Edición 107

LA EDUCACIÓN EN COLOMBIA. UNA VISIÓN A SU EVOLUCIÓN.

By 4 de marzo de 2026No Comments

Arrierías 107

Jairo Sánchez.

Como testigo participante del proceso educativo desde 1968 hasta 2003 y luego como observador pasivo, hasta el presente, deseo hacer notar cómo ha sido la educación en nuestro país y bajo que parámetros se ha regido y orientado tanto a los estudiantes como a los docentes.

Finales de los 60 y comienzos de los 70 la educación era memorística, dictatorial, teocéntrica y con gran énfasis en la historia sublimada, magistral, con disciplina rígida y lesiva. El docente era una autoridad escolar y una continuación de la autoridad casera.

Muchos colegios tenían la fortuna de contar entre su personal con docentes con aptitudes para las artes musicales, artísticas y deportivas las cuales transmitían a sus alumnos conjuntamente con valores éticos, morales y comportamentales que cimentaron unas generaciones memorables tanto de maestros con pedagogía propia, así como de estudiantes con su trascendencia como personas en el contexto social que les ha tocado vivir.

Esta transmisión de saberes y valores estaban enmarcados en unos planes educativos inflexibles provenientes del Ministerio de Educación, entidad que desplazaba rígidos Inspectores a las escuelas y colegios, para supervisar el trabajo docente y administrativo, con graves consecuencias y sanciones si hallaban irregularidades.

Ese patrón rígido del proceso enseñanza – aprendizaje era el producto de la continuación de una metodología aprendida de nuestros maestros, quienes, a su vez, la aprendieron de los suyos y era transmitida a los alumnos, posiblemente maestros a futuro.

La educación en Colombia se ha movido a paso de tortuga. Las innovaciones han sido ocasionales y debidas, en parte, a la llegada de un ministro de Educación con alguna formación en escuelas metodológicas.

Un esbozo sobre la evolución y desarrollo de cómo ha sido la educación, comienza con la interacción entre indígenas y españoles.

Época Colonial (Siglos XVI – XVIII)

Carácter:  Exclusivamente religioso y elitista.

Agentes: Órdenes religiosas (dominicos, jesuitas, franciscanos).

Objetivo: Evangelización y formación de una élite criolla para la administración colonial.

Método: Pedagogía escolástica, basada en la memorización y la teología.

Siglo XIX: La República y los Primeros Intentos de Sistema Nacional

Marco: Tras la Independencia (1810-1819), se buscó un modelo educativo republicano.

Hitos:

Misión Lancasteriana (1820s): Introdujo el método monitorial (alumnos más avanzados enseñan a otros) para masificar la educación básica.

Reformas de Santander: Promovió la educación pública y la creación de colegios.

Constitución de 1886: Estableció que la educación sería dirigida y controlada por la Iglesia Católica, consolidando un modelo confesional y centralista. La educación era un privilegio.

 Primera Mitad del Siglo XX: Secularización y Expansión

Tendencia: Lenta separación entre Iglesia y Estado en materia educativa.

Hitos:

Reforma de 1930 Gobiernos liberales impulsaron la educación laica, gratuita y obligatoria. Se creó el Ministerio de Educación Nacional.

Misión Pedagógica Alemana (1920s): Introdujo ideas de la «Escuela Activa» (Pedagogía de Dewey, Montessori), poniendo al niño en el centro. Fundó la Escuela Normal Superior, clave para formar maestros.

Se estructuró el sistema en primaria, secundaria (bachillerato) y universitaria.

Segunda Mitad del Siglo XX: Masificación, Planeación y Crisis

Contexto: Urbanización, crecimiento poblacional y el Frente Nacional.

Etapas clave:

Los años 60-70: Se adopta un enfoque de «planeación educativa» técnico y economicista, vinculando educación al desarrollo. Se expande la cobertura, pero con calidad desigual.

 La Reforma de 1984 (Decreto 1002): Organizó la educación por «objetivos instruccionales» y «áreas de conocimiento». Fue un modelo rígido y conductista, centrado en contenidos medibles.

Crisis de los 80-90: Se evidencia la baja calidad, la inequidad y el desfase entre la escuela y la sociedad. La Constitución de 1991 fue una línea divisoria: declaró la educación como un derecho fundamental, enfatizó la autonomía escolar, la participación y la calidad.

