Mitos y divagaciones sobre el Ulyses de James Joyce

Antes de decidirme a escribir sobre el Ulyses, tuve muchas dudas. Este libro, que muchos aseguran haber leído, aunque como yo, no hayan podido superar unas 80 páginas, relata el curso de un día, el 16 de junio (“Bloomsday») en la vida de StephenDedalus, Leopold y Molly Bloom. El libro hizo famoso a Joyce porque introdujo en la literatura de la época el monólogo interior.

Pero lo que hace que muchos renunciemos a su lectura, es que en cada capítulo el autor hace gala de estilos literarios nuevos y viejos, de veladas referencias a Aristóteles y Shakespeare, pasando por Homero, y de largos monólogos interiores. Es decir, lo que pasa por la cabeza de sus personajes, sin filtro ni explicación para el lector, lo cual, considero, es precisamente uno de los argumentos en contra del libro, porque esos monólogos hablan de cosas que no entendemos, lugares que no conocemos, acotaciones fragmentarias y observaciones inconclusas sobre muchas cosas que ignoramos, las cuales acobardan y aburren a la mayoría de los lectores a lo largo de sus 732 páginas. En síntesis, un océano profundo donde la mayoría de los lectores naufragará cerrando el libro, como yo. 

Cierto día, en la sala de espera de un consultorio, encontré una revista con un artículo escrito por el señor P, un periodista de renombre, director de un periódico capitalino. En el artículo, el señor P, decía que él no había leído nunca el Ulyses, ni había sentido la más mínima necesidad de hacerlo, hasta que una vez, haciendo fila para pagar en la caja de una librería, una señora que estaba delante de él,

preguntó si tenían el Ulysesde Joyce. El dependiente respondió que estaba agotado y la señora insistió: “lo necesito con urgencia”. El señor P, escuchaba la conversación. ¡No podía creer que el libro ése, estuviera agotado! ¡Y él ni siquiera había pensado en leerlo! Además, el hecho de que una mujer estuviera preguntando por él, le parecía muy raro. Bueno, pero si estaba agotado, él mismo lo buscaría en otra librería para comprarlo y leerlo cuanto antes. Así que al otro día lo primero que hizo cuando entró en su oficina, fue decirle a su secretaria que buscara el libro por toda la ciudad y si no estaba en la ciudad se lo mandara a traer de cualquier parte. 

La secretaria cumplió el encargo y una semana después el señor P tenía su libro. Estaba muy orgulloso de su compra y para empezar a leerlo trazó un plan: leería todas las noches sin interrupción. Cuando llegó a su casa, ni siquiera quiso quedarse un rato después de la cena para conversar con su esposa y sus hijos, sino que subió a su estudio y se encerró para que nadie lo molestara, con tan mala suerte que se quedó dormido cuando llevaba 15 páginas. Su esposa lo encontró con la cabeza clavada en el escritorio, lo llevó a la cama y lo acostó vestido. Pero el señor P, era un hombre de principios y no iba a dejar la cosa así. No señor. Al otro día no se acordaba de nada y volvió a empezar. Cuando iba en la página 42, notó un cosquilleo raro en su cabeza y se propuso hacer un repaso mental de lo que había

leído, pero no fue capaz. Había tenido un día agitado en la oficina y supuso que su cerebro estaba fatigado. Cerró el libro y se fue a su habitación.

