Un día de febrero de 1584, el Capitán Pedro Sánchez de Castillo, encomendero de la parcialidad de Quindío exclamó la frase célebre ¡Santiago y a ellos! (1).

Rafael Antonio Castaño

No obstante, pocos conocen su significado, o sea, la representación simbólica que subyació detrás de la proposición para las huestes castellanas. Un grito mítico que invitaba a la guerra en zona de frontera. En otras palabras, la frontera fue crucial para erigir un fuerte significado metafórico mítico-religioso de origen católico.

La voz invocaba a Santiago, el futuro patrono de España, siendo la historia que les voy a contar generadora de lo que hoy somos en parte como cultura. Ahora con el Apóstol Santiago como protagonista.

Cuenta la historia que Santiago de Zebedeo o Jacobo de Zebedeo, también conocido como Santiago el Mayor fue uno de los discípulos más cercanos a Jesús de Nazaret. (2).  Se dice que viajó al occidente hasta las remotas tierras de la Hispania romana y allí permaneció algún tiempo predicando el cristianismo primitivo. Fueronalgunos siglos más adelante, durante la conquista musulmana de la península, que este santo de la Iglesia Católica tomó relevancia en la imaginería de los cristianos medievales que fomentaron un pensamiento mítico-religioso pletórico de fenómenos sobrenaturales, de apariciones y de magia. Este pensamiento además de fomentar el predominio religioso católico, también se encausópara propósitos bélicos o en campañas de conquista, en otras palabras, se buscaba un nuevo orden político. De esa manera se produjo la construcción de legendarias historias de santos guerreros, como San Jorge y Santiago, quienes protegían a los pueblos cristianos contra dragones e islámicos.(3)

Santiago configuraba el amparo contra el hereje y el musulmán, y después, contra el indio“bárbaro”. Es así como se convirtió en la figura central de la leyenda jacobea, en el Cantar de Mío Cid en la plena Edad Media. 

Dice la leyenda que “estando el Cid extraviado por la zona y enfrentando una batalla desigual contra el ejército musulmán, una repentina aparición sorprendió a los combatientes cristianos:  sobre la peña del Morrón apareció a lomos de un caballo blanco, el apóstol Santiago que dio un gran salto desde la cima de la peña. El salto fue de tal magnitud que el caballo dejó su huella marcada en la roca. Como era de prever la aparición dio un vuelco al combate, favoreciendo al bando cristiano. El caballero y el animal desaparecieron tras la victoria, pero el Cid hizo levantar un peirón para conmemorar la victoria obtenida” (4)

Desde el punto de vista cronológico, el Cantar de Mío Cid corresponde con la época del siglo XI d.C., plena Edad Media, esto es, siglos antes de la Conquista castellana de América. Entonces era de esperarse que la tradición caballeresca llevara de España a América parte de la leyenda jacobea adaptándola a un nuevo horizonte: la lucha contra el indio “bárbaro” americano desde una perspectiva eurocéntrica que ya se esbozaba en el horizonte.

Era necesario infundir estas proezas sobrenaturales en la soldadesca para acrecentar el heroísmo característico de las reducidas huestes castellanas, cuyo arrojo logró poner de su parte millares de indios inconformes con aquellas naciones que ya aparecían como verdaderos imperios, con ciudades de hasta doscientos mil habitantes (caso Teotihuacan en el centro de México), mientras en Europa sus contrapartes escasamente erigían ciudades de hasta treinta mil personas (4).  No hay otra explicación del porqué un puñado de gente advenediza tan ambiciosa por el oro, logró grandes hazañas militares en América doblegando imperios tan extensos y comunicados como el Inca o tan avanzados en ingeniería constructiva y bélica como fue México Tenochtitlan.¿Tenían mejores armas? Sin duda, pero ese no fue lo que les concedió el éxito militar. Recordemos que recargar un arcabuz no era tarea fácil en un medio tan húmedo como el americano. Donde la lucha cuerpo a cuerpo era casi un hecho. Sin embargo, los españoles lograron aliados importantes en los mismos indios enemigos de los dos grandes imperios. Por un lado, los cañaris lucharon contra el incario, y por otro, millares de tlaxcaltecas pelearon contra los mexicas. En Colombia, en la cordillera Central, coyaimas y natagaimas aliados del español, se batieron contra los pijaos (5).

Fuera de las alianzas, para la empresa conquistadora se requería además valor, arrojo. Y aquí están los sucesos heroicos: la religión concedió un plus a la Conquista, con historias llenas de eventos sobrenaturales favorecedores a las huestes castellanas, pero esas historias no eran leyendas en la Edad Media: eran creenciasvivas,  heredadas por parte de los castellanos de complejos fenómenos fronterizos durante la Reconquista española de la península Ibérica. Fueron casi ocho largos siglos de luchas contra los musulmanes que invadieron a España desde el año 711 d.C. (6)

A Santiago se le representaba montando un caballo blanco y a sus pies los cuerpos de sus víctimas – foto web

Un hecho que coincide entre la Reconquista española  y la Conquista de América es que ambos fueron fenómenos de frontera, en la cual emergieron todos estos tipos de leyendas y de “ideario mítico popular” en los procesos vinculados a la cristianización del territorio.

