Hace algunos años la educación contenía algunas particularidades que, con el correr del tiempo, han ido evolucionando y, como nos rodean de manera imperceptible, casi no las notamos.

La señorita, la maestra, imprescindible para fundamentar una escuela, pues era ella quien abría, esperaba a los alumnos, preparaba las onces con leche y productos del gobierno, dictaba las clases y despedía los estudiantes al terminar la jornada educativa rural, ya no existe, y si la hallamos es en regiones muy alejadas y en escaso número.

Ahora, con excepciones, los maestros son advenedizos, su compromiso institucional está supeditado a otras obligaciones de residencia, familiares, otras labores o estudio. Las instituciones que se surtían de maestros con sus propios exalumnos o circunvecinos, deben, aceptar el maestro proveniente de remotos lugares, quien llega por concurso o por cuota regional del político gamonal y, no hay socialización, compromiso ni interacción con la comunidad educativa.

Las épocas donde los maestros, el sacerdote, el juez y el médico eran reconocidos y constituían una élite en el municipio, ya pasaron, y ahora, son desapercibidos en su entorno exterior. Algunos ex alumnos reconocen y saludan, en tanto que otros, ni reconocen ni recuerdan quien fue su maestro.

Se aproxima la prescindibilidad, esa que en algún momento nos hacía aferrar a la vida, al empleo, al amor, a la familia y a la mayoría de las cosas. Cuando se pensaba que nada sobreviviría si no estábamos. Y el tiempo, la pandemia, el aislamiento, llegaron y, se fue sexo clandestino, el deporte de masa, los espectáculos en vivo,   se acabó el empleo, seres queridos y amigos desaparecieron, planes, proyectos y eventos no se realizaron y nos demostraron que no eran imprescindibles. La vida continuó y nos dejó la enseñanza que: a rey muerto, rey puesto.

Si algo ha quedado de la sobrevivencia a la pandemia del Covid-19 es la sensación de que muy pocas cosas son absolutamente necesarias, una de ellas la salud. Se ha aprendido a vivir con lo mínimo, tanto en lo económico, familiar, social y de bienestar. ¡Se dejaron de hacer, practicar, realizar y proyectar muchas tareas de la cotidianidad y la vida sigue!

Una situación inesperada se presentó con la educación; para los maestros, los estudiantes y los padres de familia. Para muchos la educación virtual fue una revelación, pues, aunque habían oído hablar de la educación a distancia o en línea, no le habían prestado interés.

La verdad, no era ninguna novedad. Era desactualización de muchos maestros y padres de familia, que teniendo cómo conocer, no les interesaba.

El Servicio Nacional de Aprendizaje, (SENA), desde hace varios años capacita a cualquier persona en Colombia, en muchas profesiones y aprendizajes a distancia y semipresencial. Posee una plataforma donde basta elegir el curso y la modalidad, sin horario, pero con límite de tiempo, y con la disponibilidad del usuario, se realizan los estudios hasta certificarse. http://certificados.senavirtual.edu.co/cert_172/1286216209618.pdf De esto hace ya once años y sin asistir un solo día a la Institución ni tener contacto con un profesor.

Por otra parte, sentado desde la comodidad de su casa, se puede estudiar, certificarse y quedar registrado en la base de datos de Cualquier Universidad del Mundo, sin conocer el campus universitario, profesores o compañeros, pero si ganando los exámenes para poder pasar el curso.

https://www.coursera.org/api/legacyCertificates.v1/spark/statementOfAccomplishment/974517~352540/pdf Universidad de San Jacinto, Los Ángeles.

https://www.coursera.org/account/accomplishments/certificate/3VTJFMJPWG Universidad de Pennsylvania.

https://www.coursera.org/account/accomplishments/certificate/6P6H3AJF55PD Universidad de Los Andes.

https://www.coursera.org/account/accomplishments/certificate/H59HU56KGKFM Universidad de Pittsburgh.

En una edición anterior de Arrierías, se escribió sobre la educación en la casa. Ha pasado un año lectivo para estudiantes de primaria, básica y media, y dos semestres para los universitarios recibiendo clases en sus casas y la situación no parece solucionarse a corto plazo.

