Arrierías 115

Trovador

–

Me había propuesto para esta edición del mes de marzo continuar con la difusión de muchas de mis notas acumuladas sobre música, artistas, composiciones, anécdotas de ese mundo especial como lo es el arte de la música, pero tengo una nota luctuosa improvisada de mucha importancia por la desaparición de dos de los grandes personajes de la música popular de América latina que dejaron registros musicales para la eternidad. Empiezo con un gran colombiano:

Conformó con Alberto Osorio y Lucho Ramírez la trilogía más importante en la historia de la música popular, especialmente boleros y música colombiana, después de la década de los 60 en Colombia. Nos referimos a Víctor Hugo Ayala, el último que quedaba de ellos, pues don Lucho había fallecido un 5 de octubre de 2004 y don Alberto Osorio el 15 de octubre de 2015.

 Nacido en Bogotá el 13 de junio de 1934, Víctor Hugo y su familia, especialmente su padre y un tío, lo iniciaron en el canto, pues eran músicos, cantantes, y ese apoyo familiar, después de que detectaran su voz, su alta tesitura, los llevó a inducirlo en la música interpretativa, presentándose en cuanto evento radiofónico se presentaba. Era la época de presentaciones en vivo en radioteatros o en escenarios propios de las cadenas radiales más importantes de la época, de las cuales se recuerda a Radio Santafé, donde varias veces salió ganador de esos concursos. Gran seguidor del tenor y gran cantante mexicano, el doctor Alfonso Ortiz Tirado, de quien, precisamente, utilizó uno de sus temas emblemáticos para su presentación en la cual fue ganador: Musmé.

Jaime Llano González, el extraordinario pianista y organista colombiano, fue su compañero de presentaciones durante muchos años y luego lo sucedió el maestro Zapata, con quien recorrió todo Colombia y estuvo, en su compañía, en Caicedonia en presentaciones públicas y al comienzo del gran Concurso Nacional del Bolero, donde participó como show central, además de jurado.

En su haber quedan canciones emblemáticas como Si te vuelvo a besar, Camino verde, Las perlas de tu boca, Contraste, Amor de los dos, La quiero porque la quiero; en fin, fue uno de los reyes del acetato por muchas décadas. Su interpretación del Himno nacional con las once estrofas se difundía por todos los canales auditivos de radio y televisión en Colombia.

Anécdota especial: Los tres cantantes que marcaron la gran etapa de la música en Colombia y que al comienzo llamamos trilogía, fallecieron el mismo mes. Víctor Hugo fue el último: 6 de octubre del 2026.

OTRO GRANDE

El 7 de octubre del año en curso, se fue de este mundo uno de los cantantes populares de gran recorrido por el mundo de la música, de las canciones con sentido social, me refiero a Piero Antonio Franco de Benedictis, quien, procedente de Italia y nacido en un pequeño pueblo de la gran bota italiana, Galípoli, desembarcó en Argentina con su señora madre y su pequeña hermana. Venían en búsqueda del páter familiae que había llegado al sur del continente americano huyendo de la pobreza y de los estragos de la II Guerra Mundial. Se conoció en el mundo artístico como PIERO.

Con devoción religiosa, entró al seminario y allí, con su voz que entonaba cánticos en italiano, inició, prácticamente, su portentosa vida artística. Es una historia larga y sorprendente por la cantidad de anécdotas de este chico tímido que temblaba, en sus comienzos, cuando se encontraba frente a un micrófono, ante el público.

Como apunte particular, cuando por primera vez leí una de las primeras ediciones de ARRIERÍAS, ya conocía por referencias a uno de los directivos de la revista, a quien oía en sus disertaciones y presentaciones en la U FM Estéreo de la Universidad del Quindío, quien había escrito una nota especial sobre un gran escritor sevillano —el economista, historiador y conferenciante Ernesto Pino Londoño— referenciando un libro sobre historias musicales titulado ¡CANTA CONMIGO, CANTA! Y a través de una compañera periodista que en el lindo pueblo cafetero cubría un evento del fenomenal grupo musical BANDOLA, le hice el encargo y me lo trajo hasta Manizales.

Dada la inmensa información en el proceso investigativo que Pino Londoño escribe en su excelente obra, en próxima edición estaré ampliando parte de la intensa y maravillosa carrera artística del gran Pietro.

Por ahora, quiero recomendar Canta conmigo, canta, del escritor en referencia. Todo buen lector y amante de la música debe tener en su biblioteca, oficina o sala de lectura este libro fantástico.

A propósito, y a manera de anécdota, como los tres cantantes colombianos relacionados en la primera parte de este escrito, Piero falleció, también ¡en… octubre!

Hasta la próxima.

Total Page Visits: 8 - Today Page Visits: 8

Leave a Reply