Revista NATURE. Diciembre 10 de 2020.

Bianca Nogrady, periodista científica independiente y autora.

Jairo Sánchez. Traducción de la REVISTA NATURE.

Uno de los aspectos que más preocupa a FECODE, y por supuesto a los padres de familia es el temor de que al regresar a clases presenciales los colegios y escuelas se conviertan en centros de contagio y difusión del COVID-19.

Mucho se ha dicho, amenazado y atemorizado sobre la presencia de los niños en la presencialidad. Sin embargo, pocos se han dado a la tarea de leer, con rigor científico, los estudios que han llevado a conclusiones positivas o negativas sobre la enfermedad, transmisión, desarrollo y secuelas en los escolares.

La revista NATURE, de reconocida validez científica acaba de publicar, en inglés, un riguroso artículo sobre los sistemas inmunitarios de los niños y su papel en la recepción del virus y su desarrollo.

La siguiente es una traducción personal de dicho artículo. (HOW KIDS’ IMMUNE SYSTEMS CAN EVADE COVID).

El artículo en su idioma original se encuentra en: doi: https://doi.org/10.1038/d41586-020-03496-7

La sorpresiva respuesta inmune de los niños parece ser clave para eliminar el SARS-CoV-19.Los niños rara vez muestran síntomas de COVID-19, incluso si están infectados.

Los niños pequeños representan solo un pequeño porcentaje de las infecciones por COVID-19 1, una tendencia que ha desconcertado a los científicos. Ahora, todo un conjunto de estudios científicos muestra por qué: el sistema inmunológico de los niños parece estar mejor dotado para eliminar el SARS-CoV-2 que el de los adultos.

“Los niños están muy adaptados para responder, y muy bien equipados biológicamente para acomodarse, a nuevos virus”, dice Donna Farber, inmunóloga de la Universidad de Columbia de Nueva York. Incluso cuando están infectados con el SARS-CoV-2, es más probable que los niños experimenten una enfermedad leve o asintomática 2.

Otra pista de que la respuesta de los niños al virus no es la misma de la de los adultos es que algunos niños desarrollan síntomas de COVID-19 y anticuerpos específicos contra el SARS-CoV-2, pero nunca dan positivo para el virus en una prueba estándar de RT-PCR. (Reacción en cadena de la polimerasa con transcripción inversa) (Reverse Transcription Polymerase Chain Reaction) En un estudio, tres niños menores de diez años de la misma familia desarrollaron anticuerpos contra el SARS-CoV-2 3, y dos de ellos incluso experimentaron síntomas leves, pero ninguno dio positivo en RT-PCR, a pesar de haber sido examinados 11 veces durante 28 días mientras estaban en contacto con sus padres, quienes dieron positivo.

RESPUESTA RÁPIDA

Su sistema inmunológico capta el virus «y simplemente desarrolla una respuesta inmune realmente rápida y eficaz que lo inactiva, antes de que tenga la oportunidad de replicarse hasta el punto de que dé positivo en la prueba de diagnóstico RT-PCR con hisopo o copito en nuestro país», dice Melanie Neeland, una inmunóloga que estudió a la familia, en el Murdoch Children’s Research Institute en Melbourne, Australia.

Incluso en niños que experimentaron la complicación grave pero rara llamada síndrome inflamatorio multisistémico en respuesta a la infección por SARS-CoV-2, los estudios informan que la tasa de resultados positivos en RT-PCR varía de solo 29% a 50% 4,5,6.

Farber dice que los tipos de anticuerpos que desarrollan los niños ofrecen pistas sobre lo que está sucediendo. En un estudio, 7 realizado con 32 adultos y 47 niños de 18 años o menos, ella y sus colegas encontraron que los niños producían principalmente anticuerpos dirigidos a la proteína SARS-CoV-2, que el virus usa para ingresar a las células. Los adultos generaron anticuerpos similares, pero también desarrollaron anticuerpos contra la proteína de la nucleocápside, que es esencial para la replicación viral. Farber dice que la proteína de la nucleocápside generalmente se libera en cantidades significativas solo cuando un virus está diseminado en el cuerpo.

Los niños carecían de anticuerpos específicos de la nucleocápside, lo que sugiere que no están experimentando una infección generalizada, dice Farber. Las respuestas inmunitarias de los niños parecen ser capaces de eliminar el virus antes de que se replique en grandes cantidades, dice.

