Edición 113

LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN

By 30 de agosto de 2026No Comments

Arrierías 113

Jairo Sánchez

Parece que “luchamos por la calidad de la educación” fuera una frase de cajón más que un verdadero eslogan de lucha magisterial.

Desde adentro.

Desde finales de la década del 60, los maestros tenían esta consigna para lograr sus reivindicaciones. Esta era la vociferación más escuchada en las marchas y paros, pero, nadie explicaba que era lo que se consideraba calidad de la educación y, además, las negociaciones, antes y ahora, se cerraban cuando los directivos llegaban a un acuerdo, casi siempre sobre una base económica, dejando a un lado la famosa “calidad de la educación”.

La calidad de la educación no es un concepto abstracto, es multifactorial y, ahora, cuando posiblemente haya replanteamientos educativos, es bueno diferenciarlos.

Para hablar de «calidad de la educación» de manera rigurosa, no basta con mirar los resultados de un examen estandarizado. La calidad educativa es un concepto multidimensional, dinámico y profundamente contextual, que involucra factores que van desde el aula hasta las políticas públicas, y desde lo cognitivo hasta lo emocional.

1. Dimensión pedagógica y curricular (El «qué» y «cómo» se enseña)

Es el núcleo duro de la educación. No se trata solo de transmitir datos, sino de formar pensamiento crítico.

Pertinencia del currículo: ¿Los contenidos son relevantes para la vida actual y futura de los estudiantes? ¿Incluyen habilidades para el siglo XXI (pensamiento crítico, creatividad, alfabetización digital, inteligencia emocional) o solo memorización de datos?

Metodologías didácticas: ¿Se usan métodos activos (aprendizaje basado en proyectos, resolución de problemas) o solo clases magistrales? La calidad exige que el alumno sea protagonista de su propio aprendizaje.

Evaluación formativa: ¿La evaluación sirve para identificar dificultades y mejorar el proceso (evaluación para el aprendizaje) o solo para clasificar y aprobar (evaluación del aprendizaje)?

Con respecto al qué y el cómo se enseña, la edición 107 de la Revista Digital Arrierías contiene un interesante artículo sobre la evolución de la educación en Colombia y haciendo un análisis sobre el currículo adinámico educativo.

Podría leerse o releerse para mejor ubicación del contenido.

2. Dimensión del docente (el factor más influyente)

La evidencia internacional señala que la calidad del profesor es el factor escolar que más incide en el rendimiento estudiantil.

Formación inicial y continua: ¿El docente domina su disciplina y la pedagogía? ¿Tiene acceso a actualización constante y formación en nuevas tecnologías?

Condiciones laborales y motivación: Un docente sobrecargado, mal pagado o sin estabilidad emocional difícilmente podrá ofrecer calidad. El clima laboral y el reconocimiento social impactan directamente su desempeño.

Capacidad de adaptación: ¿Puede el docente personalizar la enseñanza para atender la diversidad de ritmos y estilos de aprendizaje en el aula?

A pesar del acceso ilimitado al conocimiento, la pedagogía y demás factores educativos con los que cuenta, hoy día el docente, es necesario considerar quiénes y cómo están llegando al magisterio.

Hagamos una presentación de los decretos que rigen al magisterio colombiano.

