Arrierías, como medio periodístico, ha estado presente durante todo el proceso de reparación del puente sobre el río Barragán, daño estructural de gran afectación para toda la comunidad regional por ser este paso que conecta al Valle y al Quindío, un punto geoestratégico vital para toda la producción agrícola que del Quindío y norte del Valle del Cauca que surte a Colombia.

El contratista se había comprometido a entregar el paso habilitado para mediados del mes de diciembre. Ya estamos más allá de la mitad de enero del 2024 y la obra se entregó a medias, sin explicaciones técnicas de valía. Hubo varias reuniones informativas ante la presión de la veeduría ciudadana y algunos líderes locales como Hoover Sánchez, los hermanos Morales, Jairo Arismendi y algunos más con el acompañamiento del alcalde de Sevilla y la alcaldesa electa de Caicedonia y allí se desvelaron varios interrogantes y se plantearon críticas ante el silencio de los gobernadores del Valle y el Quindío, este último un burócrata que sólo aparecía cuando llegaban altos directivos del gobierno nacional o había medios de comunicación de gran importancia informando sobre el problema. Jamás destino recursos para la financiación del arregla del puente bajo el argumento pueril de “el daño está en la parte que corresponde al Valle”, mientras tanto, vitrina, declaraciones ante la inanidad del gobierno nacional y la impotencia de los dirigentes locales.

Los alcaldes de Caicedonia y Sevilla y una congresista del Quindío, la doctora Piedad Correal enfrentaban el problema. Los demás políticos, hicieron mutis por el foro mientras más de 180 mil habitantes cordilleranos, profundamente afectados, clamaban con ahogado grito de un ¿por qué? En la garganta.

Surgieron preguntas básicas pero determinantes que, esta Revista con cronista participando en el acto informativo, resume así:

  • ¿Cómo se manejaron los recursos destinados?
  • Se asignaron 1.8oo millones para reparación vial en zonas afectadas de Sevilla Y el puente del rio Barragán, ¿cómo ejecutaron los dineros del Estado?
  • No hicieron un arreglo, sino que hicieron una “mitigación” en el puente. (????)
  • ¿Cuál ha sido, para este caso, la actuación de Procuraduría y Contraloría?
  • Cuando le preguntaron al flamante contratista, dónde estaba el proyecto, su respuesta, a más de indolente y estúpida fue: “lo tengo en la cabeza”.
  • ¿El ente burocrático encargado de la parte de ingeniería del Valle concluye asegurando que “se ha hecho trabajo” (?????), misma respuesta del contratista.
  • Hay en este gasto, ¿detrimento patrimonial?, ¿corrupción? ¿Por qué razón se piden 1800 millones más y continúan los mismos burócratas que “tienen el proyecto en la cabeza?
  • La última información es que parte de los “arreglos de mitigación” ya están afectados por el período de lluvias que afectó la zona en los meses de noviembre y diciembre. Conclusión del entendimiento popular: “esa platica se perdió”

No han podido entender el gobierno nacional y las gobernaciones del Valle y del Quindío que la gente está cansada y una protesta generalizada en el sector generarían problemas de orden público que se sabe cómo empiezan, pero no cómo terminan.


POST SCRIPTUM: Don Julio César Moscoso es un anciano campesino calarqueño, 90 años, quien con empeño y mucho esfuerzo empezó a despejar, día tras día y 10 horas de sudor, un pequeño alud que se vino cerca a la entrada del municipio de Buenavista tras un año de inoperancia del gobierno departamental del Quindío. Amarrando un lazo de su cintura y en la otra punta un cajón de madera recogía paladas de tierra y las iba depositando en lugar seguro. Primero pasaban motos y luego automóviles para evitar el paso organizado por privados a un costado de la carretera central. Los agradecidos conductores le dan monedas como una forma de retribuir en algo su trabajo vial, trabajo que no fue capaz de hacer el señor gobernador. La policía lo acosaba y obras públicas volvía a echar tierra y agua sobre la zona que el campesino despejaba. “usted está torpedeando un auxilio de 500 millones de pesos que Invías nos da para recoger el alud” le decían mientras le quitaban banderas y señales de trabajo para evitar colisiones. Gobiernos regionales donde la estulticia es la imperante. No entendemos cómo este gobernador se ufana de ser “el segundo mejor gobernador de Colombia” en la vigencia que terminó. Si esos son los mejores, ¿cómo serán los peores?

Definitivamente hay políticos y gobernantes a quienes les queda grande…. ¡su propia pequeñez!

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