Me llamaron montañero por bajar de la montaña. 

Me dicen campesino por el aroma a campo y vivir en una humilde casa. 

Me dicen pobre hombre, por las ropas manchadas de la babilla del plátano y el color tierra de la finquita. 

Citadinos orgullosos, que no saben de dónde sale el huevo que pone la gallina, pensando que son directos de la estantería. 

Orgullosos por sus casas de cemento, arena y ladrillos, saciando su hambre con productos, que con mis manos yo cultivo, un hombre montañero que vive en casa de bareque, esterilla y pantano.  

Que en ocasiones son los excrementos del toro o ternera del campo.  

No me quito las botas porque sé que en cualquier momento se suelta el llanto, con lágrimas esparcidas por las nubes en todo el campo santo, alivianando los alimentos que con amor sigo cultivando.  


Julio César Gaviria

Escritor y Poeta Pereirano

Reflexión Poética: Con amor de campo

Nacido en la Ciudad de Pereira.

Escritor, poeta, Gestor de emprendimiento digital.

Señante de la Lengua de Señas Colombiana – LSC.

Guía de Turismo.

Intendente de la Reserva Activa de la Policía.

Autor de los libros Volumen 1 y 2 ¿Pará qué nací? Capacidad del «Ser» con el «Hacer»

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