 Fin del Siglo XX y el Gran Cambio: La Revolución de la Calidad y las Competencias

Ley General de Educación (Ley 115 de 1994): Es la columna vertebral del sistema actual. Establece la estructura de preescolar, básica (primaria y secundaria) y media. Introduce conceptos como autonomía escolar, gobierno escolar, y currículos flexibles.

El giro hacia las Competencias (Años 2000 en adelante):

Marco: Influencia de organismos internacionales (OCDE, UNESCO) y evaluaciones como PISA.

Decreto 230 de 2002 y su modificación con el Decreto 1290 de 2009. Este último consolida la evaluación por competencias, eliminando la «promoción automática» y dando más autonomía a los colegios para definir criterios de evaluación.

 ¿Qué son las competencias? Se deja atrás la memorización de contenidos para enfocarse en la capacidad del estudiante de saber hacer en contexto (saber conocer, saber hacer, saber ser). Se implementan Estándares Básicos de Competencias (en lenguaje, matemáticas, ciencias, ciudadanas) y Derechos Básicos de Aprendizaje (DBA).

  Mallas curriculares: Se organizan por planes de área que integran competencias específicas, ciudadanas y laborales.

Ciencia y tecnología primero de bachillerato Chile.

Etapa Actual y Desafíos (Siglo XXI)

Características:

Énfasis en competencias específicas y socioemocionales.

Uso de TIC en el aula (programas como «Computadores para Educar»).

 Atención a la Primera Infancia (Decreto 2247 de 1997 y estrategia «De Cero a Siempre»).

Jornada Única como política para mejorar calidad y equidad.

Enfoque inclusivo y de atención a la diversidad.

Desafíos persistentes: Brechas enorme entre lo urbano y lo rural, calidad desigual, financiación insuficiente, y la formación y dignificación docente.

Resumen Evolutivo:

Contenidos Dogmáticos (Colonia) Intentos de Masificación (Siglo XIX) Escuela Activa/Secularización (Primera mitad S. XX) Objetivos Conductistas/Planeación (Segunda mitad S.XX) Competencias y Autonomía (Ley 115 y Decretos 230/1290 – S.XXI)

Relación de los Contenidos Curriculares en la Educación Primaria y Media en Colombia: Evolución Histórica.

Uno de los aspectos más inmóviles e inmutables ha sido el currículo que, si bien, ha sido influenciado por el entorno, los cambios han sido puntuales y oportunistas.

Ejemplos: Un presidente visitó Francia, le pareció dulce y sonoro el francés y modificó el currículo de 5 y 6 de bachillerato para introducir el francés.

Esas imposiciones encontraron profesores impreparados para esas nuevas asignaturas curriculares y las instituciones, para cumplir, tenían dos caminos: o se le asignaban a un profesor competente, o eran los rellenos para completar carga de cualquier docente recién llegado.

Ecología, francés, comportamiento y salud, cátedra de Mutis, Cátedra de paz, computación, entre otras, fueron agregadas al currículo y luego desaparecieron porque no se institucionalizaron. Con este vaivén de subjetividad también desapareció: Historia, Geografía, Anatomía, ética, Lectura, Redacción, Ortografía, el inglés era relleno y sin continuidad de profesor, Sintaxis, caligrafía, urbanidad, etc. Algunas se integraron, pero se perdió la profundidad del conocimiento, por ejemplo, literatura.

La evolución curricular en Colombia refleja los cambios políticos, sociales, económicos e ideológicos del país. A continuación, se presenta una relación cronológica desde la Colonia hasta la actualidad:

1. Época Colonial (Siglos XVI–XVIII)

Carácter: Educación controlada por la Iglesia Católica (órdenes religiosas como dominicos, jesuitas, franciscanos).

Contenidos en primaria (escuelas de primeras letras):

 Doctrina cristiana (catecismo).  Lectura, escritura, aritmética básica.

 Moral y buenas costumbres. Contenidos en educación media (colegios mayores y seminarios):

Trivium (Gramática, Retórica, Lógica) y Quadrivium (Aritmética, Geometría, Astronomía, Música). Filosofía escolástica, Teología, latín. Derecho canónico y civil (en universidades como la Pontificia Universidad Santo Tomás, fundada en 1580).

Objetivo: Formar elites criollas leales a la Corona y evangelizar. Excluyente (para varones blancos y mestizos de cierto estatus).

