Continuamos con la publicación de cuentos infantiles de niños que estudian en  la Institución Educativa la Consolita de la Vereda Samaria, en Caicedonia. Estos trabajos fueron, como ya se dijo en la edición anterior, seleccionados y presentados al concurso del Ministerio de Cultura.


La niña y el Oso

Derin Eliana García D.

Había una vez una niña llamada Camila que tenía 10 años de edad y estaba jugando en el bosque y escuchó un ruido extraño. Al notarlo descubrió un osezno muy hermoso, era negro con blanco y peludo. La niña fue rápidamente a contarles a sus padres, pero ellos no le hicieron caso. La niña cogió el osito y se lo llevó para su casa. Cuando su mamá lo descubrió se desmayó, entonces lo llevaron a un hospital y al momento se despertó y diez días después el oso se despareció y la niña lo buscó y lo encontró con su familia y ella se puso muy feliz porque había encontrado a su familia. Días después, van unos cazadores al bosque y vieron a los osos y comenzaron a matarlos y el oso fue corriendo donde la niña y la niña escuchó unos disparos y fue a ver y los padres del oso estaban muertos. Entonces, fue llorando a la casa y se quedó con el oso porque no tenía un hogar y todos los días le daba leche, miel, muchas frutas y el oso se quedó en la casa de la niña y vivieron muy felices por siempre.

Derin Eliana Garcia Delgadillo
10 años – Grado 5
Sede San Luis.


La Niña y la Perrita

Nicol Dahiana Santacruz Ipia

Había una vez una niña llamada Daniela, ella era muy hermosa, pero ella no les hacía caso a sus padres. Ellos vivían en una pequeña casa cerca de un pequeño bosque. Un día la niña se va sin pedir permiso y se le hace tarde regresar a casa. Sus padres preocupados salen a buscarla, pero la niña estaba llorando por no saber dónde estaba su casa y decidió sentarse cerca de un árbol. De pronto aparece una linda perrita la cual era muy inteligente y decide ayudar a la niña a regresar a su casa. Sus padres felices de ver a su hija la abrazan, pero le dicen que se volviera a ir sin avisar o que no saliera sola. La niña les pide a sus padres que si se puede quedar con la perrita ya que la ayudó a volver a casa y sus padres le dicen que sí.

Reflexión: todo niño(a) debe hacerle caso a sus padres y el mejor amigo(a) del hombre es el perro, cuídalo no lo maltrates.

Nicol Dahiana Santacruz Ipia
7 años – Grado 2
Sede La Consolita


La oveja y la pelota roja

Keyty Natalia Garcia Delgadillo.

Érase una vez una ovejita que era muy feliz, le encantaba jugar en el bosque donde tenía a varios amigos. La oveja era muy feliz viviendo en su granja rodeada de varios animales.

Keyty Natalia García Delgadillo

Un día la oveja se encontró una pelota roja. Era algo extraño para ella, pero a su vez sintió mucha curiosidad y empezó a jugar con ella, pero pasado un rato apareció un gato que era dueño de la pelota. La oveja como ya llevaba mucho rato con ella sintió mucha tristeza al ver que el gato que se llevaba la pelota roja, y fue así como decidió seguir al gato, pero se perdió en el bosque y tardó varios días en llegar de nuevo a la granja. Todos los animales la extrañaban, pero nadie sabía que se había perdido por ir detrás del gato sólo porque le gustó jugar con la pelota roja. Al regresar a la granja, todos los animales le dieron la bienvenida, estaban muy felices de tenerla de regreso y el gato le regaló la pelota roja.

Keyty Natalia Garcia Delgadillo
8 años – Grado 3
Sede San Luis


Te Encontré

Adriana Lucia Bedoya Ibarra

Existía en un lugar lejano en un pueblo olvidado por el mundo, un sitio hermoso y fantástico donde encontré la más hermosa de las criaturas.

Adriana Lucia Bedoya Ibarra

Ella era el ser más majestuoso. Su cabello brillaba como el sol, su cara blanca como la nieve, su cuerpo una escultura perfectamente diseñada. Cuando la vi, pensé: tanto tiempo que te busqué; no lo sabes, pero he recorrido todo el mundo para encontrarte. En ese momento corrí rápidamente hacia ella; era tal como la recordaba, no había cambiado en nada en muchos años que habían pasado, y yo me volví viejo, y ella era igual, y esto era tan extraño para mí. Sin embargo, me seguí acercando más y más hasta que en un momento…la abracé y cuando abrí los ojos ya había desaparecido.

Adriana Lucia Bedoya Ibarra
13 años – Grado 6
Sede La Consolita



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