Edición 109

LUSTRADOR

By 6 de mayo de 2026No Comments

Arrierías 109

Briyith Andrea Flórez Rios

A lo lejos se dio a notar un pequeño niño, huérfano, que vivía con su tío. Que sobresalía por encima de los demás debido a su astucia y amabilidad, por su cabello curiosamente negro azabache, oscuro como la noche. Su vida fue muy fuerte, difícil y poco realista.

Su tío no era la mejor persona, pues lo obligaba a trabajar de manera drástica desde su niñez. Vivía, de trabajo en trabajo, de finca en finca, de ganado en ganado.

De repente pasaron 20 años y ya estaba casado, con tres hijas, viviendo en una finquita lejana a la zona urbana del municipio.

Tiempo después, cenando con su familia en la terraza, mientras disfrutaban del heliconio atardecer, vio a personas acercándose lentamente, pero no le presto la atención necesaria; cuando en un instante, grupos rebeldes respaldados por el gobierno los hicieron prisioneros de su propio hogar.

Obligándolos a dejarlos vivir ahí unos días o tal vez algunas semanas, con mucho miedo y azare, los dejaron, pues no tenían otra opción.

Al paso de dos semanas, aquellas personas decidieron irse, pero sin antes dejarles un pequeño regalo.

Esta familia, tranquilamente se fue a dormir, a descansar después de mucho estrés predispuesto por estas personas. A la madrugada del día siguiente, escuchaban un pequeño pitido intermitente, demasiado agotador; cayeron en cuenta de que era una bomba.

El don, dueño y amo de este espléndido hogar, quedó devastado al regresar en la mañana con la leña, y no encontrar más que un pequeño capullo de madera quemada, sin nadie dentro.

Con ansiedad y desespero, entró desesperado con una chispa de fe y esperanza, pero era tarde, demasiado tarde. No encontró a nadie, ni siquiera un poco de su hogar. Desde ese día, su alma quedó completa de dolor.

No logró pasar más tiempo ahí, se largó de lo que quedaba de su finca, llegando al pueblo a Caicedonia, Valle. Se estableció allí, con los pocos ánimos que le quedaban, empezó a trabajar en un arte que aprendió en las calles desde chico: lustrar zapatos.

Y entonces lo vi, a lo lejos logré encontrar a aquel señor, lustrador de zapatos en una silla amarilla, pero ya era calvo.

Briyith Andrea Flórez Rios. nací en Bogotá, pero actualmente resido en Caicedonia. Me interesan especialmente las aves y la escritura, dos pasiones que me permiten conectar con mi entorno y el cariño que le tengo a estas montañas, de una manera más profunda. A través de la observación de la naturaleza y la expresión escrita, busco comprender y transmitir la belleza, la tristeza y lo inédito de lo cotidiano desde mi propia perspectiva del sentir.

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