2. Siglo XIX: Independencia y Consolidación Republicana

Primera mitad (posindependencia): Intento de secularización (proyectos de Simón Bolívar y Santander). Creación de escuelas públicas (Lancasterianas) con contenidos básicos: lectura, escritura, cálculo, geografía, historia nacional. En media: se mantienen estudios clásicos (humanidades) pero con influencia del liberalismo.

Segunda mitad:

  Conflictos entre liberales (educación laica y utilitaria) y conservadores (educación católica).

Constitución de 1886 (Regeneración conservadora): Educación controlada por la Iglesia nuevamente.  Contenidos morales católicos en todas las áreas.

Ley Orgánica de Educación (1903): centralización curricular; primaria: moral, urbanidad, idioma nacional, matemáticas; media: bachillerato clásico (literatura, ciencias naturales, historia sagrada).

3. Siglo XX: Modernización y Reformas

Años 1930–1940 (Liberalismo): Intento de educación laica y técnica (Ley 115 de 1934: «educación activa»).

Años 1950–1960:

Creación del SENA (1957) para formación técnica.

  Plan de Estudios unificado (1960): primaria (español, matemáticas, ciencias sociales, ciencias naturales); media (bachillerato académico con énfasis en ciencias o humanidades, y bachillerato industrial/agrícola).

Años 1970–1980:

Reforma curricular de 1976: introducción de tecnología, educación sexual, educación física.

Enfoque conductista en la enseñanza.

Ley General de Educación (Ley 115 de 1994):

Punto de quiebre: Currículo flexible por competencias.

Áreas obligatorias para primaria y media: ciencias, sociales, arte, ética, educación física, religión, humanidades, matemáticas, tecnología.

Autonomía escolar para adaptar el Proyecto Educativo Institucional (PEI).

Educación en el Japón.

4. Siglo XXI: Enfoque por Competencias y Globalización

Estándares Básicos de Competencias (2006):

Definición de lo que estudiantes deben «saber hacer» en lenguaje, matemáticas, ciencias, ciudadanas.

Derechos Básicos de Aprendizaje (DBA, 2015) y Mallas de Aprendizaje:

Guías detalladas por grado para primaria y media. Incorporación de temas transversales:

 Educación para la paz, emprendimiento, medio ambiente, sexualidad. Tecnología e innovación:  Competencias digitales (Programa Nacional de Alfabetización Digital).

Atención a la diversidad: Inclusión de perspectivas étnicas (ley de etnoeducación), género, discapacidad.

5. Relación y Continuidades entre Primaria y Media

1. Progresividad:

Los contenidos de primaria sientan bases para la media (ej.: competencias comunicativas y matemáticas).

En primaria: enfoque en aprendizajes básicos integrados.

 En media: mayor especialización (ciencias naturales profundizadas, filosofía, ciencias políticas).

2. Transversalidades:

Temas como educación ética, ciudadana y ambiental recorren toda la trayectoria escolar.

3. Evaluación:

   – Pruebas externas (ICFES en grado 11 y Saber en 3°, 5° y 9°) alinean contenidos y exigen coherencia entre niveles.

 Tendencias Actuales y Retos

Currículo para la paz: tras el Acuerdo de 2016. Habilidades del siglo XXI: pensamiento crítico, creatividad, colaboración.Educación híbrida (postpandemia) Desafíos: brecha urbano-rural, calidad desigual, formación docente, saturación curricular.

La evolución curricular en Colombia muestra un tránsito desde un modelo elitista, religioso y memorístico (Colonia y siglo XIX) hacia uno masivo, secularizado y por competencias (siglo XX–XXI), con mayor flexibilidad e inclusión. Sin embargo, persisten tensiones entre tradición y modernidad, centralización y autonomía, cobertura y calidad. La relación entre primaria y media se ha fortalecido mediante marcos comunes (competencias), pero requiere mayor articulación pedagógica y de recursos para garantizar una trayectoria educativa coherente y relevante. 2

El modelo por competencias es, por tanto, la respuesta contemporánea a la necesidad de formar ciudadanos capaces de resolver problemas, innovar y adaptarse a un mundo en cambio rápido, superando el modelo enciclopédico y memorístico del pasado.

Este modelo es el que rige y se exige en Colombia el día de hoy. Está plagado de formatismos como se describió en https://www.arrierias.com/de-la-produccion-individual-a-la-formatizacion-colectiva/  arrierías 106. Y, una de las más certeras críticas es el artículo expuesto a continuación.

https://pagina10.com/web/educacion-por-competencias-sin-reforma-curricular-el-autoengano-del-sistema-educativo-colombiano/

Pablo Emilio Obando A. 1

Educación por competencias sin reforma curricular el autoengaño del sistema educativo colombiano.

