Buenas tardes, para quienes hoy nos reunimos aquí en torno a un libro de poesía y a una poeta nacida en el Quindío, quien viene desde Uruguay a presentarlo en Calarcá. Los caminos de la poesía no tienen fronteras cuando se trazan, desde el alma y la conciencia del poeta, hacia la geografía concreta de territorios externos donde sobrevivimos; y los interiores, donde en realidad existimos.

Aquí están con nosotros el importante poeta uruguayo Rafael Courteoisie, y la poeta quindiana María Jaramillo, como esta decide presentarse a partir de su segundo libro, suprimiendo los prolijos segundo nombre y segundo apellido utilizados en el primer poemario, que ninguna función literaria cumplen para quien debe ser reconocida por sus categorías de poeta y no por sus apellidos.

La presentación de este segundo libro de poesía de  la escritora quindiana, cuyo trabajo literario será parte significativa y novedosa de la bibliografía de poetas regionales con propuestas decorosas dentro del género, que no son muchas en este lugar de Colombia, desafortunadamente, debía hacerse aquí en este ámbito cultural porque fue en tan generoso sitio, ámbito sosegado  en el cual se reúnen con frecuencia escritores quindianos y de otros lugares del país, dondeel poeta Elías Mejía,seleccionando personas para entregar los libros que le encomendaron, me dio a conocer a María Elena Jaramillo Román, al obsequiarme su pulcro libro Dragonfly: volando entre hilos de seda.Etéreo título que describe a la perfección el contenido poético y vital de dicha obra.

Al hojear sin prisa el libro, bajo la inquisitiva mirada de Elías a la espera de mi reacción y mis palabras, descubrí, desde las primeras páginas, un evidentey atractivo minimalismo gráfico-temático que retuvo mi atención desde el primer poema que leí, de solo un verso, titulado Euforia.

Dicen las ocho palabras:

Cuando descubrió sus labios no paró de besar.

Esos labios pueden ser los propios o los de la otra persona. Una inédita, errante poeta quindiana atreviéndose a escribir poemas que contenían una sola línea, me emocionó.De inmediato relacioné su forma y estilo, sus contenidos temáticos, con los textos unilineales de un sorprendente libro de poemas que recibí en 1988, siendo director de la revista Kanora, del poeta español Carlos Murciano, titulado: UNO. Compuesto por 32 poemas de un solo verso. Una línea centrada en la página, con títulos en ocasiones de mayor extensión que el poema en sí. Pablo Neruda, tampoco resistió la tentación de reducir al máximo un poema y escribió este, de una línea, titulado Agua dormida:

Quiero saltar al agua para caer al cielo.

En el poema de María que atrás cité, brotalo sensual,tópico reiterado con sutilezaen su obra. Pero sus temas también giran en torno a lo espiritual, otra destacada variable poética en quien tuvo la suerte de estar al lado y dialogar en Argentina con el colosal místico católico contemporáneo David Steindl-Rast,pensador representativo de la más alta espiritualidad católica ecuménica de lossiglos XX y XXI.Cumplió 95 años de edad en total lucidez.

En su poema ES, también de un verso, María escribe:

El amor de Dios es lo único que permanece en la nada.

Un poema con solo doce palabras. En nuestro memorable diálogo de café y bebida aromática, leyendo ambos varios poemas al azar, y como son cualidades de Elías y mías buscar y encontrarle agazapadas erratas tipográficas o de otra clase a cuanto leemos -aclaro quesomos correctores de textos y estilo-  fue unánime nuestro concepto crítico de encontraren el fondo de Dragonflyuna auténtica poeta.Mujer que,sin antecederla un historial literario consistente, desde su primera obra mostraba, sin embargo,componentes literarios definidos, con poemas de múltiple versificación cuya forma y contenido, cuya coherencia denotativa estética, anunciaban el trabajo literario prudente, reflexivo, limpio, de una escritora compartiendo sus búsquedas, encuentros y vivencias mediante la poesía.

Postergué, como columnista de La Crónica, varias glosas sabatinas que esperaban turno y tan pronto finalicé su lectura, escribí emocionado sobre el libro de alguien sobre quien no tenía la menor referencia familiar, social ni literaria. Elías me entregó dos libros. El segundo, lo entregué al día siguiente a mi compañera Anid Jocabed, estudiante de la Universidad del Quindío, directora de la revista Tzintzun que publica textos solo de mujeres, y propietaria del sello editorial SEUSBA EDITORES,para contribuir con tal libro a su tesis de grado, amplia pero rigurosa antología de mujeres poetas del eje cafetero: Caldas, Risaralda y Quindío, que desde el principio contó con el estímulo y asesoría académica de Carlos Alberto Castrillón.

