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Concierto para caracoles rotos en Mi menor: Opus 1/ Por Umberto Senegal

By 17 de septiembre de 2022No Comments

1

En el arte todo tiende a lo funesto o lo sublime sin términos medios. Característica determinante y repetitiva de nuestro siglo. En su mayoría toda creación artística, las literarias, por ejemplo, tienen como soporte temático el caos, lo pavoroso.

Monstruosidad, consternación y desequilibrio.

Todos los naufragios humanos, frustraciones y miedos del individuo.

Predominan elementos de angustia y locura, irracionalidad e insensatez. Para la estética posmoderna toda creación es elegía del dolor en cualquier aspecto.  Y nos parece normal.

Convivimos con esto.

Lo deseamos haciéndolo parte de nuestra vida. En la novela, la música, el cine o la poesía, por lo regular despuntan lo brutal y repulsivo convirtiéndose en algo natural para mostrárnoslo a nosotros mismos e identificarnos con todo ello. Como si el ser humano fuese exclusivamente dicha fealdad. 

¿O eso somos?

¿No hay salvación ni escape posibles?

¿No evolucionamos hacia algo mejor, menos irracional y menos cruel? Nada parece llenar el deseo de dolor en cualquier forma para el ser humano.


2
Nos exiliamos por completo de la experiencia interna y externa de lo bello.

No es el empleo del caos para marchar hacia el orden sino la danza entre el caos por la complacencia de sus constantes dramáticas, siniestras, oscuras, mezcladas. El acercamiento a formas superiores estéticas no es solo para iluminados.

Qué búsqueda retorcida de lo feo en el arte.

Lo bizarro y estrambótico prevalecen sobre la luz y lo armónico.

Nada nos satisface del perenne horror con el cual nos embadurnan los artistas modernos. Seguimos buceando en el fondo del alma dolorida, del espíritu en sus manifestaciones más sórdidas.

3

En su ensayo Fernando Pessoa: el desconocido de sí mismo, Octavio Paz se refiere a este como «taciturno fantasma del mediodía portugués».

Afirma que Pierre Hourcade quien lo conoció al final de su vida,escribió:»Nunca, al despedirme, me atreví a volver la cara; tenía miedo de verlo desvanecerse, disuelto en el aire».

Para mí estas 18 palabras escritas por Hourcade describiendo una despedida suya después de dialogar con Pessoa en alguna calle de Lisboa, es uno de los más bellos y reales cuentos atómicos de fantasmas.

Poético como pocos.

La anécdota convertida en ficción.

Nada distinto podía sucederle a quien compartía algún momento con tal poeta. No hubiera querido uno encontrarse con Pessoa bajo la lluvia.

O antes de la lluvia.

Ni después de la lluvia.

Hubiera querido encontrarse uno con Fernando entre la tempestad de cualquier aguacero real o imaginario.

Es la verdad.

Esto último es la verdad y no cuanto expresé al principio.

He soñado, reiterativo, encontrándome con Pessoa bajo la lluvia y con Robert Walser bajo la nieve.«Ser algo que no sienta el peso de la lluvia exterior, ni la congoja del vacío íntimo«,desea el poeta portugués confesándonoslo en Intervalodoloroso, del Libro del desasosiego

Volviendo al temor de Hourcade,estoy seguro de que si desde su mundo hubiera sido Pessoa quien hubiese intentado volver la cara para ver a Hourcade, no le habría visto por ningún lado.

En el universo de Pessoa éramos nosotros quienes no existíamos. Escuchémosle con atención esta confidencia: Y veo que todo cuanto he hecho, todo cuanto he pensado, todo cuanto he sido, es una especie de engaño y de locura. Me maravillo de lo que conseguí no ver. Extraño cuanto fui y que ahora veo que al final no soy. 

4

La poesía es el lugar donde las ratas están obligadas a construir el laberinto del cual deben salir.

Poco a poco lo construyen pero siempre sin salida y sin entrada. 

Todo poema es invitación a existir dentro del laberinto de quien lo escribe.

En algún lugar de su poesía, Alejandra Pizarnik dijo:

este es mi invierno elegido

este es mi deber ante la niebla y lo confuso. 

5

¿Has encontrado en la acelerada fila de hormigas arrieras cargadas con pedazos de hojasalguna de ellas, siquiera una sola de ellas,dispuesta a escaparse y capaz de reflexionar sobre su trabajo, deteniéndose para indagar sobre la razón de su carga, de sus tareas y del sentido del hormiguero en su vida, de igual manera que en la de sus compañeras caminando aprisa hacia el hormiguero?

