Arrierías 114

Katherine Castaño Flórez

Bióloga egresada de la Universidad del Quindío, Facultad de Ciencias Básicas y Tecnológicas, Armenia, Colombia.

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El pasado 12 de septiembre viajé al Pacífico colombiano con uno de esos sueños que llevaba mucho tiempo guardando, ver ballenas. Siempre me han parecido animales fascinantes y, al mismo tiempo, misteriosos. Antes de viajar ya sentía curiosidad por ellas, pero mientras más aprendía, más me sorprendía todo lo que había detrás de esos enormes cuerpos que vemos aparecer durante unos segundos sobre la superficie del mar. Es así, con esa curiosidad que descubrí que las ballenas jorobadas tienen formas complejas de relacionarse, de comunicarse y de cuidar a sus crías. Incluso tienen algo que todavía hoy nos sigue sorprendiendo, su canto, una forma de comunicación que puede viajar enormes distancias bajo el agua.

En las profundidades de los océanos Atlántico, Pacífico y Austral habitan las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae), animales capaces de realizar extensas migraciones entre sus zonas de alimentación y reproducción. Las poblaciones del hemisferio sur se desplazan miles de kilómetros entre las aguas de altas latitudes y las zonas tropicales y subtropicales donde se reproducen y crían a sus ballenatos. En el caso de las poblaciones del hemisferio sur, las aguas cercanas a la Antártida constituyen importantes zonas de alimentación durante parte de su ciclo migratorio (NOAA Fisheries, 2026).

Durante su permanencia en las aguas de alimentación, estas gigantes del océano no solamente se dedican a comer, algunas pueden participar en comportamientos colectivos como la alimentación mediante redes de burbujas; liberan burbujas mientras nadan y las utilizan para concentrar a sus presas en un área reducida antes de lanzarse sobre ellas. Este comportamiento constituye una de las estrategias de alimentación más llamativas de las ballenas jorobadas y requiere una coordinación considerable entre los individuos que participan (NOAA Fisheries, 2026).

Pero existe otra actividad mucho más difícil de observar, cantan. Y no se trata simplemente de una sucesión de sonidos al azar. El canto de una ballena jorobada posee una estructura compleja. Sus sonidos se organizan en unidades y temas que, combinados en secuencias determinadas, forman una canción. Un macho puede repetirla durante largos periodos (Payne & McVay, 1971).

Lo sorprendente es que estas canciones pueden ir variando desde la canción original, como si hicieran un remix. Los machos de una misma población suelen compartir una versión de la canción durante determinado periodo, pero esta puede transformarse con el tiempo. Algunos individuos incorporan modificaciones y esas nuevas estructuras pueden propagarse entre otros machos. De esta manera, las canciones pueden cambiar progresivamente y transmitirse socialmente dentro de una población (Garland et al., 2011).

Es aquí donde la palabra canción adquiere un significado fascinante. No porque las ballenas estén haciendo música como la entendemos los humanos, sino porque aprenden, repiten y modifican patrones acústicos que otros individuos pueden incorporar. Investigaciones realizadas en el Pacífico Sur han demostrado que nuevas versiones de las canciones pueden propagarse entre poblaciones separadas por miles de kilómetros, dando lugar a un fenómeno que los investigadores describen como transmisión cultural horizontal (Garland et al., 2011).

Esta característica también ha sido divulgada por National Geographic, cuyos contenidos sobre el canto de las ballenas jorobadas muestran cómo estas canciones pueden cambiar con el tiempo y propagarse entre diferentes grupos de ballenas. La comparación con una canción que se

transforma y se transmite entre individuos permite acercarnos, desde una perspectiva humana, a este complejo fenómeno de aprendizaje social (National Geographic, 2019).

Y si, quienes principalmente realizan estos cantos son los machos. Los cantos aparecen con especial intensidad durante las temporadas y zonas de reproducción y se consideran relacionados con el comportamiento reproductivo. Sin embargo, no podemos afirmar que su única función sea “atraer a las hembras”. La función exacta del canto continúa siendo objeto de investigación y podría involucrar procesos de selección sexual, competencia entre machos e interacción entre individuos (Garland et al., 2011). Así que, cuando una ballena emerge frente a nosotros durante una visita al Pacífico, estamos viendo apenas una pequeña fracción de su historia.

Debajo del agua existe una red de sonidos que puede viajar grandes distancias. Allí, lejos del ruido de nuestras ciudades y de lo que alcanzan nuestros sentidos, una ballena puede comenzar a cantar y otra puede escuchar. Y quizás lo más extraordinario sea que una canción que comenzó con una ballena puede terminar formando parte del repertorio de muchas otras (Garland et al., 2011). No sabemos exactamente qué significa cada uno de esos sonidos. Pero sí sabemos que las ballenas no solamente habitan el océano… También tienen una manera propia de llenarlo de sonidos.

Fotos extraídas de: https://www.traveler.es/articulos/ballena-jorobada-y-cria-polinesia-francesa-mejor-fotografia-subacuatica-del-ano-fotografo-espanol

https://www.animalbank.net/especie/ballenas-jorobadas/

Referencias

Garland, E. C., Goldizen, A. W., Rekdahl, M. L., Constantine, R., Garrigue, C., Hauser, N. D., Poole, M. M., Robbins, J., & Noad, M. J. (2011). Dynamic horizontal cultural transmission of humpback whale song at the ocean basin scale. Current Biology, 21(8), 687–691. https://doi.org/10.1016/j.cub.2011.03.019

National Geographic. (2019). Humpback whale song. Overheard at National Geographic. https://www.nationalgeographic.com/podcasts/overheard/article/episode-1-humpback-whale-song

NOAA Fisheries. (2026). Humpback whale. National Oceanic and Atmospheric Administration. https://www.fisheries.noaa.gov/species/humpback-whale

Payne, R. S., & McVay, S. (1971). Songs of humpback whales. Science, 173(3997), 585–597. https://doi.org/10.1126/science.173.3997.585

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