
Ubicación: Puerto López, Meta
Arrierías 109
María Jakelinet Cardona
—
En el corazón geográfico de Colombia, donde el sol se funde con el horizonte de la sabana, el aire no solo trae el olor al pasto seco y al ganado; también trae susurros de antiguos relatos. Puerto López no es solo un puerto fluvial sobre el río Meta; es un territorio donde lo real y lo mágico conviven en cada parrando llanero.
Como cronista de estas tierras, he recopilado los mitos y leyendas que definen la identidad de su gente. Aquí, la noche tiene reglas que nadie se atreve a romper.
- El Ánima Sola: El lamento del silencio
En las madrugadas de Puerto López, cuando el viento sopla con fuerza, los lugareños hablan del Ánima Sola. Se dice que es el espíritu de una mujer que vaga buscando redención. A diferencia de otros fantasmas, ella no busca herir, sino recordar a los vivos que deben rezar por los que ya no están. Se le siente como un frío repentino que eriza la piel.
2. El Silbón: El terror del caminante
Es quizás la leyenda más respetada. Cuentan que un hombre alto y extremadamente flaco camina por los senderos cargando un saco de huesos. Su silbido es su marca: si lo escuchas cerca, estás a salvo; pero si lo escuchas lejos, es porque está justo a tus espaldas. En Puerto López, los llaneros dicen que el Silbón castiga a los borrachos y a los «mujeriegos» que andan por ahí a deshoras.
3. La Bola de Fuego: El espíritu de la sabana
En las llanuras que rodean el Obelisco, se ha visto una luz circular que rueda sobre los pastizales. Dicen que es el alma de una mujer que fue maldita. Los vaqueros veteranos aseguran que la única forma de alejarla no es corriendo, sino lanzándole insultos o, por el contrario, rezando con mucha fe. Verla es una señal de que la sabana tiene vida propia.
4. Juan Machete: El precio de la ambición
No se puede hablar de mitos en el Meta sin mencionar a Juan Machete, el hombre que hizo un pacto con el diablo para ser el más rico de la región. Entregó a su familia a cambio de tierras y ganado, pero al final, la soledad y el fuego se lo llevaron. Dicen que en ciertas fincas de la región todavía se ve a un hombre con un gran machete cuidando tesoros que ya no pertenecen a nadie.
Conclusión
Puerto López es más que un punto en el mapa; es un cofre de tradición oral. Estas historias no son solo «cuentos de viejos», son la forma en que el llanero entiende el respeto por la naturaleza, la lealtad y el misterio de la vida. Mientras el río Meta siga fluyendo, las leyendas seguirán cabalgando por su orilla.

Kilómetros que pesan
Miles de kilómetros nos separan,
pero no el cariño que te tengo a ti.
Guardo promesas en el silencio,
poco a poco las quiero cumplir,
aunque sea de lejos.
…
Quiero que estés orgullosa de mí,
siempre tendré cariño hacia ti,
de cariño nadie muere, pero como
duele estar lejos de la persona
que te apoya siempre.
Foto número 2

Comentarios recientes