Arrierías 114
Trovador
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Cuando usted, respetado lector, se encuentre sensible y afectado por circunstancias personales o que ocurren en el ambiente donde desarrolla todas sus actividades –como es la situación de caos ambiental actual, por ejemplo– y muchas veces no encuentra como salir o tener un escape de la situación que vive, muchos expertos aconsejan tener un alejamiento momentáneo o circunstancial del sitio donde ocurren los hechos: un bosque, la orilla de un río o quebrada, caminar descalzo sobre la arena, no hablar con nadie de los hechos que alteran su sensibilidad, en fin, consejos a veces útiles que pueden ayudar en la crisis.
Particularmente, busco en mis momentos de angustia ir a un espacio silencioso para meditar, evito conglomeraciones, leo un buen libro, visito o comparto más con mi familia, mis nietos y, creo que es lo máximo, oigo música solo, sin “comentaristas” a mi lado, disfruto de la ejecución instrumental, las voces y busco información sobre el autor, el compositor, los intérpretes y, básicamente, la historia de esas canciones que me llegan al alma, como también acerca de la vida y obra de los más grandes artistas, tanto en la música popular como en la folclórica o aquella cuya perfección me obliga a creer, en medio de mi agnosticismo, que solo pueden hacerlo aquellos seres gigantes que no tienen altares o sitios de adoración, pero a quienes considero unos verdaderos dioses como los que crearon civilizaciones antiguas, especialmente griegos y romanos.
Revisando archivos que por décadas he ido atesorando, me encuentro con historias y anécdotas que tenía olvidadas y hoy, en medio de las angustias de todos mis compatriotas, que en nada se diferencian de mis angustias personales por la crisis que vivimos como una respuesta de la naturaleza a la destrucción que nosotros mismos hemos creado, voy a resumir una pequeña parte de ese, mi tesoro archivístico, en forma de pequeñas cápsulas narrativas:
- Alguna vez se encontraba en gira por México un famoso cantante de ópera y fue secuestrado por bandidos, de los cuales algunos habían escuchado arias de zarzuela y ópera, a quien exigían gran cantidad de dinero ante la creencia de que el artista era un gran adinerado por la parafernalia y la protección en que se desenvolvía y era protegido. El gran artista argumentó que era un cantante de ópera que interpretaba canciones y que por eso era famoso, que no tenía dinero. Los captores que algo conocían de este género tan exquisito, le pidieron que cantara para comprobar si era cierto lo que aseguraba. ¿“Cómo”? “¿Cantar en este antro ante unos cerdos como ustedes, sin disfraz, maquillaje ni luces, sin público entusiasta, sin críticos y sin honorarios?” ¡Ni hablar! Ese razonamiento tan duro, pero tan veraz, obligó a que los captores lo liberaran.
- Nellie Melba, australiana con una de las voces más bellas en la historia de este género de alta escuela musical, tenía un insoportable ego que generaba gran resistencia entre sus compañeros porque, según su creencia, era la más grande, la mejor, la que no tenía rivales entre las sopranos del elenco o demás artistas escogidos para una función teatral. Se dice que saboteaba, en pleno acto, los agudos de las demás sopranos y obligaba a que los reflectores solo iluminasen su figura, aun estando ella en silencio. Hubo más de una vez que el director se vio obligado a cancelar la obra en pleno desarrollo. Un gran tenor, John McCormack se hizo a su lado en el momento de saludo ante el público. La diva lo empujó y exclamó: “¡En este teatro nadie saluda en compañía de Nellie Melba!”. ¿Qué tal su egomanía, altivez, patanería e insolidaridad?
- Enrico Caruso, indudablemente, fue una de las voces más bellas en la historia de la ópera, con decir que ha sido y es el nombre más reconocido entre todas las fulgurantes estrellas de este bello género. Cuando el gran compositor y director Puccini lo oyó cantar por primera vez La Bohemia, exclamó: ¿Quién me lo envió?, ¿Dios?
- A propósito del gran tenor, Caruso, cierta vez en una presentación de la famosa obra arriba citada, en un aria especial un cantante del elenco, barítono bajo, perdió su voz en pleno escenario y Caruso, que tenía una tesitura o registro de voz muy amplio, se hizo detrás del asustado cantante, lo agarró como abrazándolo y ya de frente al público, cantó la parte que correspondía a su compañero sin que nadie, a excepción del director del momento, lo notara. Un verdadero maestro de voz excepcional. El más grande, diría yo.
- Richard Wagner (1813-1883) es, sin lugar a duda alguna, uno de los más reconocidos e importantes músicos y compositores de Alemania y el mundo. De creencias extremistas en cuanto a ser misógino, racista y antisemita (fue un ídolo para Hitler), su música es vigorosa, intensa, impactante. Su bella obra ha dado para un análisis extenso con criterios encontrados, aunque la mayoría habla del éxtasis de su música. Algo extraño, que resaltan sus biógrafos que lo aman o detestan su gran aporte a la música de alta escuela casi que perfecta, tiene que ver con una cifra, el número 13. Lo resaltamos porque las explicaciones son fantasiosas, inverosímiles o increíbles: Su nombre completo tiene 13 letras (compruébelo usted, amigo lector); nació en 1813 (los dígitos suman 13; permaneció exiliado de Alemania 13 años y su gran ópera Tannhäuser seestrenó un 13 de abril e hizo la primera presentación en París un 13 de marzo y el ciclo completo de su gran obra El Anillo empezó un 13 de agosto. Escribió 13 óperas y murió el 13 de febrero en el año 13 del nuevo gobierno alemán de su época. ¿Qué tal?
Continuaremos, amigos, en próxima edición de Arrierías y gracias a sus directivos por permitirme este reencuentro con todos sus lectores.
Fuentes:
– Apuntes varios.
-Pogue, David y Scott Speck. ÓPERA, Grupo editorial Norma, Bogotá Colombia 2002.

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