El Decreto 2277 de 1979 fue un hito importante en la regulación del trabajo de los docentes en Colombia. Este decreto estableció el Estatuto Docente, cuyo objetivo era garantizar los derechos y beneficios de los docentes del sector público. Algunas de las ventajas laborales establecidas en este decreto son la estabilidad laboral, la remuneración según el nivel de formación y experiencia, la posibilidad de ascenso profesional para los docentes y el acceso a prestaciones sociales como la seguridad social y las vacaciones pagadas. Sin embargo, el Decreto 2277 también tenía algunas limitaciones y desventajas. Por ejemplo, el proceso de promoción profesional de los docentes se basaba en la antigüedad y no en el mérito, lo que llegaba a dificultar el reconocimiento de la excelencia y el esfuerzo de los docentes. El Decreto 1278 de 2002 pretendía introducir cambios en el régimen laboral de los docentes del sector público. Este decreto estableció un sistema de selección de profesores basado en el mérito, con el objetivo de promover una mejor calidad educativa. Además, se introdujeron mecanismos de evaluación y formación para mejorar el desempeño docente. El Decreto 1278 tiene algunas ventajas para los profesores, como el acceso a una carrera profesional con una escala salarial, la promoción basada en el mérito y la posibilidad de cambiar de centro educativo. Además, se establecieron normas de evaluación más estrictas y el aprendizaje continuo. Sin embargo, algunas personas han criticado y expresado su descontento con el Decreto 1278. Argumentan que el sistema de selección puede crear desigualdades y favorecer a los profesores con mejor acceso a la información y a los recursos. Además, la movilidad laboral podría verse limitada debido a la disponibilidad de puestos en otras instituciones académicas. La aplicación del Decreto 1278 ha tenido un impacto significativo en el sistema educativo de Colombia. Un sistema que se basaba en criterios subjetivos se ha transformado en uno que valora el mérito y el desempeño de los maestros. Esto ha desmejorado hasta cierto punto la estabilidad laboral, ya que con dos evaluaciones de desempeño puede ser objeto de exclusión del sistema, ha reforzado la necesidad de la capacitación continua y el nivel educativo del país, en términos de énfasis en la calidad. Tanto antes como después de la implementación de este decreto, los resultados muestran la importancia de las políticas que fomentan la profesionalización y el reconocimiento del trabajo de los docentes. Los resultados de hoy en día no se pueden comparar con los de hace dos, tres o cuatro décadas, pero hay un aumento notable en todos los indicadores. Este aumento debe ser atribuido a los maestros y a los avances en las técnicas pedagógicas aplicadas a sus programas educativos, así como a los esfuerzos del Estado para mejorar las condiciones necesarias para garantizar cobertura, acceso y calidad de la educación. 1

Debe mencionarse que estos decretos crearon una barrera divisoria entre docentes de ambos decretos. Unos eran inamovibles, con cursos de ascensos, con posibilidades de llegar hasta el grado 14 y sin el temor de la calificación anual y el concurso para ganarse el puesto, mientras los otros, al principio desorientados y desinformados, pues unos les decían: «Preséntense al concurso», otros (FECODE) los frenaban.

Así, muchos docentes sufren cada año para pasar el concurso que les garantiza estabilidad, y deben enfrentarse a profesionales de diferentes ramas, menos pedagógicas, y, además, optar por el puesto que le ofrezcan sin importar en dónde hayan estado trabajando ni cuánto lleven. Y, como siempre, verse desplazado por los cupos políticos que se ocupan sin méritos ni capacidades.

¿Qué tipo de docentes comenzaron a llegar a las instituciones? En su mayoría, profesores de regiones lejanas y sin compromiso con el centro educativo y mucho menos con sus estudiantes, pues el tiempo no les alcanza. Otro agravante es la llegada de docentes sin capacitación pedagógica, pues el 1278 abrió las puertas para que cualquier profesional accediera al sistema magisterial.

Algo que no puede pasar desapercibido es la desaparición de las facultades de educación con un currículo completo de nueve semestres en su mayoría, con gran énfasis en pedagogía, tanto en el aula universitaria como en la práctica docente. Aparecieron, entonces, como gran negocio, las facultades de educación de garaje, ofreciendo licenciaturas en dos años, a distancia y con asistencia los fines de semana. Se perdió la profundidad académica y la formación pedagógica y se ganó un número elevado de licenciados que entraron a presionar por cargas académicas, reubicación en el escalafón y en la escala salarial. También se facilitó el ser especialista, acceder a una maestría y hasta doctorados.

¿Sirvió todo eso para la calidad de la educación?

Los docentes del 2277, escasos en la actualidad, son los responsables de enfrentar luchas por las reivindicaciones que heredaron los del 1278: el régimen especial, el sistema de salida, el escalafón docente, el estatuto docente y otros logros que, ahora están desapareciendo por una convivencia con el gobierno.

