Contrastes.

Arrierías 58.

Es muy satisfactorio poder atender turistas europeos interesados por la cultura y hacer un recorrido con ellos mostrándoles nuestra riqueza artística y cultural, que, guardadas las proporciones con el patrimonio del viejo mundo, nos hace sentir orgullosos por lo que representa y la proyección que deja vislumbrar.

Los principales puntos de referencia cultural de una localidad, además de su entorno, son La Casa de la Cultura y los museos.

La casa de la Cultura de Sevilla, o Fundación Casa de la Cultura, impacta, desde la primera mirada por su ubicación y la arquitectura que hace evocar a la antigua Escuela Valle de Caicedonia.

La casa de la Cultura de Sevilla

Al ingresar, una sola persona atiende al visitante y le hace una completa explicación de todos y cada uno de los salones y su utilización.

Los salones tienen los nombres de eminentes sevillanos que han aportado y dado a conocer a Sevilla en el campo cultural, así hallamos un salón llamado Raúl Florez Duque, egregio maestro, educador, historiador, literato y uno de los depositarios de la memoria colectiva e histórica de Sevilla; hombre de pluma ágil y escritura profunda, difusor del legado y trayectoria de Bolívar. La fortuna permite conocer y disfrutar su amistad y persona, en vida, y no de manera póstuma.

Otra aula, está dedicada a Lisandro Duque Naranjo, escritor, novelista, figura prestante de las relaciones públicas y el cine colombiano. El aula está decorada con los afiches de las películas como María, El niño y el Papa, Los niños Invisibles, Milagro en Roma, entre otras. Trabajó con García Márquez, director, guionista y productor de cine. Columnista del Espectador, profesor universitario y director de Televisión. Su obra es inconmensurable.

Aula dedicada a Lisandro Duque Naranjo

Otra sala está dedicada a Pedro Emilio Gil, hermano de Lino Gil Jaramillo, notable escritor. Pedro Emilio Gil hombre dinámico y líder sevillano, gestor del Colegio General Santander, docente y rector de la misma institución, hombre público, pues fue personero del municipio.

José Cardona Hoyos, ilustre sevillano, escritor, intelectual de tiempo completo, fundador del partido comunista y difusor del pensamiento de José María Velasco Ibarra, presidente del Ecuador quien en su obligado exilio llegó a Sevilla y fungió como educador. Cardona un visionario de la educación, vislumbraba a Sevilla como una ciudad universitaria. Siendo docente en la Santiago de Cali, fue asesinado.

Busto de William Quintero Vélez

El salón de la pintura y exposiciones se llama Jesús Franco Ospina, caldense querendón de Sevilla, acaba de morir, en febrero pasado de 92 años en su amada Manizales. Acuarelista medioambiental por excelencia es mundialmente reconocido y galardonado, fue docente de la escuela de bellas artes de la Universidad de caldas por 27 años. Una muestra permanente de sus obras se puede admirar en el salón.

El salón de danzas, aún no tiene nombre, pero el grupo formado llamado Gustavo Repiso Cruz, muy probablemente acogerá ese nombre.

Cada salón de música, danzas, pintura, clases, está perfectamente acondicionado y con permanente actividad. La dirección de esta Fundación está a cargo de Oscar Gallego, educador, músico, impulsador del arte en todas sus expresiones como Bandola, Sevijazz, carrilera, grupos infantiles, filarmónica y todo lo que sea arte, tiene en Oscar y su grupo de colaboradores un impulso y soporte envidiable.

La visita cultural se continuó con la casa de la Cultura de Caicedonia, llamada, Nacianceno Orozco Gallego, manejada por la Administración Municipal, que continuó, a su manera, el trabajo de la Casa de la Cultura de Caicedonia, primera entidad cultural que funcionó por muchos años en el municipio, la cual estaba integrada, dirigida y asesorada por docentes, artistas, escritores y algunas administraciones municipales de alcaldes sin pretensiones de castrar el movimiento cultural. Es un excelente edificio, que fue gestionado y jalonado por la Cooperativa de caficultores, Francisco Javier Escobar, Humberto Escobar, Roger Ríos, entre otros.

Posee un excelente auditorio, con luces, tarima y camerinos de envidiar. Además, una de sus paredes está recubierta con un excelente mural en la que el pintor, Eduardo Mejía, quiso plasmar la historia del municipio con eventos, lugares y personajes. Lástima que la parte donde está la vida aborigen fue alterada de mala manera. Y, además no posee la iluminación que preserva y visualiza las obras de arte.

Casa de la Cultura de Caicedonia, posee un excelente auditorio

A pesar de una gran cantidad de personas en oficinas internas, no hubo atención ni un guía que encaminara la visita turística. Tampoco se proporciona un folleto de actividades o guía del lugar.

