Ideas que me dan con saludos diarios. Son maravillosos esos momentos en los cuales recibes un saludo de buenos días refrescante, alegre, agradable y lleno de afecto.

Es lo que requerimos en estos días de tensiones y previsiones ante todo lo que se presenta alrededor.

Nada qué temer. Solo esperar a que aparezcan las vacunas contra el odio, la envidia, la corrupción, la injusticia, los politiqueros. Porque esas vacunas son más que necesarias en un país donde esas enfermedades predominan sobre el Covid.

Por eso, cuando llega un nuevo día, te despiertas, abres los ojos y encuentras la belleza de la naturaleza nuevamente, vale la pena que saludes a los demás como si estuvieras vacunado contra esas horrorosas enfermedades que debemos alejar cuanto antes.

Si estás en las redes sociales, no te dejes contaminar por esas horribles dolencias que son peligrosas y en ocasiones, contagiosas.

Veo a un vendedor de dulces sonriente, alegre a pesar de sus dificultades. No tiene celular con datos, sino para llamadas. Vive sin preocupaciones porque debe ir al banco o tiene la cuenta en rojo y no está al tanto de Twitter o de lo que pongan en Facebook.

El jardinero que labora en diferentes casas, organizando cada sitio, canta, escucha música vieja en su radio de pilas y recarga su celular para un mes porque es su herramienta de contactos con quienes lo contratan en diferentes sectores.

El muchacho que reparte almuerzos y va de casa en casa cada día. Toma su moto, los encargos y sale a cumplir con su deber, entrega los pedidos con una sonrisa y desea buen apetito.

El que depende de la entrega de cartas, paquetes en cada ciudad o pueblo. Se siente bien cuando lleva todo y regresa feliz por haber cumplido con su deber.

En fin, hay muchos ejemplos de personas que no tienen esos dolores de cabeza y sufrimientos, basados en Facebook, Twitter, Instagram y demás líos. No tienen redes sociales y sus redes son muy humanas. Mientras que, quienes están cada día, más de 4 o 5 horas mirando, revisando, reenviando lo que hay en el celular, son personas dependientes de ese aparato.

Alguien me decía que tenía whatsapp y estaba en un grupo de jubilados pero que muchos de sus integrantes querían retirarse, porque ya estaban llegando demasiados mensajes sobre política y con mucho odio…No había algo productivo e interesante.

A muchos, les he dicho que se liberen del celular, pero ni en reuniones lo dejan de lado. Lo necesitan, según ellos, porque de pronto, alguien los llama de urgencia.

Tengo tiempo para leer, escuchar música, disfrutar momentos, caminar, escribir, dejar el celular de lado durante mucho rato.

Porque la vida es bella y no podemos malgastar el tiempo.

A veces, nos complicamos demasiado la vida sin necesidad. Es tan sencillo vivir felices, pero muchos prefieren estar atentos a los noticieros, las redes, los comentarios, las frases de odio, replicar las notas, memes, frases que creen que son de su incumbencia sin serlo y se estresan durante el día. Se les olvida vivir.

Brillar es lo que necesitamos…

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