Son puntuales en nuestra cita para hablar sobre uno de los trabajos más significativos en la labor que desempeña la mujer en el campo, en la agricultura. De entrada, observo la calidez del saludo entre ellas y, por supuesto, con quien esto escribe, columnista de la Revista digital Arrierías.

En la casa de Amparo, hija de una de las familias campesinas más reconocidas de nuestro pueblo, Caicedonia, es la cita plenamente acordada y a mi llegada, ya se encontraba allí, antes de mi llegada, Gloria María. Tocan la puerta y aparece Esperanza y minutos después Aneth quien llega con un bulto a su espalda. El salón de la vieja y bella casona familiar de los Corrales se inunda del maravilloso olor del café recién molido y empacado para su distribución. Es el Café en bello empaque. La carátula con su logo y el rótulo Café Sello Mujer.

Esperanza, quindiana de reconocida trayectoria familiar agrícola en Armenia, adquirió un pequeño predio en la zona más productora de café, plena y fructífera cordillera central. Aquí, prácticamente, empieza esta historia de organización, objetivos claros y visión de un futuro de emprenderismo en la que intervienen única y exclusivamente mujeres unidas, vinculadas al campo, a la industria que más ha aportado a la economía colombiana: el café.

  • En las juntas de los comités de toda la producción agrícola en Colombia, el hombre siempre ha sido la cabeza y, eventualmente, la mujer entra a hacer parte, como si fuera una concesión masculina, por llenar espacios, salvo contadas excepciones, -dice Esperanza con seguridad-.

En una asamblea general de la Cooperativa de Caficultores de Caicedonia en la cual participaba, propuso la necesidad de una mejor representación de la mujer en la industria, partiendo de la base de saber que es la familia, con el padre a la cabeza y la decidida colaboración de la mujer, quienes inician el proceso de producción de la industria más importante en la historia económica de Colombia. Corría el año 2017.

Ya venía con la idea de producir un café especial o cafés de alta calidad en los pequeños predios rurales del municipio. Aneth, Gloria y Amparo, además de otras mujeres fueron congregándose alrededor de la idea. Se necesitaba organización, unión en torno de un objetivo claro: producir cafés especiales. Poco apoco se fueron agregando más mujeres campesinas y en el 2018 se presentaron 12 de ellas a elecciones para integrar la junta del Comité de Cafeteros del municipio. En la junta lograron 6 espacios en dicha junta. Esto, en medio de una sociedad patriarcal y casi exclusivista, fue realmente un logro que empezó a cambiar, un poco al menos, la percepción de la importancia de la familia unida en el proceso de producción de la industria. Habían logrado romper la tradición de mujer sólo en el hogar, en las casas rurales por una mujer más activa y productora directa. Empieza así, la creación de la organización que en la actualidad cuenta con 37 asociadas que han servido de ejemplo para otras mujeres en todo el Eje Cafetero.

  • En nuestra Asociación, dicen con seguridad, no hay una sola líder. Todas lo somos. Cada una se ubica o es líder según sus competencias, sus habilidades. No hay la más mínima discriminación por estudio, estrato social o económico. Además de socias, somos amigas solidarias.

Ha sido tan arduo el trabajo y la dedicación a esta empresa asociativa, que han empezado a recibir reconocimientos internacionales. Para ello se han preparado.

  • Nuestro producto representa a doce veredas de la montaña. El esfuerzo ha sido personal de cada madre con su familia, de cada propietaria de pequeño predio.
  • ¿Qué auxilios económicos reciben? -pregunto en forma directa.
  • Hemos recibido asesorías y apoyo con cursos y formación específica sobre cómo producir el mejor café de nuestro pueblo con proyección internacional.

Con orgullo hablan de la organización familiar respecto de la asociación. Han formado semilleros con los hijos. En todo el proceso y dirigidos por estas matronas, hijos, sobrinos, nietos y jóvenes o hijos de los trabajadores de las fincas han empezado a conocer en profundidad todo este proceso: trabajan en la siembra, la recolección y secado del producto hasta llevarlo a su molienda y empaque para distribución y venta.

  • Caicedonia -argumenta una de ellas-, es un lugar privilegiado por la naturaleza para la producción cafetera. El ambiente ecológico, la tierra o suelo de siembra cafetera, la altura, en fin, nuestra misma disposición y respeto por el entorno ecológico nos lleva al resultado final de nuestro producto Café Sello Mujer.
  • ¿Por qué hay tan poca difusión de la marca?

Aneth, con la anuencia de las demás, toma la vocería.

  • No todo ha sido color de rosas -dice con seguridad-. Presentamos nuestro proyecto ante el Concejo Municipal y nos apoyaron con un proyecto de acuerdo reconociendo la asociación, nuestra marca. Queríamos continuar todo el proceso llevando la idea a la Asamblea del Valle para luego ir hasta el legislativo buscando ese reconocimiento y -calla por unos momentos, toma aire y continúa-, extrañamente nos negaron el apoyo. La gobernación tampoco nos apoyó. ¿La razón? Una multinacional alimenticia ha tratado de frenar nuestra identidad con la idea absurda de: “la palabra MARCA nos pertenece y la utilizamos nosotros”. ¿Qué tal esto? Es lo mismo que decir que la MARCA WHISKY XXXX es la mejor y ninguna otra productora la puede utilizar. Las multinacionales se están apropiando hasta de nuestro lenguaje, nuestro vocabulario. Absurdo -dice mientras sus compañeras asienten afirmativamente con la cabeza-.

Han tenido que recurrir a abogados para que las representen en esta lucha, mientras los políticos regionales y quienes siempre, en tiempo de elecciones asisten a los pueblos buscar votos con abrazos y sonrisas fingidas, han hecho mutis por el foro.

  • Seguiremos nuestra lucha, no nos van a callar ni amedrentar. Si esa multinacional tiene ese imperio y poderío económico, nosotros tenemos la conciencia de saber que trabajamos para nuestras familias, para tener recursos. Nos preguntamos, cuando nos referimos a nuestro ordenamiento jurídico, ¿dónde está la protección de nuestros derechos Fundamentales?,¿los derechos de la familia, la mujer y los niños? Nuestro trabajo es de mujeres, con niños y para nuestras familias. No dejaremos que derrumben nuestros sueños.

Quedan muchas cosas en el tintero, más anécdotas e historias de vida que resaltar en estas mujeres campesinas que luchan, no solo contra los elementos de la naturaleza, sino contra la desidia de gobernantes y políticos. En este sentido, la Revista Digital Arrierías estará acompañando, hasta el final, este proceso de una idea que empieza a convertirse en realidad y en un triunfo de la mujer. Por eso su lema, que aparece en el empaque de su delicioso café, de aroma exquisito: “manos de mujeres campesinas cultivando y procesando un Café con Sello Especial”.

Terminamos la reunión y nos deleitamos con este café de exportación servido en una mesa de esas antiguas que utilizaban las familias de raigambre antioqueña para sus reuniones gastronómicas. Es extraordinario, de sabor muy especial. Antes del saludo de despedida, finalizo la reunión comprando el producto y llevando a mi casa. Es un regalo para el paladar, seguro.

POST SCRIPTUM: El Comité Departamental de Cafeteros o la administración municipal deberían abrir un espacio comercial para Café Sello Mujer. Ellas, las socias, se encargarán de administrarlo y nuestro municipio, Caicedonia, tendrá otro motivo más para la llegada masiva de turistas: Tomar o comprar uno de los mejores cafés del mundo trabajado por mujeres campesinas. Un ejemplo mundial.

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