
Arrierìas 110
Jairo Sánchez – Lic. Biología Universidad del Quindío.
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En febrero del 2019, la Revista Digital Arrierías publicó un artículo llamado “Mitigación o Prevención”, una especie de llamado de atención y una voz de alerta para ser conscientes ante los eventos cíclicos de la naturaleza que, cuando se presentan, se convierten en catástrofes, precisamente porque los respondientes se acuerdan de ellos cuando vuelven a ocurrir.
Muchas de las recomendaciones fueron tomadas del curso Preparación Para desastres de la Universidad de Pittsburgh.

La periodicidad de los eventos climáticos como los períodos de sequía e invierno, están casi definidos por meses que conocen perfectamente los agricultores, mejor que los del IDEAM. Diferente a fenómenos como “el niño, o la niña” que pueden diagnosticarse, pero no presentarse.
El 2026 llegó con la amenaza del “niño”, con características severas, las personas hablan de graves consecuencias como si fuera la primera vez que ocurre. A la fecha, finales de mayo de 2026, la ola de calor en España, Francia e Inglaterra, así como en California, EEUU y nuestra costa atlántica es severa y con graves afectaciones por incendios y muertes.
Las consideraciones expuestas a continuación relacionan acciones a tomar a manera de mitigación frente al evento de calor fuerte y prolongado. Además. Se exponen hechos puntuales de eventos anteriores que parece no han dejado experiencia para la prevención y solo cuando es INMINENTE el evento, comienza la preocupación, las medidas, las carreras y la improvisación. Se tienen cuatro años de observación y estudio y se toman decisiones cuando ya para que.
El Fenómeno del Niño no es propiamente una «ola de calor prolongada» sino un calentamiento anómalo del Pacífico que altera patrones de lluvia.
En Colombia, sus efectos incluyen sequías, incendios y desabastecimiento.

Incendios forestales. Foto: unad.edu.co
Relación de los tres últimos fenómenos de El Niño en Colombia
2023-2024 Evento de intensidad moderada a fuerte, que se desarrolló tras la salida de un prolongado periodo de La Niña. En el Sector Agrícola y sistema acuático, se declaró alerta por sequía agrícola que afectó cultivos clave como café, maíz y hortalizas, generando riesgos para la seguridad alimentaria. Se presentó desabastecimiento de agua potable en diversas comunidades, especialmente rurales.
Energía: El IDEAM advirtió sobre bajos niveles en ríos y embalses, lo que puso en tensión la generación hidroeléctrica y generó preocupación sobre posibles alzas en tarifas
Salud: Las condiciones de sequía y mala calidad del aire aumentaron el riesgo de enfermedades respiratorias y transmitidas por vectores como el dengue.
2015 – 2016 Uno de los más severos y prolongados desde 1950. Duró más de 17 meses y registró temperaturas sin precedentes en el país. Altas Temperaturas y Sequía. Se registró una reducción de lluvias de hasta un 30% en regiones Andina y Caribe. 54 municipios reportaron temperaturas superiores a los 40°C. Más de 300 municipios sufrieron escasez de agua.
Incendios: Los incendios forestales aumentaron drásticamente, llegando a cerca de 4,000 en todo el país.
Inflación y Agricultura: La producción agropecuaria cayó drásticamente, con reducciones en cultivos de maíz (-18.4%), trigo (-42.9%), y otros. La inflación anual de los alimentos se disparó hasta el 18.9 golpeando severamente la economía de los hogares
Energía: El país enfrentó el «fantasma del apagón» debido a la alta dependencia de las hidroeléctricas, lo que llevó a campañas de ahorro energético y a un incremento en las tarifas de electricidad (hasta 13.6% de inflación en este rubro).