SISTEMA INMUNOLÓGICO ADAPTATIVO VS INNATO

Farber sugiere que la razón por la que los niños pueden neutralizar el virus es que sus células T son relativamente auto moldeables. Las células T son parte del sistema inmunológico adaptativo del cuerpo, que aprende a reconocer los patógenos que encuentra a lo largo de su vida. Farber dice que debido a que las células T de los niños, en su mayoría, no están entrenadas, podrían tener una mayor capacidad de responder a nuevos virus, un fenómeno que está estudiando con más detalle.

Pero otra evidencia sugiere que la situación no es tan sencilla: un estudio 8 de personas con COVID-19 que incluyó a 65 niños y jóvenes menores de 24 años, junto con 60 adultos, encontró que los adultos tenían una respuesta de células T más fuerte a el avance de las proteínas del virus, lo que no sucedió en los niños y los jóvenes. Farber dice que el estudio midió las respuestas de las células T de entrenadas, que están mucho menos desarrolladas en los niños, en lugar de la actividad de las células T sin memoria.

La capacidad de los niños para neutralizar el virus también podría estar relacionada con el hecho de que tienen una fuerte respuesta inmune innata desde el nacimiento, dice Alasdair Munro, que estudia enfermedades infecciosas pediátricas en el Hospital Universitario de Southampton, Reino Unido. «Se ha sugerido que la rapidez y la escala de su respuesta inmune innata podrían proteger contra el inicio de la infección», dice. Pero este efecto es difícil de estudiar y plantea la pregunta de por qué no se ve con otros virus que pueden causar enfermedades graves en los niños, dice.

OTROS FACTORES

Los niños también son el principal reservorio de coronavirus estacionales que causan el resfriado común. Algunos investigadores han sugerido que los anticuerpos para estos coronavirus podrían conferir cierta protección contra el SARS-CoV-2, pero la evidencia es mixta 9,10, dice Munro.

Mientras tanto, hay evidencia de que cuando los niños están expuestos al virus, reciben una dosis menor que los adultos, porque sus vías nasales contienen menos receptores ACE211, que el virus usa para acceder a las células. Esto también podría explicar por qué COVID-19 es menos frecuente en niños que en adultos, dicen los investigadores.

Munro dice que es poco probable que haya una sola explicación de por qué el COVID-19 parece afectar menos a los niños que a los adultos. «La biología rara vez es tan descomplicada».

Postdata: Inversión de protocolos. Siempre se ha dicho y practicado: primero los niños y las mujeres, ahora, primero los ancianos por escalas de edad de mayor a menor. Esto corrobora el fundamento científico de los estudios inmunológicos en los menores de edad y la relativa seguridad de que pueden esperar a ser vacunados. Los estudios se basan en evidencias y estadísticas. Muchos estudios se publicarán, afirmando o contradiciendo, pero son esas publicaciones las que debemos leer y difundir, no aquellas subjetivas y sin rigor científico. Hasta esta edición, solo hay dos vacunas aprobadas, Pfizer/BioNTech, Moderna, además, hay 155 vacunas en ensayos preclínicos, 22 en fase 1, 15 en fase 2 y 10 en fase 3. NINGUNA de ellas tiene como menores de 16 años en sus estudios de desarrollo. Esto se debe a que la incidencia y prevalencia en menores no es significante.

// foto gráfico Minsalud esquema de vacunación.

References

1.Wu, Z., McGoogan, J. M. J. Am. Med. Assoc. 323, 1239–1242 (2020).

2.Dong, Y. et al. Pediatrics 145, e20200702 (2020).

3.Tosif, S. et al. Nature Commun. 11, 5703 (2020).

4.Dufort, E. M. et al. N. Engl. J. Med. 383, 347–358 (2020).

5.Feldstein, L. R. et al. N. Engl. J. Med. 383, 334–346 (2020).

6.Whittaker, E. D. et al. J. Am. Med. Assoc. 324, 259-269 (2020).

7.Weisberg, S. P. et al. Nature Immunol. https://doi.org/10.1038/s41590-020-00826-9 (2020).

8.Pierce, C. A. et al. Sci. Transl. Med. 564, eabd5487 (2020).

9.Ng, K. W. et al. Science https://doi.org/10.1126/science.abe1107 (2020).

10.Huang, A. T. et al. Nature Commun. 11, 4704 (2020).

11.Bunyavanich, S., Do, A. & Vicencio, A. J. Am. Med. Assoc. 323, 2427-2429 (2020).

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