Arrierías 83.

Por: Jairo Sánchez.

En las instalaciones de la casa de la cultura de Sevilla Valle, el día 17 de febrero de 2024, se llevó a cabo la presentación del libro CINCO POETAS, del eminente maestro sevillano Raúl Florez Duque, de quien habíamos tenido oportunidad de presentar y comentar en Arrierías 80 y 81.

Las presentaciones de los libros, generalmente, se centran en el autor y él narra las motivaciones, contenido y anécdotas referentes. Sin embargo, en esta ocasión la reunión de amigos de la literatura, el cine y las artes alrededor de Raúl se centralizó en evocar su papel como maestro impulsador de mentes juveniles hacia la adquisición de una mente abierta, receptiva y productiva.

Esto se evidenció cuando desde el auditorio comenzaron, sus alumnos de otrora, a darle los agradecimientos por los libros que él les obsequió y que con mucho orgullo mostraron cual tesoros invaluables.

El turno pasó a sus compañeros de noches bohemias quienes evocaron los sitios emblemáticos de Sevilla donde la vida estudiantil de farra de Raúl y compañeros quedaron grabados por siempre.

Se mencionó en una edición anterior de Arrierías el hecho de que Raúl es la memoria de Sevilla, entonces la charla se direccionó hacia la mención de personajes que forman parte del colectivo cultural en la historia sevillana y que la gran mayoría de los asistentes conoció.

Se mencionó lo divino y lo humano de la sevillanidad contando con aportes del selecto grupo de conocedores y partícipes de los hechos descritos. Llamó la atención el orgullo que sienten los alumnos santanderistas de haber tenido como rector, con acta de posesión y todo, al cinco veces presidente del Ecuador, José María Velasco Ibarra, así como nombrar exalumnos de gran recordación en la historia colombiana, uno de esos jóvenes fue el papá del escritor colombiano Héctor Abad Faciolince, El médico Héctor Abad Gómez, inmolado buscando mejorar la salud para los colombianos.

Raúl fue indagado del cómo se lograron unas generaciones de intelectuales todos egresados del claustro santanderista tan interesados en la lectura y predisposición a la academia. Por iniciativa de Eduardo Trujillo Gómez, y el mismo Raúl, se implementó un recurso pedagógico consistente en que a los alumnos de primero a sexto (6 a 11 hoy), se les asignaba un bloque de diez libros de obligatoria lectura, discusión y sustentación en la materia de Literatura. Esto conllevaba que al graduarse el bachiller santanderista se había leído 60 libros, la mayoría lo hacía porque la motivación era hecha por conocedores de las lecturas recomendadas por grupo. Al llegar a la universidad o introducirse en la socialización propia de la culminación de los estudios superiores, eran alumnos que conocían y hablaban con propiedad de los Clásicos, Hesse, Poe, Shakespeare, Byron, Voltaire, Literatos colombianos, europeos, rusos y latinoamericanos, todos los movimientos, los poetas malditos y todos aquellos que ampliarían el mundo literario del alumno de la mano de los docentes.

El maestro en su singular conversatorio. Selecto grupo de participantes. 

Hoy en día, comparativamente, existe el plan lector, pero con excepciones loables el maestro conoce lo que debe poner a leer y la lectura y la sustentación por parte del alumno, se limita a visitar la página; https://www.rincondelvago.com  y copiar y pegar el resumen que allí le aparece.

