Caicedonia ha sido desde siempre una ciudad introvertida, lo digo en el sentido de que son pocas las ocasiones en las que se dan a conocer sus actividades, logros y realizaciones hacia el exterior,  bien sean comunitarias o personales.

Los análisis señalan que son pocos también los hombres y mujeres que se han dedicado, en nuestra ciudad, al oficio de comunicar y de allí que Caicedonia continué como una ciudad sin voces que cuenten, señalen, y digan lo que al interior de la localidad sucede.

Según la monografía de Caicedonia editada por la Tipografía Atalaya, dirigida por Roger Ríos y escrita por el magisterio de Caicedonia, si bien han existido algunos periódicos y emisoras locales, es una practica ocasional, sin continuidad, convirtiéndose en un proyecto eventual.

De la monografía ya referenciada extraemos la siguiente información: “El primer periódico en Caicedonia se llamo Unión Social y fue fundado en 1926”.

“En 1930 hubo un periódico que se llamó El Centauro. Posteriormente apareció Bandera Liberal, que como se puede concluir era de carácter político. Para no hacerme extenso vinieron luego: Orientación; Caicedonia Liberal. Por aquella época en el Colegio Bolivariano se editó una revista cultural que se llamo Renovación”.

“Apareció luego Ideales, más adelante Albores; la Revista Germinal; El Mirador; el Municipal, la revista Atalaya que se editaba en la empresa del mismo nombre”.

“Más reciente, hacia 1973, circuló el periódico Saeta, que duro unos 5 años. Luego con Munso, el Movimiento de Unidad Social apareció otro periódico, que, si no estoy mal, llamaba “Voces y Ecos”. Luego un grupo de jóvenes realizaron Caicedonia Hoy; Henry Rincón también incursionó en el periodismo y fue propietario y director de un periódico local de carácter social y político”.

Así mismo se han editado revistas de ocasional aparición, pero definitivamente Caicedonia no tiene una actividad comunicadora consistente y perdurable, bien podría ser por la falta de quienes se animen a esta empresa o que el apoyo económico no ha sido suficiente para sostener este tipo de publicaciones.  

Con la llegada de la televisión por cable a nuestro país, muchos fueron los municipios que se beneficiaron con una emisora local de televisión y Caicedonia no fue ajena a este fenómeno. Entonces en el Municipio hubo canal local por el que se empezaron a trasmitir sucesos locales, realizados por jóvenes empíricos, pero que lograron aprender en el quehacer cotidiano.

Año tras año estos canales han ido evolucionando y hoy la ciudad cuenta con este servicio en el que se emiten algunos informativos y se realizan trasmisiones en directo de actividades importantes para los habitantes de la ciudad.

La radio también ha estado presente en nuestro municipio, en algunas ocasiones con emisoras “hechizas”; equipos de emisión construidos por algunos radiotécnicos que experimentaron con este medio de comunicación y en los que varios de quienes hoy ejercemos el oficio de comunicar tuvimos la oportunidad de iniciarnos en aquellas radios primitivas.

Los caicedonenses de antaño, no olvidan que la ciudad, los fines de semana, era puesta en alerta de los espectáculos en el Teatro Aladino, gracias a los equipos de altoparlantes: unas grandes “cornetas” que don Héctor Osorio, el propietario del cine, usaba para trasmitir mensajes promocionales y de tipo social  y también para llenar el ambiente de música selecta que era emitida por aquellos equipos de amplificación.

Hoy, las posibilidades de comunicar han aumentado: emisoras online que solo se escuchan por internet, canales de YouTube, paginas de podcast, Instagram, etc., permiten a quienes tienen deseos de comunicar crear sus medios para contar desde sus propios intereses.

Caicedonia hoy no es el incipiente poblado de ayer; ha crecido, se ha expandido, tiene más habitantes, pero sigue siendo, y espero estar equivocado, una ciudad sin vocación de comunicar.

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