COLUMNA PALABRA EMPEÑADA

En este momento empezamos a despertar a un nuevo año económico y podemos ver todas las dificultades sociales, laborales y monetarias, encontrando que los balances que dejaron las empresas en nuestro país (y el mundo) durante el 2020 no son muy alentadores, debido a la aparición de la pandemia por el COVID-19, y al deficiente desarrollo propio de las políticas económicas gubernamentales.

Sin embargo, seguimos insistiendo, que es el campo, el sector económico y social que va a sacar la cara por Colombia en esta reactivación post-pandemia.

Siempre hemos escuchado decir que Colombia es UNA DESPENSA AGRICOLA, DE BIODIVERSIDAD Y PULMON de nuestro planeta tierra. Pero convertir esta honrosa oportunidad en una realidad de vocación agrícola, agro industrializadora y de exportación es un proceso que merece la atención de todos los actores y autoridades.

La variedad de climas, suelos y ecosistemas, enlazada a la vocación y capacidad agrícola que aun conservamos, se convierte en la inmejorable oportunidad para distinguirnos en el mundo. Pero esto debe de estar respaldado por una política publica de desarrollo agroindustrial y de exportación y poder así garantizar de manera real, el posicionamiento de nuestro país como la gran despensa agroalimentaria para el mundo.

Ejemplos como el prestigio del café colombiano, del banano de Urabá, de la uchuva, orquídeas y flores, gulupa, granadilla, mango y hoy en temas como el aguacate hass, limón, piña, fresa y otros, muestran el potencial hortofrutícola de Colombia. Pero insisto, hay que fortalecer la producción de los productos agropecuarios estrellas y potenciales para el comercio internacional, su encadenamiento productivo, su proceso de agroindustria, la diplomacia fitosanitaria (para lograr certificaciones y regularización de protocolos), el acompañamiento y la asesoría a nuestros campesinos en todos los procesos como el de buenas prácticas agrícolas y la sincronización y agilización de los organismos que tengan que ver con el tema.

La banca y el ministerio de agricultura y desarrollo rural y la academia no pueden excluirse, como eje fundamental y transversal en el crecimiento en este importante sector económico y de desarrollo y estabilidad social.

Sé que ustedes, como yo, queremos ver un país con mayor oportunidad de empleo, desarrollo y competitividad, posicionando nuestros productos colombianos en el mundo. Pero la obligación debe de ser compartida tanto entre los campesinos, como el sector financiero, el ministerio y las secretarias de agricultura, el ICA, los gremios, asohofrucol, procolombia, invima, universidades, etc entre otros.

Ojala ese prominente futuro sea, como lo dice el eslogan del presidente de la república, DE TODOS.

Mientras tanto, el mundo sigue esperando poder disfrutar, además de los productos ya mencionados, de patacones de plátanos verdes, de guacamoles con aguacate colombiano, de guanábana en pulpa, chontaduros en almíbar y bananos murrapos entre otros.

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