GENOVA QUINDIO. AGOSTO DE 2022

(fracebal@yahoo.com)

A lo largo de los años, en esta población del sur quindiano, Génova, también se han contabilizado sucesos trágicos, referencia especial a la autoeliminación, cuyos protagonistas no recibirían en ese entonces bendición religiosa, y sus cuerpos eran sepultados en área exterior del ya olvidado y entonces lejano cementerio.

La pérdida de la vida por propia mano igual ha tenido a lo largo de los años diversos actores. Mediante la utilización de variados elementos, han sido muchas las personas que se han quitado la existencia, causando dolor entre familiares y allegados.

Uno de estos sucesos tuvo ocurrencia en la casona que albergó por años, en su primera planta, el conocido café o Bar Comercio, el que para la época era propiedad de Jaime Urrea, quien a la vez tenía su residencia en el balcón. Reconocido Jaime Urrea por su composición familiar, una de las más tradicionales del poblado, sin conocerse pormenores del hecho, avanzada la noche se dirigía a su habitación. Problemas o depresión, el suceso conmocionó a la ciudadanía. Ascendiendo las escalinatas, desde el café a la residencia, se propinó un impacto de arma de fuego en la cabeza, lo que determinó su muerte. Su grupo familiar y el ascendente a más de sus numerosos amigos, lamentaron con muchas lágrimas este hecho suicida.

Otro hecho con similares características, lo protagonizó Ramón González, un lunes de feria, mientras consumía licor en una cantina, propiedad de Oscar Henao, esquina de la plazuela. Ramón González, reconocido comerciante y activo dirigente liberal, tal vez, en un momento de locura, de esos que dicen los que saben, ataca a las personas en algún momento, detonó bajo su mentón el proyectil de un revólver, el que le atravesó la cabeza y lo dejó sin vida en el propio escenario de los hechos.

También un lunes, en ese café Comercio de tanta tradición e historia, situado apenas a una cuadra de la plaza principal en la reconocida calle del centro, José Omar Rengifo atentó contra su vida de una manera insólita. Reconocido por su actividad de matarife, desde la tarde y al caer la noche se dedicaba a consumir licor en este establecimiento. Al parecer nadie se había percatado que bajo la mesa había clavado un afilado cuchillo, de aquellos que utilizaba en sus tareas en el matadero. De un momento a otro tomo la filosa arma, y con las dos manos la enterró en varias ocasiones en su pecho, a la altura del corazón. Plumas de sangre encharcaron las losas del lugar, conociéndose su deceso poco después, mientras era atendido de manera infructuosa por los galenos en el hospital.

Pasaron los años, de seguro con otros sucesos de esta índole, pero que mi memoria no registra, adicionándose la construcción de un nuevo cementerio frente a la entonces zona de tolerancia. Allí los suicidas si encontraron acogida, aunque con ciertas restricciones por parte de los sacerdotes de la parroquia. 

Otro fatídico lunes, Argemiro Franco Henao, quien administraba el almacén Colombia de Atalivar Buitrago, situado en una de las esquinas centrales frente a la plaza tomó igual y fatídica decisión. Franco Henao, esa tarde consumía licor en uno de los establecimientos cercanos, el bar Taboga. Abandonando el lugar y a los compañeros de consumo, fue hasta la tienda, y sin que nadie se diera cuenta, tomó un revolver que permanecía en el escritorio administrativo, y pasando al área del baño y bodega, se descerrajó un disparo en la cabeza, lo que le cortó en el acto su todavía joven existencia.

Tiempo después, en este mismo lugar y con la misma arma, Jairo Buitrago Cardona, un reconocido y joven deportista, en una acción similar, disparándose a la cabeza se arrancó la vida. Era un día festivo correspondiente a un 29 de junio, y el que sirvió a muchas personas de la localidad, entre ellos a su padre Atalívar, para acompañar al entonces Senador de la República Ancízar López López, a la inauguración del puente sobre el río Barragán que comunica con el poblado de Cumbarco. Hasta allí pronto llegó la infausta noticia del suicidio que protagonizó Jairo, hecho que tampoco puede calificarse como el último de esta naturaleza en el poblado.

Diversos elementos, armas de fuego, elementos corto punzantes, venenos, hacen parte de la variedad utilizada para quitarse la vida por aquellos que experimentan algún dolor, tragedia u otra situación, y que en el municipio han dejado huellas impactantes.

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