2009 – 2010 Evento de intensidad moderada, pero que ocurrió al final del periodo de El Niño para dar paso rápidamente a un fenómeno de La Niña.
Sequía Inicial (El Niño): Durante el fenómeno en sí, se reportaron condiciones de sequía que afectaron principalmente la Región Andina y el Caribe. En departamentos como Nariño, se reportaron problemas de desabastecimiento de agua y afectaciones en cultivos locales.
Impacto en el Ecosistema: Se documentó que este periodo de sequía afectó la disponibilidad de alimento (frutos y semillas) para la avifauna en ecosistemas estratégicos como el Santuario de Flora y Fauna del Galeras.
Como se puede observar, los impactos del Fenómeno de El Niño en Colombia son recurrentes y se concentran en:
Recursos Hídricos y Energía: La disminución de los caudales de los ríos afecta el llenado de embalses para la generación hidroeléctrica, encareciendo la energía.
Seguridad Alimentaria: La sequía golpea la producción agrícola y ganadera, lo que lleva a una fuerte alza en los precios de los alimentos.
Salud Pública: La escasez de agua y las altas temperaturas incrementan las enfermedades infecciosas y las relacionadas con el calor como la deshidratación en infantes y ancianos que pueden ocasionar la muerte por hipertermia
Ecosistemas: La flora y fauna, especialmente en zonas como páramos y bosques secos, sufren por la falta de agua y el incremento de incendios.
Específicamente para fenómenos que impliquen pérdida del caudal de ríos y embalses se recomienda, con antelación, pero que se realicen:
Monitoreo hidrológico en tiempo real de caudales en ríos Magdalena, Cauca, Atrato y Orinoco y todos aquellos que sean fuentes de acueductos rurales y urbanos.
Operación coordinada de embalses (Guavio, San Carlos, Chivor, Prado) priorizando agua potable sobre generación eléctrica
Limpieza de basuras preventivas de cauces para aprovechar caudales mínimos.
Sistemas de alerta temprana para racionamiento sectorizado
Zonas desérticas (La Guajira, Chicamocha, Tatacoa, Candelaria) deben, antes del evento, ser provistas de recursos acuíferos para humanos, animales y plantas de cosecha, tales como: Cosecha de aguas lluvias en aljibes durante meses previos al Niño.
Pozos profundos con energía solar para extracción sostenible.
Desalinizadoras móviles para comunidades costeras.
Restricción de pastoreo intensivo para evitar desertificación acelerada.
Flora
Rondas cortafuego estratégicas en páramos (Sumapaz, Chingaza, Santurbán) y bosques secos (Tolima, Huila)
Bancos de semillas de especies resistentes (guayacán, roble, cedro)
Riego por goteo en viveros forestales y sistemas agroforestales
Reducción de quema agrícola mediante sanciones y alternativas de manejo
Fauna
Corredores biológicos con bebederos artificiales (monitoreo en fauna vulnerable: dantas, osos andinos, paujiles)
Reubicación preventiva de especies amenazadas en ecosistemas secos
Control de extracción de agua en humedales (Sistemas de Estrellas Fluviales, ciénagas)
Veterinarios móviles para atender deshidratación en fauna silvestre
Acciones transversales
Campañas comunitarias de uso eficiente del agua (reducción 30% en consumo urbano)
Seguros paramétricos para agricultores basados en índices de sequía
Reservorios multipropósito tipo jagüeyes o albarradas en zonas rurales
Plan de energías alternativas (solar, eólica en La Guajira) para reducir dependencia hídrica en termoeléctricas
La clave es preparación anticipada (3-6 meses antes del fenómeno) más que reacción durante la crisis. Colombia requiere un sistema nacional de alerta hidro climática con participación de CAR, IDEAM, Unidad de Gestión del Riesgo y comunidades locales.

