Es indudable que una de las épocas más importantes en la vida de muchos países del mundo -por no decir todos-, es la llegada de la navidad, fiesta cristiana que nace, prácticamente, en plena época medieval donde imperaba el modo de producción feudal, época de gran expansión del cristianismo. Con el desarrollo de las civilizaciones y el avance de la tecnología, el conocimiento y la ciencia, la época de recogimiento y veneración por el nacimiento del líder religioso en Belén -según reza el fundamentalismo religioso cristiano-, la fiesta religiosa se convirtió en la principal fuente de riqueza para el comercio y la industria. Se volvió época de regalos, dádivas y el jaleo de rumba y trago sin fin, desmedido.

En estos días, iniciando diciembre, alguien preguntó a uno de los directivos de la revista Arrierías (a quienes agradezco me hayan abierto especio en este importante medio cultural y académico) si había temas de navidad dentro de la estructura rítmica del bolero. El profesor Ramírez, a quien le hacían la pregunta, respondió que sí, que había una canción inolvidable que escuchó desde niño, el tema Navidad, que otros titulan Campanitas cuyo texto o letra es: “Campanita que vais repicando/, navidad vais alegre cantando/ y a mi llegan los dulces recuerdos del hogar bendito donde me crie/ (ding, ding, dong) y aquella viejita que tanto adoré (ding, ding, dong) mi madre del alma que no olvidaré/. Navidad que con dulce cantar celebran las almas que saben amar/, oh que triste es andar en la vida por sendas perdidas, lejos del hogar/, sin oír una voz cariñosa, que diga amorosa llego navidad). La versión que el profesor envió a quien le hacía la pregunta es una versión coral moderna, pero recuerdo que también oí esa canción que cantaba con ternura mi madre en una versión del trío los Embajadores, famosa agrupación ecuatoriana con su recordada primera voz de Carlos Alberto Jervis Acuña y el acompañamiento de Rafael de Jesús y Guillermo Enrique Rodríguez. Sé que existe, de esa canción, una versión anterior y no recuerdo si pertenece al gran Trío Grancolombiano, tengo dudas al respecto. Existen otras versiones en las voces de Julio Jaramillo y el gran Antonio Machín. La letra de esta bella canción es de Leopoldo González, compositor y letrista mejicano.

Ahora bien, existen más canciones navideñas en otras estructuras rítmicas, como pasillos, joropos, cumbias, merecumbés, porros, salsa, tango, en fin. Muchas personas confunden, musicalmente hablando, música de baile, temas de navidad y villancicos y, por supuesto, tienen mucha diferencia. Lo explicamos así:

  • Aunque en Colombia absurdamente inician estas celebraciones desde el mes de octubre porque algunos medios de información, especialmente la radio y la televisión, empiezan a difundir música bailable donde resaltan los porros, temas ancestrales de las dos costas colombianas como “música decembrina”, si bien estos temas hablan de navidad y no son villancicos, las emisoras no explican sus orígenes, su esencia y las convierten en canciones navideñas sin serlo.
  • En cuanto a los villancicos, muchos historiadores hablan de su aparición desde el siglo 4 DC pero se hicieron muy populares desde el siglo 13 aunque en esta etapa comienzan como cantos populares románticos que poco a poco derivan hacia plegarias religiosas en honor y recuerdo del nacimiento del niño que se convirtiera en el máximo profeta del cristianismo en el mundo. Se llaman villancicos por que los cantaban los villanos, esto es, la plebe o los pobres que vivían en zonas rurales, ciudades, poblados o villas en Europa.De hecho, no tienen una estructura rítmica definida como el bolero, el tango, el pasillo. Los villancicos pueden ser interpretados o cantados como tonadas, valses, rumbas, marchas, polkas, etc. y han sido asumidos por niños con instrumentos básicos como la pandereta, tarros, flautas, ocarinas y algunos instrumentos básicos populares, aunque, dada su importancia y vitalidad, han ido adquiriendo importancia sinfónica.


ADENDA: El Bolero ha sido reconocido por la Unesco como patrimonio inmaterial de la humanidad y Caicedonia tiene su concurso. Felicitaciones al profesor Mario Ramírez a quien reconocen como autor del proyecto y a todas las personas que iniciaron este gran evento nacional. Confieso que sólo he asistido a 3 de ellos en su iniciación. Caicedonia, además de su café, es famoso por su Concurso. Ojalá no desfallezcan y lo apoyen porque, estoy seguro, de la nada empezarán a aparecer otros eventos musicales con la esencia del más bello de los géneros en la música popular EL BOLERO.

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