COLUMNA PALABRA EMPEÑADA

La mayoría de colombianos vemos con preocupación los daños y efectos que está generando el cambio climático en el mundo: el descongelamiento de los casquetes polares, las altísimas e históricas temperaturas en algunos lugares del planeta con las concebidas sequías y los incontrolables incendios, las descargas inusitadas de lluvias con las inimaginables inundaciones, y un sin número de efectos climáticos alarmantes debido a los fenómenos meteorológicos extremos.

El cambio climático es atribuido de manera directa o indirecta a las actividades humanas que alteran la composición armónica de la atmosfera mundial. Y muy a pesar de saber que el planeta se renueva cada determinado tiempo y por eso en la historia aparecen las “eras” en la evolución del planeta, las alarmas se encendieron en este lustro porque se empiezan a presentar en todo el globo terráqueo indicadores atmosféricos históricos que atentan contra el actual bienestar de muchas comunidades.

La mayoría de colombianos vemos con preocupación los daños y efectos que está generando el cambio climático en el mundo.

Pero pocas veces nos detenemos a mirar detenidamente que esta pasando en nuestros municipios y las devastadoras consecuencias que trae este trastorno ambiental, climático y económico.  Algunos (o muchos) vemos asombrados lo que pasa en el mundo frente a este tema y creemos que a nosotros poco nos va a afectar. Pero la verdad…estamos muy equivocados. En esta región del país (eje cafetero y Valle del Cauca) al día de hoy llevamos más de un año y medio de invierno y a pesar de que la calamidad ha tocado muy pocas puertas, el efecto en la economía ha sido severo. Los bajos niveles de radiación solar ha hecho, por ejemplo, que las floraciones de cítricos, cafetales, aguacateras, mangos y demás frutales sea muy escasa, y por tanto, escasa también las cosecha. Como este fenómeno es reiterativo durante más de tres semestres, el impacto económico es devastador. No se sabe que es peor, si una sequía severa o un invierno extremo. Lo que si se ha calculado es que este impacto negativo en las economías locales se refleja en una reducción del 0,5% del producto interno bruto anual. ¡Y eso es bastante!

El café, por ejemplo, verá reducida su producción en aproximadamente la mitad. Así que, y a pesar de los buenos precios del grano, su valor actual no compensa el faltante en producción.

Y muy a pesar de seguir viendo a nuestro alrededor un exuberante verde y unos caudalosos ríos, recordemos que la amazonia viene siendo deforestada de manera inexplicable y exagerada, y que el plástico que utilizamos se está yendo a los mares a formar continentes de basura toxica.

Colombia representa tan solo el 0,6% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, gran causante de esta afectación ambiental, pero hoy nuestro país está entre los veinte más amenazados por el cambio climático.

Invito de manera especial a que además de evitar el uso de materiales contaminantes, empecemos a dar paso a la implementación de buenas prácticas como la de la agricultura urbana (explicada en anteriores entregas) y entendamos que el cambio climático está afectando el medio ambiente y el bolsillo también.

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