Muy triste la situación de odios, insultos, trampas y acciones ignominiosas en contra de personas que han estado involucradas en la participación democrática del voto para elecciones presidenciales. Los actores principales de esta actividad de violencia informativa, de amenazas personales, de discriminación de personajillos actuando en forma dolosa o por desconocimiento de las implicaciones de ese odio, desconocen, también, la historia del país en épocas que ya creíamos superadas. La violencia política de mediados del siglo XX se originó, precisamente, en ese terrorismo verbal de los más importantes actores políticos. En el libro PATRICIOS O ASESINOS, Gilberto Zapata Isaza narra los enfrentamientos y el odio que los políticos de aquellos aciagos años insuflaron en la ignorante masa adscrita como huestes guerreras a los inefables partidos liberal y conservador que dominaban el panorama político.

No podemos olvidad que el 9 de septiembre de 1949, después del asesinato de Gaitán, en un cruce de disparos de representantes de la Cámara en plenas sesiones, fue asesinado el político Gustavo Jiménez, en muerte atribuida a Carlos del Castillo. Más de 40 disparos hicieron los mismos representantes que armados asistían a esa sesión.

Estos hechos, en una llamada democracia, son aberrantes. Colombia tiene, en el mundo, uno de los más altos índices de asesinatos, desplazamientos y atentados. No debemos propiciar esos hechos.

Desde ARRIERÍAS hacemos un llamado a la cordura, al respeto, al reconocimiento de la libertad y los derechos de los demás. Si el país continúa en la polarización actual, podemos caer en una espiral de violencia incontenible y los responsables son los mismos dirigentes que hacen de la violencia su forma habitual para mantener el poder, para hacer política.

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La falta de actividades lúdicas, deportivas, artísticas y de entretenimiento han permitido que los niños y jóvenes sean presas fáciles de la drogadicción o la inducción hacia actividades sexuales que desconocen o sobre las cuales no han recibido la formación familiar o educativa que les permita estar alerta frente a la perversidad de personas más adultas que los inducen a caer o afectar sus sueños, su futuro. Este problema lo encontramos en toda Colombia, en ciudades grandes, medianas y/o pequeñas. Es una avalancha de acciones pérfidas que van contra la integridad física o mental de nuestros niños o jóvenes afectando de por vida su dignidad, como personas, como seres humanos.

En Caicedonia, una de las artistas más representativas en el campo de la pintura es la educadora Diana Zuluaga quien consciente del peligro en que pueden caer nuestros niños, ha iniciado una actividad digna de encomio: taller de pintura para niños y una acción de bastante mérito: hacer público el trabajo artístico de los niños mediante un concurso que ha denominado: Primer Concurso de Pintura Infantil en Caicedonia, con una temática de actualidad y que encanta a los niños: el medio ambiente “Azul es el canto de la lluvia”.

Arrierías, con su junta directiva en pleno ha asumido ese compromiso de nuestra maestra y artista, como si fuera nuestro. Por tal razón, sugerimos a algunos amigos y/o entidades que colaborásemos como padrinos en las clases de estos niños. La respuesta solidaria ha sido muy grande con aportes, hecho que nos motiva a seguir impulsando, a través de nuestro medio digital, toda acción que conlleve a recuperar espacios para la cultura, el arte y los deportes. Estas acciones hacen parte de nuestro objetivo central para nuestro trabajo periodístico.

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