Siendo muy niño, una de las distracciones dominicales la constituía sin lugar a dudas la visión y la lectura del suplemento a color que ese día editaban los periódicos, y siendo mi padre un gran lector de El Tiempo, por igual me divertía con esas aventuras.

Eran en la mayoría series semanales que siempre nos dejaban a la espera de la continuidad el domingo siguiente. Esas aventuras y fantasías nos hicieron conocer a Tarzán, El Fantasma, Roy Roger, Dick Tracy, entre otros, los que despertaban nuestro interés fantasioso juvenil. Eran esos los primeros contactos en una serie de héroes que salían del magín de los autores, y a los que fueron sumándose otros como Supermán, Chanoc, El Llanero Solitario, los que por años fueron motivación visual y de lectura.

La compactación de estas revistas que leíamos mediante un pago en diversos sitios, permitió el florecimiento de algunos pequeños negocios, donde destacó por años Víctor Calderón, conocido como “guamuno” por su origen en esa población tolimense, y quien fuera trabajador de pico y pala durante el programa Rehabilitación de Caldas, que sirvió para la apertura de varías vías rurales en el municipio. Calderón estableció un pequeño negocio de alquiler de revistas, el que a la vez complementaba con un carro donde expendía dulces, y el cual ubicaba frente al teatro durante los días de función.

Un local amplio, albergaba en sus paredes las muestras de revistas mientras una serie de bancas de madera dispuestas en el área convocaban a la lectura, la mayoría menores que en la diversión con estas revistas hacíamos continua práctica del leer y a la vez nos motivábamos a desarrollar la imaginación.

Otras personas dedicadas a esta actividad fueron los hermanos Manlio y Félix Antonio Pinzón, quienes a su labor de constructores le sacaban espacio para atender el alquiler de estas aventuras, y las cuales mantenían una novedosa variación cada semana.

A ese espacio de lectura, por igual adicionábamos la escucha de algunas radionovelas, especialmente de aventuras que eran material radial imprescindible en las estaciones que se sintonizaban. La sintonía era casi un reto, pues las condiciones atmosféricas y la ubicación de la zona poblana hacia un problema el poder escuchar sin interferencias. Con el avance de las comunicaciones, sintonizar la radio ya cambió el formato, pero por igual fue haciendo desaparecer esos espacios novelados que siempre nos dejaban en ascuas al término de cada capítulo.

Después de los informativos del medio día y al caer de la tarde, algunas emisiones radiales proyectaban el deleite de aventuras de héroes de ficción, que al igual que correspondientes a las historietas escritas y dibujadas, nos hicieron fantasear, copiar sus dichos y soñar en sus actuaciones en contra de los bandidos, sobresaliendo en ese ambiente las denominadas aventuras de Kalimán o de Kavir el árabe.

Con el paso del tiempo, la aparición de la televisión y otros sistemas, fueron paulatinamente desapareciendo estos salones de lectura popular, lo que a la vez ha llevado a olvidar los héroes de nuestras aventuras y una escasa motivación lectora para la juventud.

Los héroes de antaño ya fueron trasladados de las páginas de las sencillas revistas a las galaxias del gran cine, sin promover la lectura y menos desarrollar la imaginación.

FOTO 1. La lectura de revistas de aventuras, fue por años una sana diversión en diversos sectores del municipio, donde algunas personas se encargaban del alquiler de estas revistas, lo que permitía copar la imaginación en el seguir las aventuras de los héroes de la época.

FOTO 2. Los personajes de las historietas de casi obligada lectura en los locales que alquilaban revistas, era la de los denominados superhéroes, los cuales llamaban la atención de los muchachos de una época pasada, donde se ejercitaba la lectura en una sana diversión.

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