Arrierías 114
Mario Ramírez Monard
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En tiempos de crisis, cuando un pueblo siente que se acaba el mundo por efectos de la guerra, de la explotación inmisericorde de la naturaleza y la naturaleza trata de encauzar los desastres que el ser humano por ambición, dominio o explotación ha destrozado; cuando la humanidad flaquea ante tanto desastre, es cuando se puede medir la reacción positiva para salir adelante, para tratar de resolver el problema. Es cuando comenzamos a medir la grandeza del ser humano por la solidaridad, el abrazo y la consideración propositiva de no repetir acciones destructivas. Es un proceso duro de aprendizaje.
Como consecuencia del sismo que acaba de ocurrir y que, para el caso de nuestro país, ha afectado toda la parte occidental de Colombia, especialmente los departamentos, pueblos y ciudades que pertenecen o colindan con el océano Pacífico, hemos visto a todo un pueblo aportando, trabajando, ayudando, dando el apoyo solidario que impulsa el ánimo para recobrar el pasado y resanar, en parte, los daños que hemos hecho sobre la superficie terrestre, no solo en Colombia, sino en todo el planeta.
Planteando un acercamiento al análisis de causas y efectos, hemos fraccionado esta aproximación en el título que lleva esta columna. Empezamos:
LO BUENO
Es claro que los desastres que afectan a la humanidad y su entorno natural en su esencia, nada tienen de bueno, pero el aprendizaje sobre la experiencia jamás lo vamos a olvidar y usted, amigo lector, puede complementarlas, negarlas o aceptarlas. Nuestro objetivo al plantear el asunto es llevar un mensaje. Empezamos:
- Hay una emoción generalizada en el pueblo colombiano cuando nuestros compatriotas y amigos en el exterior envían mensajes de solidaridad y ayudas para aliviar un poco el dolor físico o mental producido por el sismo.
- En Colombia, su pueblo, los de abajo o quienes no están en el poder, pero tienen una modesta o buena posición económica, han salido a socorrer, dar el abrazo, alentar y decirle a los afectados, “Estamos con ustedes. Entre todos saldremos adelante”.
- El trabajo de muchos alcaldes en cuyos municipios el sismo fue devastador, de socorristas, vecinos y, fundamentalmente, profesionales de la salud, podemos calificarlo de heroico, patriótico, verdaderamente solidario.
- La disposición de muchos gobiernos municipales para buscar salidas a la situación económica mediante el establecimiento de lugares específicos para que emprendedores y pequeños comerciantes afectados puedan supervivir e iniciar la recuperación económica. Cali, Pereira, Armenia, Sevilla y otras ciudades en el Valle del Cauca han facilitado ese procedimiento y sin costos.
LO MALO
- La impaciencia de la gente. Son miles las familias afectadas a todo lo largo de la parte occidental de Colombia donde el sismo hizo los mayores destrozos de vidas y bienes. Es imposible la atención inmediata de todos los sectores afectados, máxime si los recursos se deben priorizar para la supervivencia física y alimentaria.
- En Caicedonia, con toda la posibilidad de establecer en el parque principal del pueblo el sitio para pequeños comerciantes y emprendedores, los administradores de lo público han hecho oídos sordos ante este clamor. No sabemos si la alcaldesa, a quien le hemos reconocido su empuje y visibilidad al comienzo del problema, no ve importante esta solicitud, si está mal asesorada por sus inmediatos colaboradores o si la persona o personas que manejan estas actividades no lo ven importante o no les produce las ganancias que presumiblemente pueden esperar.
- Muchos de las personas que han enviado ayudas, especialmente en ropa o alimentos, despachan cosas inservibles, ropa sucia y desgastada que no se pondría un menesteroso. Esas “ayudas” son una afrenta para la dignidad humana. Una Bellaquería.
- Otras familias, a través de numerosos integrantes, están acaparando esas ayudas y afectando a personas que requieren alimentos o dinero en efectivo para sobrevivir a la tragedia. Otros caraduras.
- La organización de paros por organizaciones sindicales aupadas por políticos inescrupulosos o viudos del poder, que pueden terminar en violencia desenfrenada. Una afrenta a los afectados por la crisis actual de nuestro país.
LO FEO
- El inefable congreso colombiano y los abundantes politiqueros que se enriquecen con nuestros impuestos y siempre están pegados a la teta del Estado, no han buscado soluciones ni aportado ideas o planteado caminos de ayuda en la crisis. Ese sainete vergonzoso que llaman aparato legislativo, se ha dedicado a continuar su trabajo destructivo de la polarización, de la denuncia o ataque personal, de la vergonzosa inanidad en medio de los angustiados gritos como peticiones de ayuda que requiere nuestro dolido País. Personajillos estos a quienes les queda inmensamente grande su propia pequeñez como personas o como políticos.
- Constructores que han ofertado edificios y casas sin respetar el seguimiento de elementos técnicos y de materiales, muchos de baja calidad ya comprobados, que han dejado gran estela de destrucción material y de vidas. Estas acciones, a nuestro modo de ver, son criminales.
LO PERVERSO
- Aquí caben todos los grupos criminales alzados en armas que eufemísticamente se hacen llamar “guerrilleros”. Mientras cunde el hambre, el desempleo y la miseria agudizados por incendios y el sismo, continúan los ataques contra la población civil, el reclutamiento de menores a quienes ponen al frente cuando topan con las fuerzas armadas mientras sus gordos dirigentes se esconden, no se enfrentan a las fuerzas legales del Estado e impulsan el criminal desplazamiento de campesinos trabajadores hacia lugares donde sus vidas se convertirán en un verdadero infierno.
Sé que faltan más elementos que caben en el título que encabeza esta columna de opinión en Arrierías arriba establecido, pero problemas de espacio y tiempo nos impide adosarlos a este escrito. Con el discurrir del tiempo y los aportes de nuestros lectores, además de las quejas de los afectados, estaremos aportando más elementos que pueden ayudar en la concientización del pueblo colombiano para lograr un futuro mejor. El esfuerzo debe ser colectivo y no esperar que sujetos con aire mesiánico sean los que lleguen a los afectados con su patológica acción de buscar votos en medio de la crisis.

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