Este tema está orientado a líderes, padres, hijos y maestros, para combatir el desconocimiento en torno a la Creatividad y al Proceso creativo, producido por los muros de resguardo y seguridad ante la incertidumbre, el miedo, el riesgo al fracaso o a ser vulnerados frente al cambio, dimensión que propicia la aparición de nuevas ideas y objetos no cotidianos.

Por la inercia del miedo a lo desconocido, la comodidad que nos genera lo cotidiano y la actividad poco reflexiva con que lo analizamos, construimos paredes y bloqueos infranqueables frente a la creación, estos bloqueos fortalecen el -Statu Quo- otorgando conformidad y seguridad a manera de señales de protección que nos impiden crear, ofrecer nuevas ideas, transitar por sendas divergentes y ofrecer aportes originales; aductos esenciales para la Creatividad y la Innovación. Los bloqueos y muros culturales se edifican desde el individuo y la colectividad por contextos biológicos, psicológicos y sociales; los bloqueos pueden ser de diferente orden: perceptivos que impiden procesos básicos de pensamiento, conceptuales que median la información, su procesamiento y la razón, emocionales que paralizan la creación, y finalmente socioculturales y organizacionales que obstaculizan la gestión y la acción.

Para derribar muros y bloqueos, evitar laceraciones y protegerse de los escombros, se hacen necesarias las Pieles de la Creatividad, un conjunto de principios, abrigos, pautas y actitudes que hacen factible, protegen y aseguran creaciones potencialmente originales, pertinentes y relevantes. Pieles que, a manera de capas, envuelven, abrigan, protegen y guían el acto creador. Se describen aquí estas pieles tratadas como componentes intrínsecos para la Creatividad, referidos en el Libro Manual de Terapéutica Creativa de los investigadores G.Waisburd del Icret de México y C.A.González del Procrea/Pronova de Colombia, como insumo para el fortalecimiento y desarrollo de la Creatividad. Las Pieles de la Creatividad, se describen a partir de la capa o piel más interna, hacia la más externa, las cuales deben apropiarse y cultivarse de manera integral en el hogar, la familia, la escuela, el trabajo y las organizaciones para el logro de un ser y una sociedad creativa. Estas son:

Capacidad de asombro: Condición del ser humano para sorprenderse y maravillarse, tiene que ver con el desarrollo de la admiración, la sensibilidad y la curiosidad, actitudes y procesos que permiten vislumbrar y reconocer elementos no cotidianos, caminos alternos, dinámicas e interacciones, genera la atención y el interés, pilares básicos para la motivación, el aprendizaje y el acto creador. La capacidad de asombro permite integrarse con la naturaleza, con el entorno, con la creación y el desarrollo, permite acercarse a la parte y el todo, intuye el proceso y el producto creativo.

Motivación intrínseca: Considerada como el gusto y el entusiasmo por la tarea, la entrega y la determinación en los procesos de búsqueda, la exploración y el logro, más allá de compromisos y recompensas externas. Conjuga la necesidad y el placer de crear desde el riesgo y la incertidumbre, alimentados por la convicción y la energía del propósito y el deseo de creación. La motivación intrínseca promueve el compromiso auténtico, la responsabilidad, la constancia, disipa las contrariedades y obstáculos, manteniendo al sujeto activo, vital y determinado frente a los retos.

Imaginación: Capacidad de construir imágenes, fabricar combinaciones y crear mundos posibles en un proceso mental, emocional y energético abierto de edificación permanente, entrelazada con la disponibilidad de elementos disímiles, tiempos y ritmos diversos, atmósferas y espacios diferentes. Todo lo que ha creado el ser humano lo ha edificado dos veces, primero en la mente y luego en la realidad; la imaginación tiene que ver con la fantasía, los ensueños y tránsito por las fronteras del inventario simbólico del sujeto con representaciones abiertas a posibilidades producto de combinaciones no usuales, de pronto extrañas, diversas o utópicas. la imaginación es fuente primaria para la construcción del conocimiento y la creación.

Conocimiento: La creatividad difícilmente nace en la esterilidad de un desierto o un campo vacío de insumos y semillas, la creatividad es un concepto mediado por las percepciones, las observaciones, los insumos y las asociaciones. Es además incremental, requiere de provisiones, pre saberes y conjugación de éstos con el entorno y la cultura para lograr la siembra y la cosecha. Es necesario conocimiento de campo y experticia para percibir, anidar, recrear y crear; puede caer de lo alto de un árbol una manzana o todas ellas y no decirnos nada, como le generó a Newton el Eureka en su mente ante un problema determinado, si previo a ello no nos acompaña un bagaje de conocimiento y saber previo. Hasta en el accidente, se requiere de preparación para ver oportunidades en la crisis, en lo confuso o en lo no previsto; pero igualmente es necesario apropiar el conocimiento de manera reflexiva y y provisional, ser flexible ante la seguridad y la convicción que ofrece el saber, tomando siempre distancia de la certeza, por cuanto un nuevo conocimiento o aporte puede remplazarlo.

