiciones, creencias, conocimientos, maneras de pensar, de ser, querer y hacer de un conglomerado humano en un lugar y tiempo determinado que lo distingue e identifica. En síntesis, la cultura establece, define, y hace parte del imaginario simbólico de los seres humanos a los que el ámbito cultural cobija. La cultura es todo lo que nos rodea, nos distingue y nos significa. Es sencillamente el resultado de nosotros mismos como hecho social en un lugar.

La cultura eco ambiental es igualmente el cúmulo de referentes sobre el ámbito, el lugar y el entorno que nos sirve de cobijo y que se ofrece como escenario para desarrollar las interacciones del ser, hacer y estar en bienestar.  De manera Lamentable en nuestro medio buena parte de los referentes sobre el ámbito, el lugar  y el entorno está orientado con preferencia tanto a la mera supervivencia, a la explotación y a la depredación, como  a utilizar los medios productivos y de comunicación, como trampolín para lograr a toda costa y a cualquier precio, el goce y el disfrute del individuo de manera egoísta y egocentrista, desconociendo al otro; trasponiendo valores entre ellos, los del respeto  por los demás, lesionando a quién se cruce en medio, viviendo como se nos antoje, violentando y agrediendo lo creado e edificado por otros seres utilizando para ello el escudo de la, libertad, la privacidad, la libre competencia y el libre desarrollo.

Es necesario reflexionar sobre la dimensión de los valores y la cultura como cimientos de la vida y la convivencia; una manera de hacerlo es ejercer una acción comunicativa reflexiva a partir de lo que vemos, de lo que nos rodea, de la vida que llevamos, el lugar en que vivimos y del papel que desempeñamos para el mejoramiento de nuestra existencia y de las acciones con las que contribuimos para su mejoramiento o deterioro. Las ciudades y conurbaciones tienden a emplazarse en zonas generalmente ataviadas de naturaleza y abundantes recursos, pero paradójicamente somos en general indiferentes a esos recursos y atributos, y lesionamos con nuestras acciones nuestro hábitat, la naturaleza y el entorno salvadas excepciones de aquellos que no solo mantienen la consigna de vivir en ellos, sino que demuestran con sus actos fidelidad al compromiso y la responsabilidad social en torno a un desarrollo sostenible del lugar donde vivimos.

La dimensión Eco Ambiental comprende el territorio, el suelo y el subsuelo, la naturaleza, inerte, viviente y sintiente, que abarca la flora, la fauna, los recursos naturales vegetales, minerales e hídricos, el clima y su impacto, la calidad del medio ambiente, el uso y manejo de los recursos y los residuos, la planeación y las políticas sobre el territorio, y la identidad, coherencia y participación ciudadana en torno a el respeto y defensa por la naturaleza, el ambiente y el lugar.  La calidad del sitio y del entorno donde vivimos depende en buena parte, de nuestra actitud y compromiso con el hábitat en el que residimos, el cual comprende lugares, infraestructura, servicios, equipamiento, actores sociales y relaciones, los cuales deben ser asumidos como un tejido sistémico de propiedad y responsabilidad individual y colectiva. La parte hace al todo y el todo hace la parte, en una interacción interincidente.

Hace parte de la Cultura ciudadana, la visión Ecosistémica, es decir, el Ser Humano en armonía, integridad e identidad con el medio ambiente como Uno/Todo, generando en su accionar y coexistencia una vida digna y la mínima contaminación a través de las actividades, acciones y quehaceres diarios en procura de no ser actor depredador o contaminante, el tratar de consumir al mínimo elementos que afecten o destruyan los recursos y el entorno, o en caso de fuerza mayor, reponer, reparar y abstenerse del uso de elementos que puedan estropear la naturaleza, afectarla o contaminarla.

En este aspecto se hace útil para garantizar un equilibrio entre el consumo y la existencia en armonía con la naturaleza,  adoptar y practicar hábitos de vida saludables,  como el nutrirse en lo posible con alimentos sanos y naturales, minimizar el uso de empaques sobre todo aquellos no biodegradables, clasificar y separar  los residuos, ofrecer buenas formas de manejo, condiciones de seguridad y prevención de accidentes, evitar la contaminación de todo tipo, utilizar elementos de condición y energía renovables, apoyar a las instituciones de infraestructura, de servicios y aseo, participar en campañas de limpieza, cuidado y ornato, manejar con sumo cuidado el vertimiento de aguas residuales para no contaminar recursos y escenarios limpios, ofrecer una buena disposición y manejo apropiado de los residuos sólidos, y acatar  las instrucciones  preventivas y de manejo que los entes de servicio, prevención y de control nos ofrecen.  

Una de las formas de constituirnos de manera práctica en seres pro ecosistémicos es practicar en torno al consumo diario las reglas de la responsabilidad ecológica conocidas como las 3 R: 

  1. REDUCIR. El cual tiene diferentes campos y aspectos como: DISMINUIR el consumo, uso de energías, el prevenir necesidades y disponibilidades. El de REPARAR, ofreciendo más tiempo y distancia a la obsolescencia, arreglando, manteniendo y reparando la parte y el todo antes de desechar los elementos. Igualmente, el de MIMINIMIZAR, escogiendo la acción de menor impacto.
  • REUTILIZAR. En busca de conservación y eficiencia. Lo cual implica utilizar al máximo los elementos que tenemos a nuestra disposición. COMPARTIR el elemento, bien o servicio con otros para darle mayor utilidad y eficiencia. El MERCADEAR lo usado, ofreciendo la posibilidad de utilizar con mayor duración, empleo y efecto los implementos, y disminuir en el tiempo su condición de residuo. DAR OTRO USO, en otros términos, ofrecer recursividad, poner a disposición el elemento, el objeto o parte de éste, para otra función o propósito diferente aprovechando su existencia.
  • RECICLAR. Se trata de RESCATAR en lo posible un elemento, material o partes de un equipo o conjunto que no sirve. Es una forma se REINCORPORAR la materia prima, los elementos o partes constitutivas de un objeto al cúmulo de recursos sin necesidad de emplear nuevos materiales o como complemento de ellos, sin consumo de mayores gastos y energías. Reciclar hace que se lleven menos elementos al cúmulo de residuos y se aproveche con eficacia el bien aún deteriorado, obsoleto o inservible para determinado uso.

Sea ésta sea la oportunidad para reflexionar sobre la importancia de vivir en armonía cuidando el entorno, asumiendo hábitos ecológicos, colaborar en la socialización y divulgación de estos sencillos pero valiosos principios de cultura ambiental ciudadana.

La Cultura Ciudadana se interioriza con el ejemplo desde el hogar, el vecindario, la escuela, el trabajo y el espacio público; si practicamos las buenas maneras de vivir, el civismo y la urbanidad a diario, los volveremos un hábito y con ello contribuiremos no solo al cuidado del ambiente, sino a la trascendencia del Ser y la expansión de su consciencia

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