Estos recursos metodológicos de aprendizaje, interés y profundización eran comunes en los colegios de calidad. Así, dependiendo de la materia el estudiante tenía trabajos a desarrollar durante todo el año: se exigían mapas de Colombia, sur américa, Europa, Asia, Norte América, dependiendo del grado y, además de presentarlo, bien hecho, en cartulina y pintados, debían sustentarlo. O en quinto grado, había un trabajo final que consistía en presentar una Tabla Periódica plana o en tres dimensiones que ayudaba a la nota final. En cuarto grado era famoso el álbum de osteología que exigía el docente de anatomía, algunos eran verdaderas obras de arte en tinta china y papel especial, tanto así, que quedaron como obsequios a las bibliotecas colegiales, no se olvidan los herbarios, trabajos finales de repostería, culinaria, bordados, ebanistería, metalistería, cultivos cosechados, trabajo social, etc., que sacaban a los estudiantes del ocio y lo involucraban en tareas que, a la larga influenciaron en su proyecto de vida. Era obligación tener la hojita con el sermón del cura para la clase religión y se discutía, analizaba y coleccionaba el Magazín Dominical u otros donde escribían los autores del momento.

Ese es el entorno dibujado por los ex alumnos de hace 40 o más años del colegio general Santander, de Sevilla, hermano en academicismo del Bolivariano, de Caicedonia, por esas mismas épocas.

La breve descripción del contenido del libro tocó a todos y cada uno de los cinco poetas que están detallados en los aspectos más reales y alejados de la simple biografía.

Hubo anécdotas de los asistentes quienes conocieron, por ejemplo, a León de Greiff en su faceta mundana comprando los libros en la 19 en Bogotá, para armar su rimero de libros de vaqueros de Marcial la Fuente Estefanía.

Se discutió y explicó, por parte de Raúl, el papel de Juan Pablo II en la persecución y ostracismo a Cardenal y su grupo de teólogos de avanzada, salió a la palestra la faceta desconocida, por muchos, de Monseñor López Trujillo.

Ese selecto grupo de mentes sevillanas habló de bibliotecas del Santander y de la Casa de la Cultura, de saqueos de tesoros a la propiedad artística del municipio. Lo hicieron con una propiedad digna de admirar para un foráneo.

Como se dijo, la presentación del libro, tema central del conversatorio, fue muy breve tal vez porque ninguno lo conocía. En vista de esta situación la intervención preparada para criticar el libro, se guardó porque parecería que alguien nos hubiera contado como finalizaba la película que íbamos a ver.

Esa sorpresa, contada en Arrierías 81 y 82, no podía dañarse para los asistentes. Cuando lean el libro es posible que estén de acuerdo con la Redacción de Arrierías de que el libro CINCO POETAS, de Raúl Florez, además de escudriñar facetas inéditas de León de Greiff, Whitman, Castro Saavedra, Ernesto Cardenal y Porfirio Barba Jacob, es un verdadero lexicón en el cual el maestro Raúl Florez hace gala de su inconmensurable conocimiento del idioma español.

Cosa no acostumbrada en la presentación de los libros es que el autor regale su obra. Esto fue lo que hizo con su libro Raúl en una muestra de desprendimiento y satisfacción personal por su obra y la presencia de quienes orgullosamente somos sus amigos, ex alumnos, compañeros y envidiosos sanos de su trayectoria.

El conversatorio terminó con el obsequio de la obra y los agradecimientos del autor plasmados en la notica de la firma.

Se culminó, en Sevilla, una jornada de turismo literario y artístico muy satisfactoria porque eso tan bueno, enriquecedor y participativo, escasea en Caicedonia.

Libro Cinco Poetas.                   Casa de La Cultura de Sevilla. Salón dedicado a Raúl.

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Join the discussion 2 Comments

  • Raúl Flórez dice:

    Jairo tu generoso escrito sobre Sevilla y su gente me anonada. Todo él es obra de una mente abierta, libérrima, de un espíritu perspicaz y magnánimo. Hoy y siempre recibe, de parte mía, voces plenas de respecto intelectual y de admiración por tu quehacer artístico y caicedonita.
    Raúl Flórez, escritor, poeta y ensayista.

  • Óscar Gallego dice:

    Gracias Jairo. Por razones chauvinistas leí el texto sobre el día de Raúl Flórez y su libro. Buen contexto y buena narrativa. Gracias compañero.
    Óscar Gallego, Casa de la Cultura Sevilla, Valle del Cauca.

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