Divergencia: Se puede poseer, asombro, motivación, imaginación y conocimiento, pero es necesario la divergencia para crear. Lo no creado se encuentra en la dimensión de lo inexistente, transita por lo confuso o agitado, vive en lo oculto o lo borroso, y generalmente se encuentra en los límites de los paradigmas. Se requiere de aprecio por la posibilidad, el manejo de la ambigüedad, la incertidumbre, y la exploración en busca de alternativas, más que orientarse hacia el logro de una respuesta única o el acierto inmediato; la divergencia hace posible el tránsito por nuevos caminos, provee bastos escenarios y se nutre de nuevos elementos de búsqueda, exploración y encuentro. La divergencia se alimenta de la flexibilidad, se provee de la recursividad, se relaciona con el pensamiento lateral, permite las relaciones no usuales y activar el poder de la combinatoria.

El Juego: Concebido como la dimensión humana lúdica para recrear y conjugar, es una cualidad primaria del ser humano enraizada con el sistema límbico; integra un proceso biológico, psicológico y cultural. Desde lo biológico a través de la generación y conectividad neuronal mediante la generación de diversidad de impulsos químico eléctricos que provee el acto de jugar, y el placer que produce el juego. Desde lo psicológico el juego nos permite redimensionar, representar, trastocar y transformar sin miedos y riesgos -se está jugando-, se puede armar, desarmar y deconstruir. Desde lo cultural provee roles, estrategias y posibilidades de comunicación y combinación no convencionales que conducen a la creación. Lo que se asimila a través del juego tiende a ser aprendido e interiorizado, el juego transita por dimensiones afectivas y cognitivas energéticas interiorizantes, se entrelaza con la lúdica, el humor, el deseo, la alegría y el placer. Igualmente, el Juego se asocia con la flexibilidad y la posibilidad de combinatoria y conjugación; por esto decimos: -Le hace juego-, o -Tiene juego-, al poseer las piezas espacio, rígido, no estrecho o limitado. El juego desde lo cultural nos permite crear nuevas reglas, modificar parámetros, hacer cambios, efectuar analogías, apropiar roles, pensar con plena divergencia, equivocarnos, y aún perdonarnos.

Valores: Es la piel donde la creatividad encuentra significación y sentido. Dentro del contexto educativo no tiene fundamento el desarrollo de la creatividad sin formación en valores. ¡Para qué inteligencia y creatividad en seres despiadados! Desde la Educación y el Humanismo se concibe la creación en pro del beneficio humano, la creatividad en forma intrínseca significa crear, no destruir; desde esta perspectiva un producto deja de ser creativo, así cuente con algunos de sus indicadores, si agrede o lesiona al ser humano por loable que sea su cometido.

De otra parte, en la piel de los valores aflora la valía, o valor del producto creativo, el cual es necesario apreciarlo desde los márgenes de los marcos vigentes. Gran parte de las creaciones, descubrimientos, invenciones e innovaciones, fueron desechados o retrasados por considerar su valía dentro del contexto del paradigma reinante. La valía es necesaria examinarla en las fronteras, en los márgenes, mediante la flexibilidad paradigmática y esquemas de pensamiento abiertos, elásticos y divergentes.

Con una mente abierta y abrigada por el conjunto de las pieles para la creación, podemos generar un sin fin de productos creativos, bien sean ellos tangibles o intangibles, materializados en forma de objetos, sistemas, métodos, procesos y acciones. Es necesario aclarar que la creatividad exige de materialización, es decir, tanto idear, como llevar a cabo, de lo contrario se queda en el escenario de la ideación e imaginación. El producto creativo incorpora tres indicadores fundamentales; Originalidad, Pertinencia y Relevancia. Originalidad referida a la novedad o manifestación poco usual, la Pertinencia referida a la justeza, apropiabilidad y adaptabilidad de la respuesta y a su sentido de oportunidad. Finalmente, la Relevancia en cuanto a la magnitud del impacto que genera y a la cobertura social que abarque referido al ámbito y amplitud del beneficio, factores OPR, entrelazados que configuran de manera integral el producto creativo.

Las Pieles de la Creatividad deben estar apoyadas por las estrategias de procedimiento. Es decir, guías creativas de acompañamiento y actuación para facilitar y hacer posible la creación. Guías orientadas detectar fisuras y enfrentar factores obstructivos que le puedan ser lesivos, y guías didácticas para la generación, elaboración y puesta en marcha de las creaciones. Para esto se utilizan diversos métodos creativos que pueden ser: aleatorios que buscan asociar y combinar, analógicos que se nutren de la comparación en la analogía, y los antitéticos que deconstruyen, desarman y rearman. En la estrategia interviene además la edificación de ambientes psicosociales, pedagógicos y físicos facilitadores; es necesario abrigar, consolidar y ofrecer el fruto creativo en concordancia con las lentes de las diferentes miradas y estilos de pensamiento de los observadores, además de cultivar las atmósferas y escenarios propicios para la creación y su desarrollo. En este acto se funden las Pieles con las Estrategias y Ambientes, desde la originalidad, la recursividad, la fluidez, la recursividad, la flexibilidad, la divergencia, la elaboración, la sensibilidad, la autonomía y la iniciativa, características e indicadores que configuran tanto al producto como al Ser creativo

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