Arrierías 86

José Emilio Yepes Rivas.

En los últimos días se viene rumorando la disposición de presidencia de la república para hacer un importante recorte en el presupuesto gubernamental de este año, reconociendo que hizo cuentas alegres con dicho presupuesto y que se pifio en el recaudo de impuestos.

Empieza a preocupar el anuncio, porque encuentran la fabulosa formula aclarando que el recorte NO se hará en el funcionamiento del estado (entre ellos la burocracia), sino que el recorte, golpeara la inversión pública que es donde se ve reflejada la acción del estado en pueblos y comunidades.

El bajo recaudo en las arcas del gobierno tiene como origen principal el bajo crecimiento de la economía durante el año pasado y el estancamiento en lo que va del presente. Políticas económicas equivocadas y decisiones erróneas marcaron una inminente caída en los ingresos que sostiene al aparato gubernamental y sus inversiones: el provocado marchitamiento de muchos sectores económicos que en otrora fueran prósperos, como el de la industria petrolera, de gas y de carbón, ha hecho que el gobierno deje de recibir unos importantes y necesarios recursos.

Pero los motivos son mucho más extensos: la inseguridad en el campo y las ciudades y el doloroso recrudecimiento en las acciones de los grupos irregulares que junto a la inestabilidad jurídica, ha hecho que la inversión (extranjera y local) se vea reprimida; el desacertado manejo del sector de la salud trae catastróficas consecuencia, no solo en la vida y salud de los colombianos, sino en la dinámica de generación de empleo y la desafortunada liquidación de empresas que ya acusan quiebra. El erróneo manejo del floreciente desarrollo turístico nacional que hoy tiene al archipiélago de San Andrés y Providencia al borde del colapso total, muestra, entre muchas otras acciones de gobierno, los nefastos resultados gracias a la improvisación y el desconocimiento por parte de algunos ministros y jefes de despacho.

Es una espiral de desaceleramiento en todos los sectores económicos (y eso que no hice referencia del sector de la construcción, de la vivienda, el sector manufacturero y el comercial, que están en niveles dramáticamente negativos), que preocupa hasta a los más desprevenidos transeúntes.

Cierre de negocios, desempleo, inseguridad, delincuencia y pobreza se volvió tema recurrente en cafés y tertuliaderos….qué horror! Que desafortunado momento vivimos en Colombia donde el gobierno del cambio reconoce que no tenía un programa de gobierno consistente y sólido para el bienestar de todos mis compatriotas.

Cada día viene con una nueva declaración desde presidencia que nos tiene desconcertados, bien sea porque quiere apropiarse de los dineros de la banca, entre muchas otras declaraciones, o con la posición que asume por las elecciones democráticas en el exterior, lo que nos mantiene con los pelos de punta y con un desanimo que raya con la desesperanza.

Que en el mes del sagrado corazón de Jesús, Dios se apiade de nosotros. 

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