Edición 110

LETRADOS Y SUS LETRAS

By 8 de junio de 2026No Comments

Arrierías 110

Umberto Senegal

LOS LIBROS SIGUEN VIVOS (24)

UN SANTO EN EL INFIERNO

Gonzalo Osorio Toro

Novela

Prólogo de Juan Pablo Barrientos  

Fundación Enlaces

Armenia, julio 2023

136 págs.

“La mañana del lunes 28 de abril del año 2014, María de los Milagros, conocida por todos como ´Mami´, se levantó a las cinco de la mañana, envuelta en una batola vieja, de un color no identificado. Se limpió las lagañas con el revés de la mano”. ¿Cuál es la razón de esta pormenorizada y luctuosa fecha, con la cual comienza una de las novelas más ucrónicas publicadas en el Quindío? El día anterior, canonizaron al papa polaco Wojtyla en una “ceremonia llena de extraños sucesos”, según relata el satírico escritor, introduciéndonos directo en una serie de circunstancias y personajes que irán y vendrán, orientados por su prosa jovial y crítica, de lo ficcional mágico a contextos sexuales deprimentes. “San Juan Pablo II quedó envuelto en llamas en la sartén de la anciana”.  “En la sartén, debajo de la imagen del santo en llamas, empezaron a aparecer extrañas palabras, dictadas desde el más allá. Solo Mami, la anciana elegida por san Juan Pablo II quien permanecía acostada en el límite de la vida y de la muerte, entendió el mensaje encriptado en la sartén, pero no podía transmitírselo a los mortales”. Este santo ardiendo en el fondo de la sartén, es Karol Wojtyla, Juan Pablo II, quien encubrió casos de abusos a menores cometidos por sacerdotes de su diócesis en Cracovia, sur de Polonia.

Gonzalo Osorio elige un estilo y tono jocosos, dada la susceptible temática que expone, para explorar la condición humana de sacerdotes católicos pedófilos, examinando particularidades como la hipocresía y el abuso sexual en la complejidad de las relaciones interpersonales, de forma humorística y reflexiva. No se ha escrito en nuestra región otra novela semejante, colmada de ucronías originando posibilidades y consecuencias; de eventos históricos proporcionándole a la trama flexibilidad y dinámica narrativas capaces de perturbar lectores poco habituados a la mezcla de personajes y eventos que, de otra manera, jamás se conectarían entre ellos. Las continuas ucronías de Gonzalo, por donde cruzan Alfonso López Trujillo, Fernando Karadima, el poeta Ernesto Cardenal, la escritora cubana María López Vigil, el indio amazónico, y el papa Francisco visitando a Víctor Damián Rozo en Quimbaya, propietario de la iglesia satánica, en diálogos como el que sostiene este con el citado jerarca, la novela adquiere caricaturescos rasgos de humor negro al explorar un tema que no deja indiferente a nadie. El título de esta novela, señala contrastes entre la santidad fingida y la tenebrosidad real de sus protagonistas. Fe, moralidad, sexo, mentiras y la lujuriosa naturaleza humana desbordada cuando los cuerpos deseados están de por medio.

Osorio Toro explora a grandes trazos las devastadoras consecuencias de los abusos de poder y confianza, con la religión como máscara y las jerarquías religiosas como oportunidades para llevar a cabo numerosas parafilias. ¿Cuántos sacerdotes católicos han leído esta novela hasta el final, seguros de no tener rabo de paja? Y no solo con la pedofilia, como acusación que resalta en la novela. Aunque aquí no se tratan, también la homosexualidad con adultos y las relaciones con mujeres adultas. Y las adicciones y el dinero. Y no solo sacerdotes católicos. También pastores de centenares de iglesias protestantes y evangelísticas que hormiguean en Colombia. Y gurúes, y guías espirituales, y maestros de otras tendencias religiosas y sectas de índole oriental. Gracias al acertado uso literario, dentro del contexto ucrónico propiciado por el escritor quindiano, se crean escenarios y diálogos que retozan entre lo real y fantástico de los depravados mundos de algunos integrantes de la iglesia católica. Por las particularidades humanas, sociales, religiosas y políticas de los personajes caminando por sus páginas, es novela histórica cuya encendida y controversial temática molestará a fieles devotos no dispuestos a aceptar que un novelista provinciano ponga en duda las virtudes de sus pastores.

