Edición 108

EDITORIAL “ALGO SE MUERE EN ALMA”

By 7 de abril de 2026No Comments

Arrierías 108

Mario Ramírez Monard

Hay dos bellas canciones que tienen un profundo significado para el ser humano en cuanto que expresan la tristeza infinita que se siente cuando viajan hacia la eternidad las personas que más amamos, aquellas que han marcado nuestra vida por su liderazgo, su solidaridad, su trabajo desinteresado por lograr una vida mejor para sus cercanos o para desconocidos que necesitan de un apoyo para tener una vida digna, de esperanza, de alegría. 

“Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío que no lo puede llenar la llegada de otro amigo”, canta en su bella voz el ya desaparecido compositor, poeta y cantante Alberto Cortez; y el segundo tema, título de este editorial, que se escuchaba en aquella España sentimental y andaluza en la interpretación de Los Amigos de Ginés: “Algo se muere en el alma cuando un amigo se va y va dejando una huella que no se puede borrar. Un pañuelo de silencio a la hora de partir. No te vayas todavía, no te vayas por favor que hasta la guitarra mía llora cuando dice adiós. Ese vacío que deja el amigo que se va, es como un pozo sin fondo que no se vuelve a llenar”, dice este tema que, en mi sentimiento, fue el mismo de todo Caicedonia para despedir a Luis Carlos Jaramillo Arango, inmenso ser con profunda solidaridad por el más necesitado, a quien dimos su adiós definitivo. Oímos en plenas exequias, anécdotas e historias de personas sencillas que contaban del apoyo que calladamente hacía por sus familias el popular Lucas. Era el mejor amigo de los amigos y el más solidario para quien lo necesitara.

Tras la muerte de su padre y la temprana desaparición de su hermano menor, Lucas asumió el liderazgo de su familia en Caicedonia, viajaba a diario a la ciudad de Armenia, donde tenía a su esposa y donde crecieron sus hijas, brillantes profesionales que eran su orgullo. Queda el ejemplo de su ética privada, su ética pública y su deseo permanente de ver una Colombia nueva, solidaria y digna, pensamiento que planteaba en forma privada y con inmenso respeto por las ideas de los demás.

La tristeza de los caicedonitas aumentó cuando se conoció el fallecimiento en Londres de otro joven, gran amigo de Lucas, quien murió de forma repentina y con gran afectación para su familia, Gabriel Echeverry y Nubia Ramírez, sus padres y sus hermanas María Cecilia y Luisita.

Gabriel Eduardo fue otro joven decente, trabajador y solidario que viajó hace muchos años a forjar un destino, un futuro y, en pocos años, como su amigo Lucas, se convirtió en otro emblema para su familia, sus amigos. Su decencia y respeto por los demás es el ejemplo y el recuerdo que queda en la mente de quienes lo conocimos. Dos seres maravillosos que se nos adelantaron.

A nombre de Arrierías, nuestro abrazo solidario para sus entristecidas familias.

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