Al otro día, muy temprano, puso a la secretaria a llamar a uno de sus compañeros de la facultad de periodismo y cuando terminó de hablar con él, tenía muy claro el paso siguiente: debía matricularse en un curso de seis meses en una famosa universidad para aprender a leer el Ulyses de Joyce. Pasaron cuatro meses y todos los días después del trabajo, el señor P se iba para la universidad con la energía de un jovencito. Al llegar a casa en la noche, se encerraba en su estudio a leer, hasta que la esposa comenzó a sospechar que entre ese libro y su marido estaban sucediendo cosas extrañas, porque el hombre se tornó muy introvertido y decidió no volver a tener ninguna comunicación con ella ni con sus hijos. Vivía como despistado, deambulaba por la casa hasta la madrugada leyendo el libro en voz alta, hasta que un buen día empezó a hablar solo, a bajar y subir por las escaleras como alma en pena y no volvió a bañarse ni a afeitarse. Ya no era el mismo. En su mente quedó un trauma que a ratos lo hacía delirar y como consecuencia de esto casi pierde su trabajo en el periódico. Para recobrar su credibilidad, escribió este testimonio que apareció en la revista que yo leí. 

Cuatro libros escribió Joyce en su vida (dejando de lado obras menores o inconclusas), que fueron realmente importantes. El retrato del artista adolescente, Dublineses, Finnegans Wake yUlyses. De los dos últimos, Borges dijo que “fueron escritos para romper con la literatura y no para ser leídos”. 

He aquí ejemplos de otros personajes que opinaron sobre el libro en su momento: 

Uno de ellos está en el libro La Loca de la Casa, de Rosa Montero, publicado en España en 2004, en el que la genial escritora comenta: 

…Son mamíferas aquellas novelas enormes, pesadas, potentes, con errores evolutivos que no sirven para nada. …el Ulyses de Joyce, queMillás elige como mamífero emblemático y que para mí es más bien un reptil, un cocodrilo rastrero que apenas si consigue levantarse sobre sus cuatro patas y que sólo me interesa y no demasiado, como artefacto modernista”.

∙Pero sin duda, el comentario que más me asombró, fue el que hizo Borges en la revista Sur (1941), donde escribió su primera crítica oficial sobre el Ulyses, en Fragmento sobre Joyce, postulando que sólo un monstruo inconcebible de memoria podría acometer la «recta lectura” del libro. Borges, solía decir: «yo, como el resto de la humanidad, nunca he terminado de leer el Ulyses«. 

“Ulyseses uno de los libros más aburridos que se han escrito, y uno de los menos significativos». (AldousHuxley, 1925).

“Yo me pregunto: ¿quién infiernos se cree que es este Joyce que tantas horas de vigilia exige para comprender sus caprichos, fantasías y genialidades, de las pocas miles que me quedan por vivir?» (H. G. Wells, carta a Joyce de Noviembre, 1928, en James Joyce, Richard Ellmann, 1983).

“He leído las primeras cien páginas de Ulyses al menos tres veces, pero luego, esperando una historia, nunca llegué más lejos» (Richard Bernstein, The New York Times).

“Ulysesfue escrito por un nauseabundo estudiante que se rasca los granos. Es la obra de un iletrado, un libro al que le falta educación, el libro de un obrero autodidacta» (Virgina Woolf, Diarios, agosto 16, 1922).

“Ulysesfue una catástrofe memorable: inmensa en su atrevimiento, extraordinaria en su desastre» (Virginia Woolf, The TimesLiterarySupplement, abril 5, 1923).

“…Para mí y para gente más importante, el Ulyses de Homero tiene una poesía del [sic] que carece Joyce» (Ernesto Sábato, La Maga, septiembre 1, 1995).

“James Joyce no ha sido traducido al castellano, y es de buen gusto llenarse la boca hablando de él. El día en que James Joyce esté al alcance de todos los bolsillos, las columnas de la sociedad se inventarán un nuevo ídolo a quien no leerán sino media docena de iniciados.» (Roberto Arlt, prólogo a Los Lanzallamas, 1931).

“No podría escribir las palabras que el señor Joyce usa: mis puritanas manos se rehusarían a formar las letras» (George Bernard Shaw, octubre 10, 1921).

Cuando terminé de leer esto, respiré tranquila, porque yo, humilde lectora, soy de esos seres que consideran el ejercicio de leer, ante todo, como un divertimento y no como un acto de flagelación mental.

Total Page Visits: 127 - Today Page Visits: 1

Leave a Reply