La pedofilia en la iglesia católica tiene en esta novela escenas eróticas homosexuales descarnadas, en las cuales se solaza el estilo descriptivo de Gonzalo. Ficción especulativa en muchas escenas y escenarios que mezclan personajes reales y ficticios en lugares donde aquellos nunca estuvieron, en fantasmagórico desfile de seres humanos interrelacionándose entre ellos y con la trama urdida por Osorio Tor. La novela contiene 25 concisos capítulos y un epílogo. Cada uno puede leerse y sentirse como un cuento con armazón propia. En ágil continuum narrativo, adquieren unidad de un capítulo al otro al entrelazarse y entremezclarse. Personajes reales y ficticios que saltan del tiempo y los lugares para ubicarse en el sitio donde se desarrolla la trama de la novela, con eventos regionales, nacionales y mundiales denunciando sin contemplaciones religiosas la cruel realidad de sacerdotes y jerarcas católicos pedófilos. Contiene algunas descripciones donde el novelista, sin ninguna metáfora, de manera cruda y directa, brutal, relata escenas pocas veces descritas por novelistas quindianos: “Carlos Cristo, en medio de la bruma del vino y las enseñanzas del cura cerró los ojos y se dejó desnudar. Sintió que unos labios gruesos y húmedos, se tragaban su pene, sintió las manos del cura recorrer su espalda y apretar sus nalgas hasta hacerle daño a su orificio anal”.  Hay otras semejantes. Acaso pretendan sacudir a los indiferentes e inducir a que mucha gente se atreva a relatar posibles experiencias con sacerdotes que procedieron igual.

Dice una noticia: “El clero católico de Portugal abusó sexualmente de al menos 4.815 menores desde 1950, según una comisión de investigación”. Y otra: “La Iglesia Católica de Estados Unidos recibió entre 1950 y 2018 denuncias de más de 20.000 menores que afirmaron ser víctimas de abusos por parte de unos 7.000 miembros del clero, según el sitio bishop-accountability.org, que recopila casos”. Y otra: “En 2018, un estudio de académicos concluyó que 3.677 menores fueron víctimas en Alemania de violencias sexuales entre 1946 y 2014”. Y otra: “El papa Benedicto XVI, muerto en diciembre, fue cuestionado cuando ya era emérito en 2022 por su gestión de la pedofilia en Alemania cuando era arzobispo de Múnich”.

¿Cuáles fueron los 12 sacerdotes denunciados en Armenia? Gonzalo soslaya en su libro llegar hasta estos sitios. ¿Conoce o desconoce a posibles victimarios? En la novela no hay ninguna confidencia que incumba alguno de los pueblos del Quindío. En Casa Macondo, su espacio virtual, Juan Pablo Barrientos tiene páginas de denuncia que debieron ser fuente de las valientes acusaciones a las que Osorio Toro hace eco con su novela. Señala el prologuista, Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en tres ocasiones, 2018, 2020 y 2022: “Esta investigación revela los nombres de 585 curas denunciados por pederastia y abuso sexual en Colombia en los últimos veinte años. Solo el 13 % de los obispos y superiores de comunidades religiosas consultados ha entregado la información que se les requirió. Quinientos ochenta y cinco sacerdotes denunciados por abusar sexualmente de niños, niñas, adolescentes y personas puestas en incapacidad de resistir en Colombia y otros países adonde han sido enviados por la Iglesia católica, 94 % de ellos en los últimos veinte años. De esos quinientos ochenta y cinco sacerdotes, solo cincuenta y uno han sido condenados en Colombia y nueve en el exterior. Dieciséis fueron absueltos por jueces de la república o de otros países, la mayoría de ellos por tecnicismos, dudas razonables o porque los sobrevivientes no tenían abogados”.

Un fragmento de denuncia que no hace parte de la novela: “…una de las víctimas le contó cómo los sacerdotes se lo rotaban desde los 15 años. Entre ellos manejaban un santo y seña, que era un CD disco compacto”. (O tal vez entre ellos, Culo Delicioso). Un sacerdote le decía al otro: «ahí le mando ese CD, pero era como decir ahí le mando ese muchacho al que se le puede hacer alguna propuesta y la aceptará seguramente por las necesidades que tiene”. Esta novela va más allá de cuanto se propuso su autor. No solo literatura de denuncia, valiéndose de sugestivas ucronías que hilan las historias reales incluidas junto con la ficción, sino lo literario como recurso contundente desafiando jerarquías del poder tradicional religioso, otra de esas hegemonías nacionales que tanto daño hacen a las clases populares.

Concluyo este comentario con una información actual que enraizará más en su temática al novelista quindiano: “Una sombra persigue a Robert Prevost, desde antes de ser elegido papa: la de mirar hacia otro lado en casos de pederastia. Las acusaciones de encubrimiento –negadas por el Vaticano y que contrastan con declaraciones pasadas del actual pontífice a favor de la transparencia– circularon con fuerza en las semanas previas al cónclave desde sectores ultraconservadores de la Iglesia, que veían en Prevost un candidato poco favorable a sus intereses. Pero este jueves, apenas cinco horas después de que León XIV saliera por primera vez al balcón de San Pedro a saludar a sus fieles, las sospechas fueron azuzadas de nuevo por la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual por Sacerdotes. El primer episodio conflictivo al que alude la entidad, se remonta al año 2000 cuando Prevost era prior provincial de los agustinos en Chicago. Según SNAP, el actual papa permitió a un sacerdote acusado de pederastia –y cuya actividad pastoral había sido restringida desde 1991– residir en un convento muy cercano a una escuela primaria”.       

Total Page Visits: 7 - Today Page Visits: 7

Leave a Reply