¿Has visto una sola hormiga quepor algún motivo, gracias a algún extraño estímulo externo a ella mismadecida no regresar al hormiguero y quedarse sola, libre de todo condicionamiento natural y colectivo?  

¿Es posible escapar?

¿Necesitará de alguien o de algo allende al universo de las hormigas que conozca su lenguaje y se comunique con ella para alertarla sobre su condición y ayudarla en la huida?

¿Sabes cuál es el hormiguero?

¿Adivinas quién es la hormiga?

Si alguna vez escuchas hablar del Cuarto Camino y de Gurdjieff, recuerda entonces que sí existe un lenguaje exterior para las hormigas cargadas con sus hojas.

6

El todoes el flujo denada hacia la nada.

Pero cuando durante el trayecto por donde fluyo se me revelan el canto de un jilguero,  las reverdecidas ramas de un roble movidas por el viento del invierno o el verano; cuando me sucede el agua cristalina de un arroyuelo por el campo y bebo sediento, desvanecido entre sólidos y concreto, entre  transparencias del paisaje quindiano; cuando al anochecer asisto al surgimiento de la luna llena tras de alguna montaña por veredas de Calarcá o de Génova, y mi boca encuentra el sabor a piña madura, y me cobijo a cualquier hora del día con la neblina de Cocora, en Salento, entonces todas estas nadas adquieren las cualidades del todo.

La nada es el flujo de todo hacia el todo. 

7

Sucede entoncesen cualquier lugar del camino, sin premeditación, sin la búsqueda desesperada de la paz o del despertar, el milagro de la existencia.

En tan fugaz trayecto de tiempo y espacio se me permite tener conciencia del milagro para realizar lo eterno en el marco de lo temporal.  

Lo sabe el zen cuando expresa: «La diferencia entre el conocimiento aparente y el conocimiento real consiste en que la persona que posee el primero es como la que puede ver el fondo de un pozo, pero carece de soga y balde para extraer el agua».

8

Sí, creo que muchas cosquillas desde las galaxias hasta los quarks deben producirle al buen Dios todos los intentos de algunos matemáticos para reducirlo a un sistema de ecuaciones diferenciales.

Cosquilleo que de alguna forma y por algún medio Él se lo transmite a los poetas en primer lugar, a los músicos en segundo lugar, a los pintores en tercer lugar ypor último a filósofos y teólogos.

El místico de India, Sathya Sai Baba, nos recuerda: «Dios es el poder presente en todo. Así como la luna se puede reflejar en un recipiente que esté lleno de agua, Dios puede ser claramente percibido en tu corazón si está lleno del agua del amor divino. Cuando Dios no se refleja en tu corazón no puedes decir que Él no existe; solo significa que en ti no se manifiesta el amor divino».

9

El Quindío tiene los verdes que se merece.

Los verdes tienen el Quindío que se merecen.

Cuando los dioses del paisaje y la Madre Gaya decidan inventar otros verdes o hacer visibles a los ojos del buen observador todos aquellos que aún tienen para revelarle, con seguridad lo harán a partir de las 103 tonalidades de verdes dispersas por esta región.

Aquí está el más importante laboratorio natural de verdes que se conoce en el mundo.

Una experiencia para el viajero: sentarse a mirarcon detenimiento cualquier hoja de color diferente al verde.

En pocos momentos esa hoja tomará el color de alguno de los 103 verdes conocidos por la cromatografía.

Influyen la luz del Quindío, la transparencia de su espacio, su aire y el ambiente cargado de aromas y sonidos.  

10

Si en tu mente habita la poesía, hacia cualquier lugar donde observes encontrarás poemas escritos no con palabrassino con formas, luces, sonidos, colores y líneas. Todos los contrastes que seas capaz de percibir y ante los cuales te sensibilices. Todas las relaciones entre estos.

Delicados o vigorosos matices revelándote la presencia de Dios en el mundo y la presencia del mundo dentro de Dios.

Relatar dichos encuentros utilizando palabras, versos, metáforas o poemas, es tu siguiente paso si deseas compartir el milagro.

Entoncesen tu mente ya no habitará la poesía.

Tu mente será la poesía. 

Del poeta persa Rumi, este cuarteto de su libro DivaneShams, traducción de Amir HosseinFetana, quien tradujo al persa la noveleta Memoria de mis putas tristes, de Gabriel García Márquez:

El pájaro de mi corazón voló tanto,

Que me trajo un mundo de secretos.
Y salió por todas las direcciones

Que trajo los dos mundos en apenas una gota. 


11
Reconocerás a Dios en la música de Chopin.

A solas.