Dimensión del estudiante y su contexto (la equidad como criterio)

La calidad no puede medirse sin considerar el punto de partida de cada alumno. Una educación de calidad es aquella que logra que todos aprendan, especialmente los más vulnerables.

Inclusión y atención a la diversidad: ¿El sistema ofrece apoyos para estudiantes con necesidades especiales, trastornos de aprendizaje o barreras lingüísticas/culturales?

Factores socioemocionales: La motivación, la autoestima, la resiliencia y la salud mental del estudiante son condiciones necesarias para el aprendizaje. La calidad implica cuidar el bienestar integral.

Entorno familiar y social: La pobreza, la nutrición, el acceso a libros o internet en casa y el clima familiar condicionan fuertemente los resultados. Una educación de calidad debe tener mecanismos para compensar estas desigualdades.

Dimensión de infraestructura y recursos (condiciones habilitantes)

El entorno físico y los materiales son el andamiaje sobre el que se construye el aprendizaje.

Espacios físicos: Aulas seguras, iluminadas, ventiladas y con temperatura adecuada. Bibliotecas, laboratorios y espacios deportivos en buen estado.

Recursos tecnológicos: Conectividad a internet, dispositivos y plataformas digitales. Pero ojo: la tecnología es un medio, no un fin; debe estar al servicio de la pedagogía.

Materiales didácticos: Libros de texto actualizados, material manipulativo y recursos adaptados a los distintos niveles.

Dimensión de gestión y gobernanza (el sistema que sostiene todo)

La calidad no se da en el vacío; necesita de un ecosistema administrativo eficiente.

Autonomía y liderazgo escolar: ¿El director del centro tiene capacidad de toma de decisiones o está atado a una burocracia rígida? Un liderazgo pedagógico fuerte es clave para la mejora continua.

Participación de la comunidad: ¿Hay canales efectivos para que padres, madres y vecinos participen en la vida escolar? La corresponsabilidad mejora los resultados.

Políticas públicas sostenibles: ¿Existe una inversión estable en educación? ¿Hay sistemas de seguimiento y rendición de cuentas que no solo castiguen, sino que orienten la mejora?

El factor transversal: ¿Calidad para qué fin?

Finalmente, hay que preguntarse el propósito de esa calidad.

 Si el fin es solo económico-productivo, la calidad se medirá por la empleabilidad futura.

-Si el fin es ciudadano, la calidad se medirá por la capacidad de formar personas críticas, éticas y comprometidas con la democracia.

Si el fin es humano, la calidad se medirá por la felicidad, el bienestar y el desarrollo pleno de las capacidades de cada individuo.

En resumen: Hablar de calidad educativa es un acto de equilibrio entre la excelencia académica y la equidad social. Un sistema de calidad no es el que tiene los mejores puntajes promedio, sino el que logra que el hijo de un campesino y el hijo de un ingeniero tengan acceso a las mismas oportunidades de desarrollar su potencial, en igualdad de condiciones de exigencia y cimentando que la mediocridad no se valida en la sociedad.

Vale la pena hacer una mención de la actitud de muchos docentes que, arriesgando su vida, fueron los últimos en salir de los salones o los primeros en dar instrucciones de seguridad para evitar muerte o lesiones en los niños por el terremoto del 10 de agosto. Esos maestros encarnan el mayor orgullo de un docente: primero, los niños.

La actitud valerosa de muchos docentes ante las adversidades como un atentado o un terremoto, es la llamada calidad humana de la educación.

Aunque no lo sepamos y lo hagamos de manera intuitiva, un abrazo, unas palabras, una actitud de calma, un círculo de protección, un acompañamiento hacia y con los niños durante un evento como el ocurrido el 10 de agosto, es lo que se llama primeros auxilios psicológicos. Y el primer respondiente es el maestro.

  1. Decretos 2277 de 1979 y Decreto 1278 de 2002. Análisis comparativo de las ventajas y desventajas laborales de los docentes en el sector público. Andrés Felipe Saa Cardona y Jhon Jairo Saa Cardona Unidad Central del Valle del Cauca Facultad de Ciencias Jurídicas Y Humanísticas Programa de Derecho Nocturno Tuluá Valle 2023
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