La infotecnología poco a poco podría reemplazar a los docentes, en un momento imprescindibles. Así como la mayoría de las universidades nacionales y del mundo tienen plataformas para educación en línea, el Estado colombiano, también las tiene, y bien podría masificarlas y convertirlas en educación estatal, estilo Corea del Norte o China. De esta manera, un alumno, de cualquier grado, en cualquier lugar y cuando tenga tiempo, puede acceder desde su dispositivo a las clases, que al igual del SENA, serán supervisadas y calificadas, lo mismo que los exámenes lo que le permitirían ganar o perder el año.

Esta página tiene los contenidos para todos los grados que el alumno debe asimilar y están disponibles para todo el que lo desee. https://colombiaaprende.edu.co/contenidos-para-aprender.

Existen colegios con educación virtual, por ejemplo. https://colegiovirtualmoderno.edu.co/  con reconocimiento del Ministerio de Educación.

Las plataformas educativas se surten del trabajo de los docentes. Todo lo que el maestro produce y hace llegar a los alumnos por dispositivos: guías, instrucciones, exámenes, correcciones, adiciones al currículo, es captado por la infotecnología y almacenado para, ojalá no, construir autoaprendizajes on line o a distancia, sin la presencia del maestro, en el aula o virtual. Las clases preparadas por los docentes universitarios y almacenadas para ser consultadas por los estudiantes, surten la plataforma educativa universitaria a futuro. Bastaría ingresar a la materia tal, del semestre X, para tenerlas todas y cada una a disposición, sin la tutoría del maestro.

Muchas cosas, como el teléfono fijo, el televisor a blanco y negro, el betamax, el beeper, los mapas impresos, los estilógrafos de tinta, el papel sellado, el papel con líneas, el libro de texto, la tiza, los tableros de pizarra, la máquina de escribir, etc. Etc. Antes imprescindibles, ahora, muchos, ni los conocen.

Los empleados de las cajas de los bancos, los agentes de viajes, los liquidadores de impuestos, los operadores telefónicos, los tinterillos, los tramitadores, operadores de peajes, periodistas, los contadores,            trabajadores de fábricas y cadenas de montaje, dependientes de almacenes, empleados del servicio postal, entre otros, son prescindibles hoy, y mañana lo serán los taxistas, los operadores de los metros, los bancos y todo lo que se pueda automatizar o manejar con la Inteligencia Artificial

Las plataformas bancarias han conducido a la bancarización, fenómeno por el cual abuelitos analfabetos tecnológicos manejan su chip bancario para reclamar ayudas estatales. Y no son uno ni dos, son millones de personas incluidas en bases de datos. Al igual que las plataformas de bienes raíces, de bienes muebles e inmuebles, de transporte y muchas más.

Tal como lo plantea Yuval Noah Harari en su libro 21 lecciones para el siglo XXI 1, no será ningún sistema quien domine el mundo, sino quien sea dueño de los datos. Si, de los datos que día a día proporcionamos y que alimentan esa intrincada red universal que nos localiza y envía mensajes a nuestros dispositivos con mensajes publicitarios sobre algo que consultamos. Baste como ejemplo el bloqueo a las cuentas de Trump, por parte de Mark Zuckerberg, el dueño de Facebook y WhatsApp. Silenció al presidente más poderoso del mundo, ese es el poder de quien maneja los datos.

Muy buena la educación virtual, pero no se puede fomentar la individualidad, el egoísmo, el recelo y la anti sociabilidad.  Las personas por naturaleza somos gregarios y solo ahora preferimos hablar con un amigo de otro país que relacionarnos con el vecino.

El entorno dinámico de la institución educativa con todos sus elementos es lo que le brinda al estudiante confianza, socialización, relaciones amistosas, fraternidad, lazos futuros de convivencia, y, por supuesto acceso directo al conocimiento discernido y hecho llegar de la mejor manera por el docente.

A su debido momento se deben formular propuestas para recuperar los espacios educativos, jardines, escuelas, colegios y universidades, pues se corre un gran riesgo pidiendo dispositivos para los estudiantes que, eventualmente podrían ser un arma de doble filo para el empleo de los maestros pues, podría masificar el uso de plataformas educativas estatales de autoaprendizaje prescindiendo del maestro, tal como sucede con otras profesiones. Hay unanimidad con el planteamiento de Harari, la palabra de moda es empleo y sin importar la biotecnología, la infotecnología, la Inteligencia Artificial, la Nanotecnología, El manejo de los Datos y muchas novedades más, la humanidad debe prepararse para ver desaparecer cosas creídas imprescindibles y aparecer otras impensadas.

  1. 21 LECCIONES PARA EL SIGLO XXI, Yuval Noah Harari. Editorial: Debate

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