Arrierías 115

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Compañías de seguros

Luego del violento sismo que sacudió a nuestro país, se pusieron en evidencia la insensatez de muchas personas -propietarios de bienes inmuebles-, que fueron muy afectadas en sus viviendas, edificios o sitios donde tenían sus empresas, sus emprendimientos, pero no previeron que vivimos en una zona sísmica de constante movimiento y no tuvieron en cuenta esta situación. No tenías sus bienes asegurados. Hasta aquí, esa situación es normal en Colombia, pero extraño es que muchos asegurados se quejan de la forma injusta del tratamiento que dan las grandes compañías cuyo fin es el aseguramiento de bienes y vidas.

Dicen, algunos afectados, que no les reconocen el total del seguro, que los descuentos son exagerados y que la tardanza en la evaluación y pago por daños ocurridos es excesivamente lenta. Muchos se encuentran acogidos por familiares y/o amigos con la incertidumbre de saber cuándo las compañías cumplirán con las pólizas. Algunos, en su desespero, dicen no volver a contactar ni a firmar con estas compañías ante la negligencia para actuar prontamente. Y la Superintendencia que vigila y regula, ¿qué?

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Hay un monstruo social que, poco a poco, va tomando dimensiones inimaginables en el convulsionado mundo actual: la violencia contra lo público y por extensión a lo privado, actos que, muchas veces, sobrepasan la capacidad de control por parte de los Estados y quienes no participan reciben también el impacto en sus trabajos, el transporte, en la salud.

Los hechos en Europa son catastróficos. Hordas de sujetos, especialmente jóvenes, profesionales desempleados, universitarios que no ven un futuro enfrentando a la policía y destrozando todo lo que encuentran a su paso. Ni el patrimonio cultural se salva, como acaba de acontecer en la bella y otrora señorial Barcelona, el bello puerto español sobre el Mediterráneo.

En nuestro país esos actos son frecuentes. Es claro que el artículo 37 de nuestro Ordenamiento Jurídico garantiza el derecho de la población para reunirse y hacer manifestaciones por inconformidades que tenga” pacíficamente”, esto es, se garantiza el derecho a la huelga, pero con límites. Tenemos que ser reiterativos en todo lo que hemos escrito en Arrierías sobre la Constitución, los derechos fundamentales y sus límites: todo derecho tiene un límite, excepción del derecho a la vida y a la integridad física.

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A propósito de la nota anterior, el artículo 41 CN habla de la obligación de la enseñanza de la Constitución en todas las instituciones de educación públicas o privadas, pero… ¿se cumple este mandato? ¿Los profesores de todas las instituciones, sin excepciones y esto incluye a las universidades, se han preparado académicamente para cumplir este mandato? Y, los “padres de la patria”, incluyendo diputados y concejales, ¿tienen esta preparación de clara obligatoriedad? Creemos que no. ¿qué opina el elector, el ciudadano del común? Esta es una falla estructural en Colombia y es el origen de todos nuestros males de comportamiento no cívicos y antiéticos.

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Festival del Tango

Sevilla, la bella y vecina población cafetera al norte del Valle, cultural pedacito de cielo, donde el arte fluye constantemente y es un sentir generalizado de su población, realizó un festival de tango con éxito total. Debemos resaltar que tanto ellos, como Caicedonia y la gran mayoría de pueblos del Eje Cafetero, con Medellín a la cabeza, llevan el tango en su quehacer cotidiano, lo cantan, lo sienten, lo viven, es decir, somos tangueros por excelencia.

Los eventos musicales donde se congrega la gente del pueblo, los niños, son esenciales para la alegría de un pueblo tan musical como el colombiano. Lástima que haya tanto mediocre manejando el arte, la cultura desde lo público.

La creación de institutos de arte para formar niños y la enseñanza obligatoria de la Constitución política, con profundidad en los Derechos Fundamentales, puede servir para iniciar un buen camino hacia la paz y la democracia en su construcción.

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Participación Ciudadana

Ante la organización de un grupo en Caicedonia para luchar por el restablecimiento del civismo y la concordia, ARRIERÍAS y su dirección colegiada ha tomado la determinación de acompañar todo ese proceso ante la seguridad de estar alejados de movimientos políticos y/o religiosos. Aquí promoveremos, mes tras mes, todas las actividades que se organicen: conferencias, musicales, recitales poéticos, campañas de reconstrucción de nuestro patrimonio, ayuda a los más necesitados. Todos están invitados y rogamos que una extraordinaria organización como ASOCAICA, con años de servicio y solidaridad con nuestro pueblo, entidad que funciona desee hace décadas desde Cali se una, como entidad independiente, a este trabajo. Entre todos, sin oportunismos, sin arrogancias y en forma solidaria, podemos recuperar los espacios para retomar nuestro Caicedonismo, hace tiempo diluido en personalismos e intereses particulares. CAICEDONIA SOMOS TODOS.

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¿Un nuevo Referendo?

En Columnas anteriores de Arrierías hemos planteado sobre la afectación presupuestal que tiene la inmensa y parasitaria burocracia que carcome glotonamente y sin control los ya cargados impuestos que pagamos los colombianos. La idea es correcta, pero creemos que sobran gobernaciones, departamentos, asambleas, UTL, secretarías y demás agregados que los politiqueros de oficio han ido agregando al Estado con sus prebendas ilimitadas. Si se complementa la propuesta de Referendo con estas ideas, creemos que el pueblo apoyará decididamente.

Es tanta la corrupción que el aparato legislativo se apropió indebidamente de las vacaciones en la semana que correspondía a los niños en octubre. No trabajan y tenemos que pagarles con nuestros impuestos. Corruptos que son. 

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