Para: Arrierías 71

La música es  una de las artes más bellas en la historia del ser humano. A través de la palabra acompañada con instrumentación, con una melodía, se expresan sentimientos de amor, de necesidad, alegría, de agradecimiento con seres superiores por la caza, el agua, la comida, por la vida, en fin, el ser vivo hace música y esas expresiones, en la mayoría de los casos, trascienden en el tiempo.

Son tantas las manifestaciones musicales en la evolución histórica, que han obligado a las sociedades humanas a clasificarlas: folklóricas, de tradición, de amor, autóctonas o pertenecientes a una sociedad humana en concreto; populares, de despecho; de alta escuela dada su perfección de transmisión de virtudes y/o la maldad humana donde intervienen poetas, músicos superdotados, actores, cantantes con voces cautivantes y perfeccionadas en escuelas especializadas bajo la dirección de maestros de técnica vocal quienes a través de formatos especiales como la Ópera o la Zarzuela sacan a relucir sus deslumbrantes aptitudes artísticas.Entonces, casi que pudiéramos asegurar que la producción musical humana no tiene límites.

Una de las variables más trajinadas por grandes músicos y utilizadas como difusión o alabanza a un Ser supremo, es la música sacra, más coloquialmente conocida como música religiosa y aquí viene el porqué del título de esta Columna de Arrierías.

Hace 22 años, un alcalde con gran formación humanística, inició un proceso artístico musical para realzar la llamada semana mayor o Semana Santa trayendo en algunos días de esa celebración a grandes músicos, cantantes y organizaciones corales al llamado Festival de Música religiosa, programa de gran impacto que ha permitido la asistencia de mucho turista a la bella iglesia del Carmen para escuchar con regocijo y devoción la celebración de exaltación a la religión católica en la narrativa sobre los flagelos del gran profeta Jesús, líder espiritual de católicos en el mundo.

Bajo la dirección artística de un gran ser humano y amante de la buena música, el docente Henry Espinal Moreno, han desfilado por Caicedonia grandes celebridades y el reconocimiento del gran evento ha sido nacional, sin embargo en la edición número XXII del Festival, se dio a conocer por parte de la alcaldía municipal y con el aval de los sacerdotes de las parroquias del pueblo, una programación con temas, unos religiosos y otros que, sin lugar a dudas, son una afrenta para una celebración  de tanta importancia y tradición mística en nuestro pueblo. He aquí los detalles:

Para el día 3 de abril, lunes: El día que me Quieras, famoso tango canción que se dio a conocer en el mundo en la voz inolvidable del gran Carlitos Gardel, Pueblito Viejo, canción colombiana propia para un festival de música colombiana, como el Festival Mono Núñez; Oh Sole Mío, canción napolitana que es casi de obligada interpretación de grandes tenores. Ninguna de estas tiene nada que ver con exaltación religiosa, mística o narrativa sobre el sufrimiento del gran profeta; otro tema -esta es la tapa de la olla-, el bolero Sabor a Mí,obra de un compositor mejicano que resalta la relación carnal de dos amantes: “tanto tiempo disfrutamos de este amor/, nuestras almas se acercaron, tanto así/, que yo guardo tu sabor/, pero tú llevas también, SABOR A MÍ/”.

¿Qué tienen que ver estos temas con regocijo religioso respecto a una tradición centenaria de respeto, recogimiento y amor por la violencia y tortura contra un gran líder, cabeza del cristianismo como lo ha sido Jesús de Nazareth? Pues ¡NADA!

En la misma programación incluyeron dos arias de las más reconocidas óperas que en el mundo se han dado a la luz pública, una de El Trovador y otra de la gran ópera de Bizet,Carmen; un verdadero desatino y una ignorancia supina de quienes escogieron esos temas sobre los cuales, es preciso aclarar, el alcalde no tiene conocimiento, y es su profesión ser músico o conocedor a fondo de la historia de la música, aclaración personal que hicimos al alcalde el día sábado previa iniciación del certamen cuando le informamos detalladamente sobre la equivocación de quienes hicieron ese programa. Es así como quitaron algunas canciones del primer día pero dejaron otras que detallamos para nuestros lectores, en forma precisa. vamos con la otra parte del infundio.

