Hay historias llenas de violencia y se pasan en televisión, se muestran en la prensa o las emiten en radio. Hay historias de artistas o “light” llenas de artistas de la farándula, pero su aporte a la vida es escaso.

Pero hay unas historias que tienen vida, son ejemplo y transmiten fuerza, energía y son aquellas que no se muestran, porque no tienen lo que “desean” los lectores, televidentes o quienes escuchan radio.

Tuve la oportunidad de conocerlos años atrás, cuando estudiaban medicina. Época en la cual había médicos docentes como Héctor Murillo, Omaira Valencia, Carlos Jaramillo, Omar Botero, Francisco Meza, Hugo Clavijo, Bern Schroeder, César Palacio, David Bersh, Jairo Velásquez, Darío Tobón, Francisco Uribe y docentes de otras áreas como Faber Bedoya, Horacio Salazar, Jorge Karduss, Rosario Bilbao, Dorita de Muschallik, Pablo Emilio Torres.

Sin embargo, para mí, todos han sido los mismos estudiantes locos, jacarandosos y amigos, desde esa época.

El sábado 13 de noviembre de 2021, primer día del encuentro, pues lo programaron para todo el fin de semana, tuve la oportunidad de compartir un rato con los primeros graduados de Medicina de la Universidad del Quindío en su nuevo encuentro, cada año liderado por Christian Muschallik y Cristina Granados. Preparan todo a distancia y escriben, llaman y se conectan con todos. Los ubican en distintas ciudades y países para que atendan el encuentro.

Algunos se disculpan porque ya han adquirido compromisos o están trabajando y eso lo perdonan siempre, porque conocen de muchas situaciones de médicos en diferentes lugares.

Mi participación en el encuentro fue genial. Recordé cada rostro y, además, todas las pilatunas que no han dejado de hacer. Porque poco o nada han cambiado. Siguen igual de cordiales, simpáticos, dicharacheros, gocetas y alegres.

Fue un rato maravilloso y el participar de esos momentos, el pastel y las fotos, me retrocedieron a la etapa de la UQ.

Quedé más que satisfecho, porque pude abrazarlos y sentir que no me han olvidado. A ellos, tampoco los olvido. Siguen siendo díscolos, pero espectaculares.

Médicos generales o con especializaciones, son egresados de la Universidad del Quindío y son excelentes donde están laborando. Algunos, a punto de jubilarse y con la alegría de ser servidores y personas que han dedicado sus vidas para el bien de los demás.

Seres humanos maravillosos que saben valorar la vida de sus familias, sus pacientes y los seres que han pasado por sus manos.

Gracias, es la única palabra que tengo para decirles. No cambien y sigan siendo como son. Christian y Cristina son verdaderos líderes y cada año los reúnen, porque saben que es un grupo donde predominan el afecto, compañerismo y hermandad de verdaderos médicos.

“Por todo ello, y por haber hecho de nuestra vida algo muy significativo y útil, por haber formado gente honesta y de bien y médicos que hoy lideran sus comunidades, por haber consolidado una estrecha amistad que hasta hoy perdura y nos preocupamos en preservar, felicitaciones querida facultad, te lo agradecemos en el alma. ¡Gracias Universidad del Quindío, gracias Colombia y gracias a mis compañeros por haberme permitido vivir con ustedes los mejores momentos de mi existencia!”. Christian Muschallik

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