
Arrierías 110
Alexander Henao Ramírez
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El municipio de Caicedonia hace parte del Paisaje Cultural Cafetero, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en el año 2011. Ese reconocimiento no es un título honorífico para colgar, es un compromiso con el territorio y con la gente que vive del café, el comercio y el turismo.
Y ahí está el problema: llevamos muchísimos años sin ver gestión real para sostener ese título, porque las autoridades municipales de turno, no se han preocupado por fortalecer y engrandecer el incipiente inventario de atractivos turísticos de mi pueblo.
Desde el año 2011, el municipio ha vivido del título UNESCO sin convertirlo en una ruta vendible. Sin sitios turísticos atractivos, cualquier plata que inviertan en “turismo” se diluye en eventos sueltos, contratos acomodados y estudios que no se ejecutan.
Considero que el problema de fondo no es solo falta de plata. Entiendo que para la vigencia 2026 fueron apropiados más de sesenta mil millones de pesos anuales (60.000.000.000) de presupuesto municipal. Si hacemos un ejercicio elemental de promediar las ejecuciones presupuestales desde el 2011 hasta el 2026, observamos que se han ejecutado la no despreciable suma de más de quinientos mil millones de pesos ($500.000.000.000).
El tema es, ¿en qué se gastan la plata?
Porque el turista no viene a ver burocracia ociosa, ni el parque de las heliconias cerrado, ni borrachos alrededor de la galería, ni vehículos cuadrados sin orden, ni carpas de comerciantes invadiendo el espacio público y, mucho menos, vienen a ver lotes de engorde abandonados en la zona de influencia turística.
El turista, viene en cambio a buscar: un museo del café, un paisaje pictórico, a hacer senderismo, a ver sitios que le llamen la atención, a participar cabalgatas, a disfrutar del avistamiento de aves, a practicar deportes extremos y, sobre todo, viene a que lo traten como a un rey.
Quince años después de la declaratoria de UNESCO y observar que, Caicedonia no tiene aún un mirador seguro y moderno en “La Vuelta de El Negro” en la ruta a Aures, ni un atractivo turístico nuevo, es una señal de que algo no está funcionando bien.
Ya es hora de que, nos pongamos serios con el manejo y la promoción del turismo para Caicedonia y al menos empecemos a generar ideas y a presionar sobre la construcción de nuevos atractivos turísticos, en el corto, mediano y largo plazo.
Mi propuesta para activar el turismo en Caicedonia en el corto plazo, es convertir la zona aledaña a “La Vuelta de El Negro” en un polo de desarrollo turístico, aprovechando el desnivel natural del terreno para montar un MIRADOR con vista panorámica del Valle del Cauca, y del Eje Cafetero.
Ese MIRADOR tendría parqueaderos, barandas, iluminación y baños básicos. Alrededor del MIRADOR se proyectaría la construcción de un restaurante para servir el pollo a la carreta, espacios para la práctica de deportes de aventura; y con locales comerciales para emprendimientos, para venta de café, artesanías y productos del campo.
En el mediano y largo plazo podríamos pensar en la instalación de UN SISTEMA DE FUNICULAR para subir y bajar turistas y equipos desde “La Vuelta de El Negro” hasta la cancha de fútbol de la Ladrillera Zúñiga. Así mismo, se proyectaría la construcción de un TOBOGÁN DE MONTAÑA, el cual funcionaría como un riel de acero con carrito frenado por el usuario. Esto atraería familias, no solo deportistas extremos.
El municipio podría arrendar el espacio y no operarlo directamente. También se podría entregar en concesión. Recuerden que todo esto son solo ideas sueltas y sin estudios técnicos.
Si se logra concretar esa idea, Caicedonia tendría por fin un sitio turístico que combine lo que ya tiene: un hermoso Parque del Carmen, unos lindos y modernos quioscos instalados alrededor del parque principal sin ventas ambulantes, un vistoso club de caza y pesca, un idílico parque de las heliconias, nuestro mayor atractivo natural y que funciona a ratos. Ello conjugado con su paisaje, su sabor, su gente bonita y emprendedora que hacen parte de su patrimonio.
Finalmente, yo sueño con un sitio turístico nuevo, como un MIRADOR EN “LA VUELTA DE EL NEGRO”, donde el turista se siente a comer pollo a la carreta mirando al Valle del Cauca, y no a un turista en la calle 8 con carrera 15 comprando un pollo a la carreta en una caja y mirando al negro de los chorizos.
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