Laópera Carmen es, sin lugar a dudas, una de las más conocidas en el mundo de la alta escuela de interpretación operática. Fue una obra que se estrenó en Paris, en idioma francés en 1875 con libreto o texto de Henry Melhac y LudovicHalévi, música del extraordinario compositor Georges Bizet. El aria que presentaron en el Festival, la habanera y realmente su título es “El amor es un Pájaro Rebelde” cuya traducción literal del francés al español dice: “El amor es como un pájaro salvaje que nadie puede domar/, perderán el tiempo tratando de capturarlo. Nada les puede ayudar, ni las amenazas ni los ruegos/. Me pueden hablarapasionadamente, pero escogeré el hombre que no ha hablado/. Eso es amor, eso es amor/. El amor es un gitanito que nunca, nunca obedece las reglas/.Si no me amas, aún podría amarte/ y así te amo, ¡ten cuidado!, ese pájaro que esperabas sorprender, bate las alas y se va volando/. ¡Espera por el amor y perderás! Ríndete y aparecerá…/”.

Pregunto, ¿qué tiene que ver esa letra y/o la óperaCarmen con la pasión de Cristo, la virgen María o la fe cristiana o católica? Pues…nada, absolutamente nada. Es más, la protagonista Carmen, en el acto final de la obra, muere asesinada por una puñalada en la espalda.

La ópera El Trovadoraparece en la historia en Roma, 1853. Basada en un libreto en idioma y fraseo italiano deSalvatoreCammarano, en la composición uno de los más extraordinarios músicos de alta escuela, Giuseppe Verdi. Es una historia trágica de celos, asesinatos, lucha política. El aria escogida para el Festival de música religiosa en Caicedonia es Stride la Vampa con traducción literal al español: “La Llama Chisporrotea”. He aquí el texto: “Flamean las llamas/, la muchedumbre indómita corre hacia el fuego/. Con alegre semblante alaridos de gozo por doquier se escuchan/. Rodeada de esbirros, una mujer avanza/. Siniestra ilumina sus rostros horribles la tétrica llama que se alza al cielo, flamean las llamas/. Llega la víctima de negro vestida, desceñida y descalza/, grito feroz de muerte se eleva, el eco lo repite de roca en roca/. Siniestra ilumina sus rostros horribles la tétrica llama que se alza al cielo//”.

Nuevamente pregunto, ¿dónde hay en esta ópera un homenaje al Cristo que sufre, que se le azota y que muere atormentado en medio de las lágrimas de María, siguiendo el libretoque la tradición judeo-cristiana nos ha enseñado? Nada, absolutamente nada.

Las llamas que crepitan en El Trovador, resaltadas en Stride la Vampa, están quemando una mujer señalada de bruja y a niños que fueron tirados vivos a la hoguera en actos de venganza y lucha por el poder. Nada que ver con Semana Santa.

Eso, en palabras sencillas, es un verdadero desatino o una estupidez impuesta en Caicedonia en el último Festival por verdaderos desconocedores o ignorantes de lo que sonlos temas religiosos elaborados por creación sublimeen la mente y las partituras de los más grandes músicos en la historia del mundo. Un horror.

POST SCRIPTUM: En este escrito no entramos a valorar el trabajo vocal de quienes hicieron las interpretaciones musicales. Sí es triste y desazonador ver el concierto por televisión con un mal sonido y un presentador del canal con pésimo fraseo, pronunciando mal los nombres de autores y compositores e interrumpiendo constantemente con naderías el interesante libreto histórico que leía la presentadora del Festival.

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