“Se le dijo, se le advirtió, se le recomendó, que cuando fuera a pasar de la B a la A, lo hiciera contratando nuevos jugadores o aumentando el salario de quienes venían de la B. Pero no quiso hacer caso, se pasó tan recomendable consejo por la faja. Y saben ustedes, ¿qué pasa cuando no se hace caso?

Bueno, pues vuelve a la B y no se sabe hasta cuándo”.

Pero como el señor Ángel se las sabe todas y no es idiota, sino inteligente, supo hacerla muy bien. Contentamos a la afición unos meses y otra vez a la B. Y así fue.

El Deportes Quindío ascendió para este semestre. El gran problema, un gran peso llamado promedio. Empezó muy bien, pero no hubo contrataciones nuevas para iniciar el corto periplo de 20 partidos. Tampoco tiene en su nómina jugadores quindianos. Como si aquí no hubiese. Todos son del gusto del propietario.

La nómina titular del equipo cafetero fue, casi siempre, la siguiente:

Jefferson Sánchez, de Santa Marta. Luis Estacio, de Cali. Kevin Núñez, de Cali. Jhostin Medranda, de Buenaventura. Leyser Chaverra, de Quibdó. Jackson Montaño, de Cali. Harold Balanta, de Santander de Quilichao. Roy Castillo, de Buenaventura. Yani Quintero, de Buenaventura. Jairo Borrero, de Palmira. Alexis Serna, de Quibdó. Didier Pino, de Quibdó. Carlos Sosa, de Venezuela. Yilmar Filigrana, de Padilla, Cauca. Wilson España, de Tumaco. Diego Rodríguez, de Buenaventura. Mauricio Cortés, de Tumaco. Jefferson Churi, de Cali.

Propietario: Hernando Ángel, de Santander de Quilichao.

El propietario del Deportes Quindío siempre tiene metas y una de ellas es permanecer en la B. Otra, comprar y vender jugadores. Nunca pierde. Siempre gana.

Gracias a los comentarios de muchos periodistas deportivos a nivel nacional, quienes animaron durante muchas fechas al Quindío por su juego y por muchas cualidades, el estadio se llenaba. Sin embargo, el Quindío tuvo partido “ganables” y no lo hizo. Además, contra Millonarios en Bogotá, dos autogoles y perdió. Aquí, en Armenia, perdió contra equipos que no eran mejores que el Quindío.

Al escribir esta nota, Quindío acababa de perder otro partido ganable: Patriotas en su cancha, en el irrespetado Estadio Centenario “Jardín de América” Pero eso no le importó a nadie en el campo de juego. Jugaron a perder, mejor dicho, no jugaron. Estaban como idos en la cancha. Y Patriotas hizo lo suyo.

A ellos sí les interesaba seguir en la A.

El señor Ángel del demonio sabía qué le corría pierna arriba y le dio miedo y vergüenza vender boletería para ese partido. Porque es el dueño y señor del Deportes Quindío y nosotros no tenemos velas en ese entierro. Para él, seguimos siendo unos aparecidos. Aquí no pasa algo especial. Hernando Ángel es el mayor desastre que le puede ocurrir al fútbol…No es estúpido, ni ignorante…Ángel es un baladrón y baldragas.

Por todo lo anterior y por mucho más, el Deportes Quindío está de regreso a la B.

¿Dónde están los jugadores de nuestro departamento? ¿Por qué nadie los tiene en cuenta?

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