Falleció en Manizales el poeta Óscar Piedrahita González

La Revista Digital Arrierías manifiesta su sentimiento de pesar y se solidariza con la familia de nuestro exponente de la cultura caicedonita, Óscar Piedrahita González, poeta escritor nunca bien ponderado.

Para ello acudimos a uno de sus confidentes y amigos, Tiberio, para que, en sus propias palabras, exprese lo sentido por la muerte de Oscar.

De nuevo una de esas noticias que nos arrugan el alma: me informan que el sábado 19 de agosto en la ciudad de Manizales falleció el escritor y poeta caicedonita, Óscar Piedrahita González.

Gocé de su amistad y compartí muchos momentos de charla con Óscar quien me alentaba a ese bello oficio de escribir, pero sobre todo de hacer versos.

Óscar fue cuentista, crítico literario, pero sobre todo poeta. De su versear nacieron libros de poemas como Vigencia de la angustia; Donde es cauce la luz; Cantos de Dioneo y Cantos del torturado.

También es autor de Prosas mínimas (ensayo), Una diaria batalla y Galería de monstruos (cuentos). Era licenciado en Lingüística y Literatura y miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua. Catedrático universitario y ex columnista de El Espectador y la Crónica del Quindío.

Fue creador y director de la sección ‘Lengua y habla’, del programa cultural ‘Monitor’, de Caracol.

Se vinculó al nadaísmo, en su última etapa, por invitación de Gonzalo Arango. Así mismo fue finalista en el último concurso nadaísta de poesía con el libro «Cantos de Dioneo». En esta misma época, aparece firmando el último manifiesto del movimiento en la revista «Nadaísmo 70» (N° 8).

Colaboró en casi todos los suplementos literarios del país, así como en numerosas revistas y publicaciones literarias.

Recuerdo que una tarde llegó a mi casa su libro, “Casi Gamín”, que contiene la narración de algunas vivencias en las que el autor se va de viaje camino a sus recuerdos de infancia y adolescencia.

Compartí algunos escenarios con Óscar y no me casaba de escucharle el poema al padre que finalizaba con los siguientes versos:

Recuerdo su partida como algo muy grande, que no tiene nombre

A su caída se cimbró la tierra

Como cuando se descuaja un roble.

Yo recogí la voz que le quedaba

Y con ella le grito al horizonte:

Mi padre no era un árbol, era un bosque,

Y sigue retoñando en mis canciones…

Me duele la partida del poeta, del amigo y me uno a quienes sienten tristeza por su partida. Mi abrazo solidario para sus familiares y amigos.

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