Otro hecho singular tras el grito ¡Santiago y a ellos¡ exclamado por Pedro Sánchez de Castillo en el sur del Quindío en 1584,  es que también fue pronunciado por Hernán Cortés, Pedro de Alvarado y Francisco Pizarro, el primero y el último fueron los conquistadores de las dos más grandes civilizaciones de América. Y el mito de Santiago “matamoros” se transformó en América en el mito de Santiago “mataindios”. (7).

A Santiago se le representaba empuñando una espada y montando un caballo blanco y a sus pies los cuerpos desmembrados de sus víctimas.

Este santo católico se le cambióel nombre por el demataindios, quien era invocado por los españoles, a los cuales les concedía ayuda divina en las batallas, donde generalmente se masacraban a los indígenas.

De esta manera, los invasores se lanzaban a la guerra con el grito de ¡Santiago y a ellos¡ esperando que este santo les prestara auxilio en sus enfrentamientos contra los indios.

Son varios los eventos en los cuales los castellanos afirman haber presenciado las apariciones de este santo en dichos enfrentamientos.

Según las fuentes consultadas (López de Gómara y Díaz del Castillo), una de esas supuestas apariciones tuvo lugar en un sitio conocido como Centla en Tabasco el 25 de marzo de 1519 donde hubo un enfrentamiento entre los oriundos y Hernán Cortés. (8)

Otra de las presuntas apariciones de este santo tuvo lugar en la matanza del templo mayor en México-Tenochtitlan, según las crónicas, Pedro de Alvarado al estar en medio de la masacre se le apareció Santiago Apóstol vestido de blanco y montando a caballo el cual ayudó a los españoles a consumar la carnicería.

Otro relato más proviene de la ciudad maya de Iximche. Allí supuestamenteSantiago Mataindios apareció el 25 de Julio de 1524 otra vez ante el español Pedro de Alvarado quien vio al  santo al frente de su ejército al momento de entrar a destruir la ciudad.

El día del onomástico de Santiago, esto es el 25 de Julio -de 1531-, se registró otra presunta aparición de este Santiago mataindios en Sangremal Querétaro. Al momento que los invasores luchaban en contra de los indios chichimecas, según se informa “las crónicas de los españoles relatan que al momento de la batalla Santiago mataindios se apareció y hasta el sol se detuvo y el brillo de Santiago fue tan intenso que los chichimecas cayeron fulminados por el resplandor y en ese momento se convirtieron automáticamente al cristianismo” ( 9 ).

La leyenda corrió desde México hasta Perú. Según las crónicas, en 1536, Santiago se le apareció a Francisco Pizarro quien estaba sitiado junto con sus lugartenientes en Cuzco por las tropas de Manco Inca quien a punto de ser derrotados los españoles comenzaron a rezar y repentinamente un rayo cayó del cielo y era Santiago Apóstol montando su caballo blanco quien así ayudó a los españoles a derrotar a los incas.

Todos estos relatos están cargados no sólo de simbolismo sino de violencia sistemática en contra del“otro” al que se le considera despojado de algunas o todas las características “deseables” que otras culturas “más desarrolladas” dicen poseer.

Pero veamos una segunda coincidencia que no hay que dejar pasar por alto en la creación del hecho religioso:es que todos los conquistadores mencionados eran oriundos de Extremadura, al occidente de la península Ibérica. Tanto Hernán Cortés, como Pizarro, Alvarado y Sánchez de Castillo fueron extremeños. También lo fueron Pedro de Valdivia y Sebastián de Belalcázar. A estos dos últimos se deben respectivamente la fundación de Santiago de Cali, (julio 25 de 1536) y Santiago del Nuevo Extremo (Hoy Santiago de Chile) en 1541. Todo apunta a una tradición cultural convertida en un ideario mítico- religioso.

Por otra parte, un malagueño el Capitán Diego de Bocanegra, fundó la ciudad de Santiago de la Frontera en 1572 en lo que fuera la provincia de Mariquita, hoy Tolima. Sin embargo, fue destruida por los pijaos poco tiempo después.