El segundo piso está bloqueado su acceso por una puerta con cadena. El primer piso, ofrece una organizada muestra de vasijas, ornamentos y objetos artesanales de excavaciones arqueológicas. Hay colgados unos cuadros al alcance y manipulación de transeúntes, pero no tienen ficha de nombre y autor, aunque se conoce por la temática que son de Gustavo Henao.

Obras del pintor Gustavo Henao

No hay ninguna sala con nombre de alguna persona representativa de Caicedonia, o por lo menos, no está rotulada. Acaso el auditorio se llama como el artista del mural que lo adorna.

Se podría sugerir que, al igual que en Sevilla, le rindieran homenaje a cultores del arte caicedonitas como Oscar Piedrahíta González, tal vez el más eminente y querendón de Caicedonia, cuya crónica puede leerse en una estupenda nota de nuestro director Tiberio Bermúdez en Arrierías. https://arrierias.travel.blog/2019/04/24/oscar-piedrahita-gonzalez-casi-gamin-por-manuel-t-bermudez/

Jairo Serna, Luis Enrique Sendoya, Las hermanitas Calle, Israel Motato, Gustavo Henao, Eduardo Mejía, Jesús Medina, padre, Javier Escobar, Jesús María Osorio, Ricardo Castaño, entre muchos otros, y algunos más, aún vivos, son nombres de prestantes escritores, músicos, pintores y favorecedores de la cultura caicedonita que deberían, sino todos, por lo menos algunos, tener un sitial en ese lugar.

Una entidad privada, manejada con recursos municipales, empresariales y departamentales, es el Museo Rayo, en memoria del ilustre Roldallinense, Omar Rayo, máximo exponente de la pintura indigenista y geométrica.

Obras del maestro Omar Rayo

El primer impacto visual es reconocer en la población un intento de asemejarse a la iniciativa mexicana de “Pueblos Mágicos.” Los Pueblos Mágicos son un grupo de poblaciones a lo largo del territorio de México, consideradas como representativas de las distintas etapas culturales y arquitectónicas de la Historia de esta nación latinoamericana, tales como las antiguas naciones indígenas, el pasado colonial, la época revolucionaria, que desde la época de Vicente Fox se han venido implementando como polos turísticos con excelentes resultados.

Roldanillo ha implementado su tesoro artístico con una pinacoteca urbana, de balcones y avenidas donde, además de Rayo se reconocen pintores y escultores nacionales y extranjeros que dan la bienvenida y encaminan al museo.

Como entidad privada, la entrada tiene un costo asequible para visitantes, con catálogos gratis del museo y los salones que tienen exhibiciones. Una excelente atención y acompañamiento explicativo. Y como todo museo tiene almacén para vender recordatorios de la visita.

Es un deleite pasear por las diferentes salas de exposición. La más importante, por ser permanente, es la del maestro Rayo en la cual se exhibe una muestra de todas las épocas, viajes y evolución de su trabajo como artista.

El maestro Claudio Bravo, Santiago Cárdenas, Pablo Picasso, y una muestra del Pop Art norteamericano con obras de artistas tan universales como: Andy Warhol y su famosa impresión de la sopa Campbell, Robert Rauschenberg, Roy Liechtenstein, Robert Indiana, Ernest Trova, Robert Nelson, entre otros, que hacen de la visita al museo un motivo de satisfacción ante la visita extranjera.

Tumba de Omar Rayo

La infraestructura de todo paquete turístico que presente una región debe comenzar por la apropiación y sentido de pertenencia, por parte de los habitantes, de sus valores turísticos. Esto derivará en atención, organización y conocimiento para difundir y atraer turistas.

Municipios que tienen su propio Blacaman, que se valen en eventos nacionales e internacionales de la ‘blacabundería’, palabra inventada por García Márquez, y que resulta de combinar el nombre Blacamán con el término vagabundería, puede interpretarse como el uso inescrupuloso y desvergonzado de la retórica, personas que venden lo que no se tiene, o, simplemente son vendedores de ilusiones, y al confrontar con la realidad, no existe nada de lo cual se jactan. Es el caso del turismo en el aire, se conoce y proclama en círculos cerrados, pero el pueblo sabe que no existe.

Una mención especial a un importante personaje residente en Sevilla, quien, cual avezado Cicerone, esperó, acompañó, mostró, explicó y se apersonó de la visión cultural de Sevilla ante los extranjeros interesados.

Algo que debe tratar de lograrse es la preparación de guías, por lo menos bilingües, pues nuestro Paisaje Cultural Cafetero está en la lista de los operadores turísticos mundiales.

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