En Colombia, la educación por competencias se ha convertido en una palabra mágica. Aparece en los discursos del Ministerio de Educación Nacional, en los PEI de las instituciones, en los planes de mejoramiento y en las capacitaciones docentes. Se repite tanto que pareciera incuestionable. Sin embargo, detrás de esa retórica moderna se esconde una verdad incómoda: el sistema educativo colombiano habla de competencias, pero sigue funcionando con un currículo del siglo pasado.

La pregunta es directa y política: ¿puede el Estado exigir educación por competencias sin reformar estructuralmente el currículo nacional? La respuesta es no. Y sostener lo contrario es, cuando menos, una forma de simulación institucional.

Desde hace más de dos décadas, el MEN promueve el enfoque por competencias. Lineamientos, estándares, DBA, matrices de referencia y evaluaciones externas giran alrededor del “saber hacer”. Pero al mismo tiempo, se mantiene intacta la arquitectura curricular heredada: áreas fragmentadas, planes de estudio sobrecargados de contenidos, tiempos rígidos, evaluación cuantitativa y promoción atada a la nota, no al desempeño.

El mensaje es contradictorio: se exige formar competencias con un currículo que no está diseñado para ello. En la práctica, esto ha trasladado la responsabilidad —y la culpa— exclusivamente al docente. Es el maestro quien debe “innovar”, “articular”, “contextualizar” y “evaluar por competencias”, mientras responde a un plan de estudios enciclopédico, a calendarios inflexibles y a sistemas de evaluación que siguen premiando la repetición y castigando el error. El resultado es un desgaste silencioso y una pedagogía de resistencia.

Se nos dice que el currículo es flexible. Pero esa flexibilidad es más retórica que real. El Decreto 1860 sigue operando bajo una lógica de asignaturas, periodos y contenidos; los informes académicos siguen reduciendo el aprendizaje a números; y las pruebas estandarizadas, aunque hablen de competencias, terminan condicionando la enseñanza hacia el entrenamiento para el examen. Así, el sistema termina educando para la prueba, no para la vida.

En este escenario, la educación por competencias se convierte en una puesta en escena. Se cambia el lenguaje, no la estructura. Se maquillan los planes de aula, pero no se transforman los fundamentos. Se exige coherencia pedagógica a las instituciones, mientras el Estado evita una reforma curricular profunda por temor político, administrativo o presupuestal.

Y hay que decirlo con claridad: no es un problema técnico, es un problema político. Reformar el currículo implica tomar decisiones incómodas: reducir contenidos, integrar áreas, replantear la evaluación, revisar el sentido de las pruebas externas y, sobre todo, confiar en la autonomía profesional del docente. Implica abandonar el control burocrático del aprendizaje y asumir que educar por competencias es formar ciudadanos críticos, no solo indicadores estadísticos.

Mientras esa decisión no se tome, la educación por competencias seguirá siendo una promesa incumplida. Un discurso elegante que convive con prácticas obsoletas. Una exigencia institucional que se estrella contra un currículo que no cambia.

Colombia no necesita más documentos ni más capacitaciones. Necesita coherencia. O se reforma el currículo para hacerlo compatible con el enfoque por competencias, o se admite, con honestidad, que lo que hoy se ofrece es una versión diluida y contradictoria de ese modelo.

Porque educar por competencias sin reformar el currículo no es innovación. Es autoengaño. Y el costo de ese engaño lo siguen pagando las escuelas, los docentes y, sobre todo, los estudiantes.

Es el momento de ponerse a tono con el mundo actual, enseñar y usar la tecnología, la inteligencia artificial, la robótica, la biotecnología, los algoritmos, la programación y sus fundamentos, las ciencias de la salud, la formación de empresas personales, miniempresas, microempresas, lenguaje económico social, desarrollo de la personalidad, todo esto estructurado desde la primera infancia como en los países asiáticos y europeos.

1 https://pagina10.com/web/educacion-por-competencias-sin-reforma-curricular-el-autoengano-del-sistema-educativo-colombiano/

2. Recopilación generada por IA mediante parámetros pedagógicos, metodológicos y curriculares dados por el autor.

Escuelas secundarias México.

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