Los fenómenos de frontera fructificaron varios de los mitos y leyendas en la imaginería popular del siglo XVI. De estas historias se pueden contar varias que han ido construyendo una cultura basada en lo mítico- religioso. Se puede mencionar la historia del Señor de los Milagros de Buga, donde la protagonista fue una indígena en 1550 (quizá de la provincia de los bugas). La imagen de la virgen de la Pobreza en Cartago-viejo involucró otra indígena en 1608;  la historia de la lanza de Baltasar mencionada por Ortega (1952) (11) es construida a partir de un mito creado alrededor de la muerte de Calarcá, -en contra de los pijaos-, es otro relato cargado de fuerte simbolismo religioso, al igual que la historia de la campana milagrosa de la parroquia de Calotoerigida como un relato en contra de los pijaos a mediados del siglo XVI, y contada por el padre Velasco (historia que puede leer en el número anterior de Arrierías). De una u otra manera, estas historias configuraron una hibridación del indio con el español, donde el indio y la zona de frontera fue vital para la apropiación de esta simbología religiosa, y parte de su legado fue su incorporación al mestizaje y quizá sirva para explicar los orígenes de los mitos y leyendas colombianos. 

Si se realiza una investigación más profunda, se podrán encontrar más hallazgos en todo el continente invadido por España. Las apariciones y los hechos sobrenaturales casi siempre están relacionados con fenómenos de frontera. (Militar, cultural o política).

En el Quindío el fenómeno de frontera militar fue tan intenso que hubo necesidad que los encomenderos de Cartago-viejo (hoy Pereira) erigieran fuertes en las dos últimas décadas del siglo XVI. El encomendero en zona de frontera con los pijaos fue el capitánPedro Sánchez de Castillo, como se advirtió natural de Badajoz (Extremadura). Sánchez deCastillo, poseía tres encomiendas según Friede: las encomiendas de Pindaná y Yaguacabezas, pero también tenía parte de la encomienda de los quindíos. Al respecto hizo la aclaración siguiente:

Los indios del Quindío, encomendados al Capitán Pedro Sánchez de Castillo por ser “diferentes en natural condición y lengua” y por habitar además en un territorio atravesado por el camino a Ibagué, donde su presencia era útil para el intercambio comercial con Santafé, debían reunirse junto al fuerte que erigió su encomendero, y doctrinados por el cura de Pion y Ocare. (Friede. J., 1978, p. 153) (12)

En la epístola enviada por el capitán Sánchez de Castillo narra cómo penetró el mediodía del Quindío con 23 hombres armados de arcabuces por órdenes del gobernador de Popayán Juan de Atuesta y Salazar, en el mes de febrero de 1584. La misión era castigar a los indios que asaltaban las caravanas castellanas no solo por el paso del Quindío sino por otros sitios allende la cordillera. Fue tanta la incursión bélica que los pijaos obligaron a cercar de tapias al pueblo del Quindío. Y más adelante en 1603 a Cartago. Con el grito ¡Santiago y a ellos¡, la historia se resume en la muerte de 80 indios. Entre ellos la matanza de 23 indias con sus hijos como retaliación por la muerte de varios españoles.

Durante los actos punitivos las huestes del capitán lograron ranchear –fuera del oro- diversos objetos que los pijaos tenían en su poder y que eran de procedencia europea.

En contraste los pijaos atacaban a los indios sometidos que consideraban aliados de los castellanos. El hecho de atacar a los indios sumisos en zona de frontera era una práctica recurrente entre las confederaciones de pijaos, quienes declararon como objetivo militar las encomiendas de indios bugas y a los quindíos. Ellos sabían que sin mano de obra disponible el invasor tarde que temprano abandonaría sus territorios. Por tal motivo los pijaos tuvieron sitiadas -entre otras- durante décadas las ciudades de Buga, Ibagué, Cartago, Caloto. Según Lucena destruyeron 14 ciudades fundadas en su área de influencia. Se puede mencionar entre ellas las erigidas por el malagueño Diego de Bocanegra, capitán y maese de campo en la guerra que España le declaró a los pijaos para su exterminio. Bocanegra denominó a una de ellas Santiago de la Frontera, la cual después de ser fundada en 1572, fue destruida poco después por los pijaos. En una de sus expediciones punitivas, Bocanegra dio muerte al cacique de los buliras conocido como Chanama a quien le encontró según Fray Pedro Simón diversos objetos europeos. En la tradición histórica de Caicedonia se reconoce este jefe indígena, pero se desconoce que, en 1608, otra parcialidad pijao, tuvo asiento en su territorio. Se trata de los bintima. Otra brava parcialidad pijao, que se aposentó según un mapa de 1608 del archivo general de las Indias entre el río que hoy se conoce como Pijao y la quebrada Palomino (Sevilla).

Como conclusión de la investigación se puede afirmar que los pijaos motivaron el grito de ¡Santiago y a ellos¡ en los castellanos, siendo referentes para muchos de los sucesos sobrenaturales en la imaginería mítico-religiosa, aún predominante en el eje cafetero, y el Valle del Cauca, como en el Tolima. Se puede afirmar que los pijaos constituyeron para la Corona española un fuerte escollo no superado durante décadas. Los pijaos constituyen los pilares sobre la que se fundó todo un mundo mágico repleto de alegóricas representaciones que emergieron en profundos significados mítico-religiosos en la Conquista y Colonia temprana de la historia colombiana.

Citas

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