Edición 113

COLUMNA PALABRA EMPEÑADA

By 31 de agosto de 2026No Comments

Arrierías 113

José Emilio Yepes

Como no iniciar esta columna solidarizándome con todas las personas, familias y comunidades que se vieron afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto. Fueron segundos de horror, fueron momentos de angustia en su máxima expresión, y son días llenos de resiliencia y esperanza en la posibilidad, de la normalización en nuestras vidas como personas, como familia y como parte integral de una sociedad.

La experiencia vivida con el terremoto de 1999, que también nos afectó de manera grave, nos da la enseñanza y las luces de lo que esperamos sea este nuevo renacer en esta nueva tragedia. 

El actual gobierno, que apenas se estaba estrenando, ha empezado con la declaración del estado de emergencia económica, social y ecológica que busca conjurar la crisis e impedir la extensión de sus efectos a través del decreto 1261 del 19 de agosto de 2026.

Los retos son muy grandes:

Ayudar y apoyar a todos los que de una u otra manera se vieron afectados, intentar normalizar los hospitales y centros de salud afectados y lograr que su mal funcionamiento, heredado del anterior gobierno, se preste de manera digna y oportuna, recuperar los centros educativos, reparar acueductos, redes de servicio público y puentes sobre las vías que son estratégicos para la vida económica y social, demoler y reconstruir las edificaciones de apoyo social como templos, alcaldías, coliseos, estadios y afines.

Pero también se toman medidas para que no se abuse, por ejemplo, como vemos hoy y se dan, con los cánones de arrendamientos, que los gobiernos locales garanticen la seguridad ciudadana en los territorios, con un decreto que haga política efectiva para la declaración oportuna y justa en la reconstrucción de casas, la asistencia psicosocial, medidas fiscales, tributarias y de crédito público,

La atención y la reconstrucción es demorada por su inmensa magnitud y extensión en más de cinco departamentos, y se estima, que hasta por cuatro años se tomarían para la normalización de los daños en su totalidad.     

Es de resaltar la solidaridad que se ha notado en cada uno de los rincones del mundo, pero especialmente, el apoyo de los propios para ayudar especialmente a los más necesitados.

Ojalá este sentimiento de bondad y apoyo perdure en el tiempo

Ahora se vienen los efectos del fenómeno del niño, con sus incendios, la falta de agua y calores desesperantes entre otros.

Que el todopoderoso nos siga mirando con misericordia y que los corazones   de mis coterráneos se sigan llenando de amor, caridad, fe y esperanza.

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