CRÓNICA DE UN DESASTRE

“Se garantiza la propiedad privada…El interés privado deberá ceder al interés público o social…La propiedad es una función social que implica obligaciones. Como tal, le es inherente una función ecológica…” (apartes del artículo 58 de nuestra Constitución Nacional).


“Todas las personas tienen derecho a gozar de un ambiente sano. La ley garantizará la participación de la comunidad en las decisiones que puedan afectarlo. Es deber del Estado proteger la diversidad e integridad del ambiente, conservar las áreas de especial importancia ecológica y fomentar la educación para el logro de estos fines… deberá prevenir y controlar los factores de deterioro ambiental, imponer las sanciones legales y exigir la reparación de los daños causados”. Art.79- 80 CN.


El secretario general de la Organización de Naciones Unidas, ONU, ha lanzado una voz de alerta ante el calentamiento global que hoy afecta a continentes enteros en el deteriorado globo terráqueo. Según este dignatario, la tierra está en ebullición. El ser humano, con decisiones absurdas, ha llevado al mundo a una afectación de tal magnitud, que ha causado millones de muertes, sequía, deforestación y, como consecuencia inmediata, el hambre. Empieza a escasear el agua y, por supuesto, la producción de alimentos.


Las imágenes televisivas, los informes especializados de organizaciones medioambientales, las denuncias permanentes del destrozo que el ser humano está causando sobre la tierra tienen aterrorizado al mundo cuando se avizora un destino fatal muy próximo para la vida en el globo terráqueo. Estados Unidos, España, Canadá, Grecia, Italia y otros países son ejemplos de incendios forestales que en la actualidad arrasan miles de hectáreas productivas. Próximamente habrá escasez de alimentos en un mundo donde más de mil millones de seres humanos se acuestan con hambre. Un verdadero desastre.


He tenido oportunidad de viajar varias veces por diferentes zonas del país y la catástrofe ambiental avanza a pasos agigantados. Terrible ver las secuencias con imágenes de kilómetros de troncos de árboles bajando por los torrentosos ríos del pacífico colombiano ante la mirada desviada hacia el infinito de gobernantes y habitantes de la zona. Dinero, más dinero, mucho dinero para enriquecer a unos pocos a costa de la sobrevivencia de connacionales. La ganadería extensiva y los sembrados de coca en la cuenca amazónica de los Estados que se sirven o tienen este inmenso pulmón para el mundo, dejan la inquietud de no futuro. Miles de hectáreas de terreno robado a la zona afectando el entorno, la vida y los habitantes humanos en una de las zonas más bellas del mundo. Un crimen de lesa humanidad.


Un departamento en Colombia que ha sido tomado como un paraíso, el Quindío, es objeto de una desaforada industria de aguacate, y la producción de agua a través de su río emblemático, el rio Quindío ya escasea, razón por la cual se presentan continuos cortes de agua potable en muchos de sus municipios. A esta situación se suma el acelerado crecimiento de viviendas y torres de edificios en un departamento donde las vías son estrechas y los racionamientos continuos. Avorazados constructores ya están construyendo lujosas mansiones en la rivera del río, sector de límites entre Calarcá y Armenia. Se teme que dentro de muy poco el agua no alcance para calmar la sed de los habitantes de una de las regiones más bellas de Colombia.


En Caicedonia, nuestro pueblo, el arrasamiento de árboles y bosques de guadua es frecuente. La CVC, corporación encargada de dar permisos ambientales dio a una compañía constructora permiso para talar ocho árboles en un sector llamado el Surco. Pues ese permiso parece que ha sido extendido al arrasamiento de un bosque de guaduas que hacía de barrera de contención a viento y lluvia en días de inmensa tempestad. Hasta el momento ni la constructora, ni la CVC presentan el respectivo permiso para ese corte abusivo.


Las explicaciones absurdas que dieron al iniciar la tala, por parte de un supuesto ingeniero ambiental, motivaron el rechazo de la comunidad: “esta es propiedad privada”, planteó el supuesto ambientalista al comienzo. Cuando se le dijo que su error conceptual iba en contra del mismo ordenamiento jurídico de nuestro país, citaron a una reunión del sector donde no asistieron los directivos de la empresa sino el equivocado funcionario y otro funcionario de la empresa: el maestro de obra.


– Usted, dijo refiriéndose a quien esto escribe, es ¡un alborotador, un extremista!


No faltó sino que me dijera terrorista, guerrillero. Su argumento sin fundamento o sus criterios de legalidad para el abuso se vinieron a tierra cuando una bióloga, asistente a la reunión lo señaló de una grave irregularidad: ser funcionario de la alcaldía y contratista de la empresa constructora.


Caicedonia fue, otrora, el mejor vividero del mundo, lema que hemos recitado desde hace muchos años pero que hoy pierde sentido por un crecimiento desbordado, falta de control en las violaciones del código de policía y la convivencia, falta de civismo y respeto por la comunidad de muchas personas que no aceptan control alguno: basuras tiradas a la calle, velocidad desmedida de motociclistas, parqueo inmisericorde en zonas prohibidas o peatonales, violación frecuente de semáforos, en fin, un caos.


Se tiene noticia de la próxima visita de control para el cumplimiento de las normas que nos cobija como Paisaje Cultural Cafetero, pues se tiene el temor de la pérdida de ese reconocimiento por razones obvias de poca producción de café y, además, en el área rural ha ido desapareciendo esa connotación, esa historia bella del campesino productor con su forma de ser, sus costumbres, su gastronomía. Ya no somos lo que éramos.



POST SCRIPTUM:


1- En este desastre ambiental en el mundo, en Colombia, la responsabilidad, la culpa es de todos: funcionarios venales y/o equivocados; el deseo voraz de enriquecimiento sin medir consecuencias de un futuro para el mundo, para nuestras familias, para nuestros hijos; culpabilidad de gobiernos que temen comprometerse en la defensa de la naturaleza, de la vida y peor la culpa todos los habitantes de la tierra, sin excepción, por callar ante el abuso, por la indolencia ante la ignominia ambiental.


2- Acabamos de recibir la noticia del fallecimiento de uno de los hombres de letras, de la cultura más representativos de Caicedonia, el escritor, poeta, periodista cultural y profundamente amante de nuestra tierra, Oscar Piedrahita González. Paz en su tumba, maestro.


3- En próxima edición haremos el homenaje que este gran ser humano merece.


4- Ya hemos iniciado el trabajo de recolección de datos de las familias que fueron pioneras en el desarrollo de Caicedonia muchas de las cuales no aparecen reconocidas como tales. Historias de arrieros, colonos e impulsores primarios de nuestra economía recibirán nuestro reconocimiento para que sus nombres queden registrados en la historia de la gran gesta colonizadora desde Antioquia.

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