Cementerio de frailejones. Foto: El Tiempo.

Renacer de frailejones. Foto: Bluradio.
Panorama General del Sistema de Embalses
A nivel nacional, el nivel agregado de los embalses destinados a la generación de energía, conocido como el Sistema Interconectado Nacional (SIN), se encuentra en un 64.8% de su capacidad. Esta cifra está por debajo del nivel de seguridad. Según el administrador del mercado eléctrico, XM, el nivel ideal para afrontar la temporada seca que iniciaría en septiembre debería ser superior al 80%.
El gobierno nacional está monitoreando la condición de suficiencia de los embalses. Unos están por encima del estimado promedio en tanto que otros ya son preocupantes por su bajo nivel acuífero y de sus afluentes surtidores.
Para Generación de Energía: La mayoría de los grandes embalses hidroeléctricos se encuentran en niveles muy altos, algunos incluso por encima de su tope debido a las fuertes lluvias de los primeros meses del año. Este es el caso de Ituango, Urra y Troneras. Aunque esto parece positivo, la preocupación es la tendencia. Los caudales de los ríos que alimentan estos embalses ya han empezado a disminuir; en mayo de 2026, los afluentes de los embalses de EPM estuvieron en un **53.9% de su promedio histórico. Esto anticipa que los niveles comenzarán a bajar antes de lo esperado.
Para el Consumo Humano (Acueductos): La situación es mixta. Embalses como Sara Brut o Guacas, (en el Valle) están al 100%, lo que da tranquilidad para el suministro de agua potable en su región. Sin embargo, el Sistema Chingaza, que abastece a Bogotá, está en un 42% de su capacidad. Aunque este nivel es superior al crítico de 2024, se encuentra en el rango bajo de su curva de operación, lo que obliga a un monitoreo constante para evitar un nuevo racionamiento.
El principal desafío a corto plazo es lograr que el nivel agregado suba del 64.8% actual al 80% requerido antes de que inicie la temporada seca en septiembre. Los meses de junio, julio y agosto serán claves para acumular la mayor cantidad de agua posible en los embalses.
Para lograrlo, las autoridades han advertido sobre la necesidad de:
Uso eficiente de la energía por parte de todos los colombianos.
Optimización de la generación, reduciendo el uso de agua en hidroeléctricas y recurriendo más a fuentes térmicas (como generación a carbón o gas) durante los próximos meses.
Preparación para la sequía en sectores como el agrícola y en el abastecimiento de agua para las ciudades, especialmente aquellas que dependen de sistemas más vulnerables como el Chingaza.
La situación es de alerta preventiva, pero aún hay tiempo para tomar medidas que eviten un racionamiento severo.
Según la información disponible, un eventual Fenómeno de El Niño pone en especial peligro a un grupo de especies animales y vegetales que ya están bajo amenaza por su alto grado de especialización o por sus poblaciones reducidas.
Flora
Frailejón (Espeletia grandiflora) | Páramo | Es una planta de crecimiento muy lento, longeva y adaptada a condiciones de frío y alta humedad. El aumento de temperatura y la sequía prolongada durante El Niño han demostrado aumentar drásticamente su tasa de mortalidad, afectando la regulación hídrica del ecosistema.
Amarrabollo (Meriania nobilis) (sietecueros, flor de mayo, mayo, maraboy y rosalina) Bosque Andino. Especie nativa que solo sobrevive en zonas de alta humedad. La falta de precipitaciones durante un periodo seco prolongado puede provocar directamente la muerte de estos individuos.
Chachafruto (Erythrina edulis) Bosque Andino. Especie nativa usada como alimento y para recuperación de suelos. Es vulnerable a las sequías extremas, y su pérdida afectaría la cadena alimenticia de la fauna que depende de sus frutos.
Orquídeas (varias especies) | Bosques Húmedos | Muchas orquídeas son epífitas (viven sobre otras plantas) y son extremadamente sensibles a los cambios de humedad y temperatura. La sequía y el calor las dañan irremediablemente.
Árboles del Bosque Seco Tropical (como el Amarrabollo) | Bosque Seco Tropical (BST) | Este ecosistema ya es de por sí estacionalmente seco. El Niño exacerba la sequía, impidiendo la germinación de semillas y causando la muerte de plántulas jóvenes, lo que dificulta la regeneración del bosque. |
Abarco (Cariniana pyriformis) | Bosque Húmedo del Chocó | Es una especie maderable cuyos patrones de crecimiento se ven influenciados por fenómenos como El Niño, lo que puede afectar la salud y supervivencia de los árboles.
Un estudio reciente muestra que el número de especies en peligro crítico en Colombia se ha más que duplicado en los últimos años, pasando de 182 en 2017 a 465. El Fenómeno de El Niño, con sus sequías e incendios asociados, es uno de los factores que agravan esta situación.
Fauna
Manatíes: Amazonas y Caribe) Ríos y Ciénagas. Son dos especies ya consideradas en peligro de extinción. La sequía reduce drásticamente el nivel del agua y la disponibilidad de plantas acuáticas de las que se alimentan.
Escarabajos Carábidos Bosque Seco Tropical (BST) Estos insectos, importantes para el equilibrio del ecosistema, sufren cambios en la composición y estructura de sus comunidades durante los episodios de El Niño, afectando el control de plagas y la salud del suelo.
Animales varios como los reptiles, quelonios, ofidios y anfibios que, al igual de mamíferos pueden quedar atrapados en los incendios o sufrir por secamiento de fuentes de agua.
A nivel de pisos térmicos, la situación es muy especial. Algunas especies endémicas tardan años y años en recuperarse después de un incendio intencional o natural.
El Páramo: Porque el frailejón, su planta más representativa, no está adaptado a sequías y calor, y su muerte pone en riesgo el agua de millones de personas.
El Bosque Seco Tropical: Ya de por sí un ecosistema muy amenazado y fragmentado, la sequía extra de El Niño puede empujarlo al límite, impidiendo que las plantas se reproduzcan y sobrevivan.
Ecosistemas de Montaña (Bosque Andino): La pérdida de especies como el Amarrabollo o el Chachafruto tiene un «efecto dominó». Si estas plantas desaparecen, también lo harán los polinizadores y animales que dependen de ellas para alimentarse.
La vulnerabilidad de estas especies no es un hecho aislado. Como explican los investigadores de la Universidad CES, «la grave consecuencia es que estas plantas atraen polinizadores, producen frutos, si estas especies no están en el ecosistema, si no cuentan con interacciones específicas, genera un efecto en cascada». Esto significa que perder una sola especie puede desestabilizar todo el ecosistema y los servicios que nos presta, como el agua limpia o la polinización de cultivos.
Para mitigar estos impactos, es clave proteger las áreas de recarga hídrica, reducir el riesgo de incendios forestales (que se vuelven más frecuentes y graves con la sequía) y apoyar los esfuerzos de conservación de estas especies tan particulares. Sin olvidar fuertes medidas punitivas para las personas oportunistas que engrandecen sus terrenos con incendios supuestamente controlados pero que nunca pueden sofocarse sin que hayan causado gran devastación.
Fuentes. IDEAM y reportes de fenómenos climáticos anteriores.

Muerte por sequia. Foto: elpensador.io
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