PAISAJEANDO

Para: Arrierías 64 “Cómo puedes saber lo que es la muerte si no sabes cómo es la vida?” Confucio

“No somos sino peregrinos que, yendo por caminos distintos, trabajosamente se dirigen al encuentro de los unos con los otros”. Antoine de Saint-Exupéry

Si en mi pueblo, Caicedonia, usted pregunta por Jaime Giraldo Hurtado, muy pocos sabrían atinar con la respuesta, – ¿y, ese quién es? Sería la reacción obligada del consultado, pero si se preguntase por Coja, la respuesta es inmediata: – ah, Coja, el de los viajes, el del turismo, el señor que nos ha llevado a conocer a Colombia.

Hablar con Jaime, “Coja”, es entablar diálogo con un ser humano increíble, de gran facilidad de expresión, con una riqueza de anécdotas que mueven a risa, a conocimiento, a creer en Colombia, a saber,que, a pesar de las circunstancias, los sueños se cumplen.

Siendo estudiante y por problemas muy leves en uno de sus pies que obligaban a disimulada cojera, salió a izar bandera como era lo usual hace décadas cuando en las escuelas o colegios se quería enaltecer las virtudes de alguien, de un párvulo que apenas empezaba a conocer del mundo a través de la instrucción educativa. Ese día cojeo más de lo previsto y esa maldad de los compañeros, que ahora lo llaman “bullyng” o acoso escolar, generó su apodo cuando le gritaban. “Coja, Coja” y, eternamente, a pesar de su disgusto de primeros años, lo llevó a aceptar esa mofa.

Como ocurre con todos los jóvenes de pequeñas poblaciones en Colombia, una vez termina sus estudios secundariosviaja al centro del país en busca de trabajo. En 1989 llega a Boyacá y empieza a ganar algo de dinero con un taxi, transportando, especialmente, turistas que llegaba a un hotel donde se convierte en el transportador estrella; es que Jaime es un comunicador nato, un hombre de fácil palabra que maneja la anécdota y comunica sus experiencias en forma tan natural y didáctica, que capta la atención inmediata de quien lo escucha. Además de su gran acento paisa, su alegría y ese sentimiento de que “todo se logra con voluntad”, hacen de él una buena compañía mientras dura su conversación con alguien.

Mientras ejercía su trabajo, observaba como los turistas, ávidos de conocer sitios históricos, paisajes, gastronomía y sitios de interés buscaban o utilizaban expertos y conocedores de la región. Poco a poco fue aprendiendo de esas historias escuchadas de primera mano, además, en las noches y en ratos libres, empezó a estudiar, leer y conocer más de Boyacá y sitios aledaños.

Por cosas del destino, unos turistas que llegaron al hotel donde trabajaba le preguntaron si podía llevarlos a Cartagena, lugar de origen de los visitantes. Dio una cifra elevada para eludir tan largo viaje. Los turistas aceptaron y se vio obligado por la palabra empeñada a llevarlos hasta la gran capital turística de Colombia. El viaje maravilloso pues aprendió de ellos mucho de la historia de la costa. De regreso empezó a recoger personas y transportarlas hacia su destino de origen. Otra experiencia más. Le pagaban bien, aprendía a la vez que conocía.

Cierta vez vino a Caicedonia y sus amigos y emblemáticos personajes del pueblo Orlando Gallón, Gabriel Echeverry y Alberto Villa, viajeros constantes por el país, le pidieron consejo para visitar Boyacá, su sitio de trabajo. Jaime les hizo un plan de desplazamiento, gastronomía, hoteles, sitios de interés y de parada obligatoria, En fin, una ruta turística muy completa. Maravillados, sus amigos le pidieron que sirviera de guía y le pagaban. Se negó a recibirles dinero y sólo exigió gastos de viaje. El desplazamiento fue un éxito.

Ya de regreso, Jaime le expresó la idea de hacer turismo personalizado a Villa, hombre cívico del pueblo y gran ser humano. Como empresario de seguros, le prometió pensar la idea y la estructura de una pequeña empresa. Jaime pensaba poner de nombre un personaje histórico del pueblo, Chanamá Tours. Villa no le anticipó nada y a la semana siguiente lo llamó. Entregó un papel con el rótulo Coja Tours. Nombre de doble sentido: tomar o coger un tour oel  recuerdo de su reconocido apodo Coja,como guía y, a su vez, empresario turístico.

Empezando el siglo 21, inicia en Caicedonia esta pequeña empresa que en más de 20 años ha desplazado turistas de la región por Buenaventura con su avistamiento de ballenas; la Guajira emblemática, misteriosa y de gran riqueza espiritual, la costa atlántica como complemento, viajes a nuestra Antioquia ancestral; Santander, Boyacá, los Llanos Orientales y su historia de lucha, coleo, gastronomía y viajes por ríos. Varias veces ha ido al Amazonas mítico, su río impetuoso, su naturaleza selvática y sus indígenas ancestrales contando sus historias. Últimamente ha llevado cantidad de turistas al vecino Ecuador.

¿Qué diferencia a esta pequeña empresa de otras con más poderío económico y renombre? Pues que Jaime, Coja, siempre viaja con sus turistas; busca los mejores hoteles y restaurantes; lidera el proceso de guianza muchas veces acompañado de un experto del sitio o la región. Se viaja como en familia con respeto, alegría y seguridad tanto física como sanitaria.

Jaime siente y vive el turismo, Es su fuente de vida, pero también de alegría y satisfacciones. -tenemos mucho que mostrar, pero no sabemos mostrar-, dice con énfasis. Asegura que es preciso vender naturaleza y hacer turismo para aprender. Utiliza una frase que consideramos el centro de su pensamiento: “hay que disfrutar el dinero y no atesorarlo. Debemos conocer para aprender”

Podríamos llenar páginas y páginas con esta entrevista, porque Jaime es una fuente de conocimientos, una caja de música con su oralidad y su bonhomía. Jaime, Coja, es un personaje.

POST SCRIPTUM: En el mes de octubre, el grupo que se está organizando para viajar con Coja tiene un gran destino: los Llanos Orientales de Colombia. Allí estaremos.

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