Un personaje cumbre de la canción vallenata fue indudablemente Guillermo Buitrago. En su corta existencia sembró en el recuerdo de miles de personas una serie de canciones que tuvieron enorme popularidad en los finales de la década de los 40s y años siguientes, muy especialmente en las festividades decembrinas: “La víspera de Año Nuevo”, “Compae Helio- doro, “Ron de vinola”, “La hija de mi comadre”, “El amor de Claudia”, “Dame tu mujer José”, y otras más que son siempre temas de grata recordación.

En el hogar de Roberto Buitrago Muñoz (de Marinilla) y Teresa Henríquez, nació Guillermo en Ciénaga (Magdalena) el 1º de abril de 1920. Fue el tercero de siete hijos que tuvo el matrimonio. Allí mismo en su pueblo hizo los estudios de primaria y algunos de la secundaria. Desarrolló en la adolescencia el gusto por la música, aprendió a tocar la guitarra y se inició artísticamente en los programas de radio que patrocinaba la Emisora Ecos del Córdoba que algún tiempo después se llamó La Voz de Ciénaga Con el pianista Ramón Ropaín organizó el programa La Hora de los Aficionados, por el que desfilaron solistas, duetos, tríos, cuartetos de toda la región cienaguera, casi siempre con repertorio de valses, pasillos y bambucos, hasta 1942 cuando fue vendida la emisora y trasladada a Sincelejo.

Hubo en Ciénaga por esos años un equipo portátil que grababa discos. También lo hubo en Barranquilla y lo tuvieron además casi todas las emisoras importantes en esa época. La característica más importante era que la grabación se hacía directamente en la misma pasta del disco, algo así como hoy se graba directamente en un casete o en un CD. Y en esa grabadora de acetatos, que cobraba $5, oo por hacer cada disco, Buitrago hizo sus primeros discos con mensajes comerciales compuestos y cantados por él mismo. Eran canciones completas que le hizo a “La costeña”, “El colegio” y a “La Farmacia San José” y otros más ya imposibles de localizar. Sólo se han encontrado los temas de “Ron  Añejo” y “Ron Motilón” que conserva don Julio Oñate Martínez. Cuando Guillermo fue a Barranquilla fue el precursor de los mensajes comerciales cantados o “jingles” como hoy se les llama. Y ya los hacía cortos.

Por el año 1942 comenzó a hacer programas de radio en la Voz de Santa Marta y se presentaba con Julio Bovea. Ocho meses estuvieron cantando en esta emisora. Luego se trasladaron a Barranquilla en donde vincularon a un guacharaquero de nombre Ezequiel Rodríguez y se presentaron durante unos dos años en la Emisora Atlántico. Con ellos realizó sus primeras grabaciones directamente en acetatos en los estudios del “Che” Granados. Fueron “Compae Heliodoro” y en el reverso acoplaron “Las mujeres a mí no me quieren”.(Fuentes N° 0078)Las demás grabaciones tuvieron el respaldo de Ángel Fontanilla y Carlos “el mocho” Rubio que ya fueron grabadas en cinta y figuraban como Guillermo BuitragoysusMuchachos.Ellasfueron:“DametumujerJosé”paseodeAndrésPazBarroscon“La vida es un relajo” merengue (N° 0114); “Ron de vinola” merengue con “El huerfanito” porro (N°0116); “La víspera de Año Nuevo” merengue de Tobías Pumarejo (N° 0096) con “La araña picúa” porro, (sin embargo Gustavo Rada asegura que es de él); “La hija de mi comadre” porro, con “La  capuchona” merengue (N° 0079), “Que criterio” porro, con “El tiburón de Marbella” merengue(N° 0120); “La varita de caña” paseo, con “Las sabanas del diluvio” paseo, (N° 0132) entre las más importantes…

Con Los Trovadores de Barú grabó: “Grito vagabundo”, paseo con “Adiós mi Maye” merengue

(N° 0095), “El amor de Claudia” paseo con “El testamento” (N° 0121), “La piña madura” mapalé con “Pacha rosado” paseo (N° 0122).

Con el respaldo del Quinteto Alma Guajira, en donde además de Fontanilla y el “mocho” Rubio estaban Jorge De la Cruz y Julio César San Juan grabó “Yo no monto en avión” (paseo) de Julio San Juan con “Palomita mensajera” paseo (N° 0241).

Invitado por José Peñaranda llegó a Barranquilla y se presentó en La Voz de la Patria, después en la Emisora Variedades y en Emisoras Unidas en donde le solicitó a su propietario don Rafael Roncallo, le permitiera hacer un programa permanente. Como no lo consiguió se fue para la Emisora Atlántico en donde sí le concedieron el espacio, que fue el paso más importante de su carrera porque allí tuvo la oportunidad de popularizar sus canciones.

En sus giras artísticas por las poblaciones encontró en Fundación los temas de Rafael Escalona, Emiliano Zuleta, Abel Antonio Villa, que interpretados por él fueron la mejor ventana para popularizar la canción vallenata. Las grabaciones que hizo de “El testamento”, “El Bachiller” y La Maye” de Escalona fueron las que sacaron a este compositor del anonimato. La fama de Buitrago ascendió rápidamente y los años de 1947 y 1948 fueron la cumbre de su carrera. Sus discos se escuchaban por toda Colombia. Desafortunadamente tuvo la mala suerte de contraer la tuberculosis.

Él lo supo y se estuvo haciendo inyectar Dihidroestreptomicina, que en ese momento era el mejor tratamiento que se conocía. Pero sin ninguna orientación médica dirigida, agravado esto por la vida bohemia que llevaba no tardó mucho tiempo en irse a la tumba. Falleció el 19 de abril de 1949.

Muchas historias se tejieron alrededor de las causas de su muerte: Que se envenenó, que fue envenenado, historias que no tienen mucho fundamento. Con la enfermedad que padecía era suficiente. Había contraído matrimonio con Lilia Esther Gallardo el 1º de julio de 1946 y tuvieron un hijo: Guillermo de Jesús, con el que muy poco pudo compartir, pues la mayor parte de su tiempo la vivía en Barranquilla. Y apenas tenía 5 meses de nacido cuando falleció.

Además de los temas mencionados anteriormente de su autoría son: “La carta” (paseo), “Espera que me muera” (paseo), “La peste” (paseo), “El dolor de Micaela” (paseo), “La loca Rebeca” (merengue), “La cita” (paseo), “El desdichado” (paseo), “El toque de queda” (merengue) “La varita de caña” (paseo), “Los enanos” (paseo), “El gallo atravesao” (paseo) y tiene más…Componía con gran facilidad, letra y música. Aunque grabó como de su autoría el merengue “La víspera de Año Nuevo” y “Las sabanas del diluvio” se supo que su autor era Tobías Pumarejo. El mismo decía: “Lo único que no me gustó es que no las grabó completas, porque como las escuchó por ahí, a pedacitos en varias parrandas, apenas se aprendió algunos versos. Pero que se haya hecho famoso con ellas es cosa que nunca me quitó el sueño…” Parece que a don Tobías nunca le importaron las regalías que podían producir sus canciones…

Muchos de estos datos y las fotografías se las tengo que agradecer a Julio Bovea y a Edgar Caballero Elías, autor de una excelente biografía sobre Guillermo Buitrago que publicó Discos Fuentes.

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