Aquí estamos, entonces, quienes debemos estar, al lado de la poeta y su nuevo libro: MAR DE INSTANTES,en esta ceremonia íntima de familiares y amigos de María, para celebrar en la historia literaria del Quindíoel advenimiento de su nueva obra poética. Por este sereno mar de María, arribaron a Calarcá ella y Rafael Courteoisie, su maestro, tutor literario, consejero, guía y crítico forjador, en gran medida, del oficio de poeta y escritora que asume la quindiana.

Considero que la obra poética de María Jaramillo tiene dos consistentes pilares. Uno, a nivel literario: con Rafael y sus talleres de escritura. El segundo, a nivel espiritual y humanista, filosófico y religioso: con las enseñanzas del monje austriaco de la orden de san Benito David Steindl-Rast, ermitaño y viajero por temporadas a lo largo de sus 95 años de edad. Mar de instantes, el libro que hoy nos reúne, tiene como epígrafe esta frase del Hermano David:

Cuando el silencio encuentra su plenitud se hace palabra.

Tal enunciado señala la dirección que María sigue no solo como escritora,empleando justas y bellas palabras para expresar sus sentimientos y sus búsquedas poéticas y existenciales, sino como poeta que reconoce, tras de la música y belleza del lenguaje, del verso y las metáforas, de las imágenes concretas, otra dimensión trascendental del asombro, ese silencio supremo del que tanto han hablado los místicos de todas las religiones.

Por tal motivo, en este libro la palabra se adelgaza.Se vuelve seda y se transparenta mediante el verso breve, asumiendo este una linealidad formal emparentada con refinadas muestras del minimalismo poético.

Versos que para comunicarnos algo lo hacen con una o dos palabras, como el que inicia el libro en el capítulo Mar de sed, elaborado con matemática milimetría. Su poesía busca la disposición de palabras que pueden ser un aforismo o una anotación en prosa sobre cualquier asunto o evento en unidades independientes, verticalidad gráfico-poética que le da corporeidad al poema.

Williams Carlos Williams ya propuso con éxito algo semejante. Y ahora María, en este libro, lo hace con extrema elegancia literaria. Por ejemplo, en su poema SORTILEGIO:

Me hago

pequeña

una partícula

mínima

que al mirar

enciendes

como la más grande

de las estrellas.

Con amplio espacio entre verso y verso, y eliminando la puntuación intermedia. En la mayor parte de poemas, no emplea puntuación. A lo largo de todo el libro la autora nos presenta poemas breves, versos lacónicos que pueden ser títulos de un poema. Por ejemplo, este de dos versos y cuatro palabras, sin título:

Caricia entre

las piernas

Minimalismo poético extremo que,para regocijarse al máximo con su brevedad, requiere de cierto conocimiento y cultura, cierta información literaria en los lectores. De lo contrario, es posible que surjan interrogantes sobre qué tipo de poesía es esta. Cada poema es comienzo y final juntos, de una historia de amor, un hecho cotidiano, un sentimiento o un estremecimiento físico:

Este se titula ALBA:

Cuando

  la noche

entra

en

el cuerpo

amanece.

Ocho palabras cuya alineación en la página es necesario verla para hacer la lectura correcta, y comprender el transcurso del tiempo, verso tras verso. “Lo esencial surge en la desnudez”, escribe María en su poema De poetas y árboles. Sus poemas están desnudos de figuras retóricas y literarias.

De la generación de María Elena, no tiene la historia de la poesía quindiana ninguna escritora que haya propuesto algo semejante en su poesía. Ni en la actualidad, poetas milennials que uno esperaría con el talento, la creatividad, la información y disciplinas necesarias para escribiralgo así.Desde los componentes semióticos minimalistas que hacen parte de sus poemas en ambos libros, María Jaramillo presenta una poesía novedosa, limpia y moderna que oxigena cuanto las mujeres vienen escribiendo en el Quindío.

Vasos comunicantes para María Jaramillo: leer la poesía del español Antonio Gamoneda donde encontrará fuentes desconocidas de su poesía. Poemas que solo son líneas sueltas, desprendidas de alguna breve estrofa y creando referentes a partir de su propia estructura. Quienes lean este libro de María y hayan leído la obra de Gamoneda pensarán que ha sido influida en alto grado por este.

Escuchen lo que dice un verso del español:

He atravesado las cortinas blancas:

Ya solo hay luz dentro de mis ojos.

Y otro con agua no de mar, pero agua:

Estoy desnudo ante el agua inmóvil. He dejado mi ropa en el

silencio de las últimas ramas.

Esto era el destino llegar al borde y tener miedo de la quietud

del agua.

Sin saberlo, sin leerlo, sin conocerlo,María es hermana poética de Gamoneda porque, como este, busca con su poesía las mismas sustancias del lenguaje, la médula de la palabra, el núcleo del verso y la estrofa, con mucho blanco en la página para avivar el sentido de la frase. Concluyo citando a Gamoneda:

“Yo creo que la poesía no es propiamente literatura, es un hecho existencial, una emanación de la propia vida”.

Calarcá

Llanitos de Gualará

Octubre 20 de 2021

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