Tú a solas y Chopin a solas.

Y se te permitirá hablar con él. Entenderlo y entenderte en ese diálogo. También podrás reconocerlo en algunos poemas.

Dios tras de alguna metáfora.

Dios en una frase simple, sin pretensiones literarias. Dios en el desgarrador grito de un poeta anónimo, de pueblo.

O en el alarido de uno universal.

Para la eternidad ambos poetas son iguales.

No olvides que el secreto es la soledad. 

Con tanta eternidad por todo ladoes indudable que a Dios le encanta la soledad. Desde aquí, desde los sentimientos de soledad podrás reconocerlo, identificarlo con más facilidad en las pequeñas yerbas del lugar por donde caminas con Chopin o sin él a tu lado.

Podría ser Bach.

O algún canto devocional de la tradición india.

Te lo aseguro, Dios no solo está presente en el misterio de las catedrales sinomucho más en los insectos que menosprecias.

Tendríamos que preguntárselo a Dios mismo por qué le fascina esconderse en lo mínimo.

Pero también es natural y hace parte del orden establecidoencontrarte con el demonio en la gente que te rodea. Las personas a tu lado. Desde ellos, junto con ellos y a través de ellos te familiarizarás con el infierno cotidiano.

Millares de infiernitos.

Es cuanto debes pagar por la virtud de reconocer a Dios en todo lo demás.     

12

Medito bajo la sombra del nogal.

Un camino en un pueblo del Quindío donde los nogales acompañan el plácido paso del río cerca de ellos.

Un viejo nogal cuando acaricio su rugosa corteza.

Recio nogal por donde a diario pasan turistas indiferentes a la belleza de sus ramas. Algunas hormigas suben y bajan por el tronco.

Todavía no es tiempo de la partida para él, ni para mí ni para las hormigas caminando presurosas no sé hacia dónde.

Agradezco la sombra del árbol.

La serena presencia de este nogal en mi camino.

El viento húmedo de la mañana.

Ese lejano canto de un gallo, oración de la madrugada para enseñarle al hombre otra clase de oraciones.Algunas hojas se desprenden como mis días.

Hoyes otro día desprendido de mi árbol.

A mi árbol invito cuantos pájaros deseen venir a posarse en sus ramas con canciones o sin ellas.

Escucho el canto de un ave cuya especie no identifico.

En el Quindío hay más de 400 especies. Su canto es parte del nogal, del amanecer, del camino, de mi asombro y mi meditación.

13

Ese paraguas viejo y estropeado al borde de la carretera parece el cadáver de un gallinazo. 

Ese gallinazo muerto en la orilla de la carretera parece un paraguas viejo y deteriorado.

Ambas imágenes son una estética composición paisajística para mí.

En la penumbra y sin detener el automóvil para verificar cuál de las dos es la real, quedo sin saber si era un paraguas o un gallinazo.

14
Las insalvables distancias entre los seres humanos el hombre intenta llenarlas con objetos, sentimientos, sexo y todo tipo de emociones.

Así se prolongan más.

Son espejismos haciéndole creer al individuo que está cerca del otro.

15

El alma capaz de viajar a millones de años luz por segundo quiere, sin embargo, mientras aprovecha su residencia en el cuerpo y usa los sentidos para penetrar el mundo, viajar parsimoniosa por cada rincón de la vida en el breve lapso de la existencia humana.

Mi alma, por ejemplo, no tolera a mi cuerpo viajar a más de 30 kilómetros por hora. 

16
Por ningún medio diferente al instante vislumbraremos la presencia de la eternidad. Por ningún camino diferente a presentir la eternidad, tendremos conciencia del instante.

Con ningún otro elemento sino con este maravilloso cuerpo y esta vida fugaz pero perenne, eterna pero transitoria, podremos abordar la eternidad y el instante. 

17

El jazz, jirones de carne en el espíritu.

Presencia de este en lo más viscoso de la carne.

Cada cual tratando de desligarse de su parte contradictoria en el cuerpo para ser ella misma en la soledad o entre el bullicio.

En la vida o en la muerte.

En la quebrantada trompeta o en un solitario bar en la madrugada.

Jazz.

Una lágrima que puede ser borrasca.Un silencio convertido en memoria del pasado y del futuro.

Jazz.

Ninguna puede lograrlo porque en cada una de ellas esos fragmentos son más enérgicos que la parte mayor.

El jazz.

De aquí esa música inexplicable, esas entradas profundas de la conciencia en la carne y de lo material en lo subjetivo cuando escuchamos una conmovedora composición de jazz.

El jazz, jirones de espíritu en la carne.

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