Centro poblado Quebrada Negra, municipio de Calarcá.

Arrierías 114

Joel García Pulgarín

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HALLAZGO ARQUEOLOGICO FORTUITO

INTRODUCCION

Este artículo presenta por menores del rescate ocasional arqueológico realizado en el Centro Poblado de Quebrada Negra, municipio de Calarcá, días después del terremoto, cuando se reportaron la aparición de fragmentos cerámicos por parte de la comunidad en una especie de ladera, en la parte posterior de unas viviendas de la localidad.

El rescate arqueológico se llevó a cabo por integrantes del Comité de Protección Arqueológica del Quindío – C. P. A., a cargo del Coordinador, que a su vez fungía como el Director del Centro de Investigaciones Arqueológicas “QUINDOS”, de la Universidad del Quindío – CIAQ.

La visita se realizó el sábado 18 de marzo del año 2000, al casco urbano del centro poblado de Quebrada Negra, ante el llamado de un funcionario de la Agencia de Cooperación Alemana GTZ, la ONG encargada de la reconstrucción de la zona del municipio de Calarcá, después del terremoto del año 1999, con el objetivo de verificar y que este rasgo arqueológico fortuito y patrimonial se encargara de su rescate nuestro Comité, cuando días atrás  funcionarios de la misma agencia de la ONG fueron avisados por la comunidad de dicha aparición.

La labor de salvamento arqueológico estuvo dirigida por el arqueólogo Joel García P., Coordinador del C.P.A. para ese entonces y dos integrantes de dicho Comité antropólogos Roberto Restrepo R. y Sory Morales T., en presencia de funcionarios del Convenio GTZ – UTP y los vecinos del sector.

El equipo arqueológico realizó la recuperación bajo la denominación actual de “hallazgo arqueológico ocasional”, dando prioridad antes que la comunidad y algunos funcionaros continuaran con la alteración del sitio arqueológico.

Vaso silbante prehispánico.

UBICACIÓN GEOGRAFICA

MUNICIPIO DE CALARCA

El municipio se encuentra en la zona andina, en el costado occidental de la Cordillera Central, en el extremo oriental de departamento, con un relieve escarpado y abrupto.

Se localiza entre los 4º 20’ 40” y los 4º 33’ 50” de latitud norte y entre los 75º 33’ 40” y los 75º 48’ 40” de longitud oeste. El casco urbano se encuentra

ubicado a los 4º 33’ 0,6” de latitud norte y a los 75º 39’ 00” de longitud oeste. Limita al norte con el municipio de Salento, al sur con los municipios de Córdoba, Buenavista, Pijao en el Quindío y Caicedonia en el Valle del Cauca, al oriente con el municipio de Cajamarca (Tolima) y al occidente con los municipios de La Tebaida y Armenia. Tiene una extensión de 21.923 hectáreas, de las cuales 244 hectáreas son urbanas y 21.679 ha corresponden al sector rural.

El territorio es quebrado con altitudes que varían desde los 1000 msnm en la confluencia de los ríos Quindío y Barragán, hasta los 3667 m sobre el nivel del mar en el Alto de “El Campanario”, con diversidad de paisajes de acuerdo con los pisos bioclimáticos, las variaciones del relieve (predominantemente montañoso y ondulado) y las manifestaciones geológicas, que recorren altiplanicies, colinas y montañas. Presenta los pisos térmicos cálido, frío y páramo. El casco urbano se encuentra a una altura promedio de 1536 msnm y una temperatura media de 20.3°C.           

Los suelos son de origen volcánico, reflejan la presencia de sistemas de fallas y fracturas como resultado de la actividad tectónica desarrollada durante los orígenes del paleozoico, cretácico y terciario.

Existen geoformas producto de los procesos de carácter exógeno, como la erosión geológica, la acción glacial y la acción hidrogravitacional. Desde las partes altas de la cordillera, gran cantidad de materiales han sido trasportados y sedimentados en las partes más bajas dando origen a geoformas conocidas como “piedemontes” o paisajes, a saber: El paisaje de montaña, el paisaje de piedemonte, y el paisaje de vallecito[1]

El municipio posee dos grandes fuentes de agua que son alimentadas por un sin número de quebradas durante su recorrido en sentido norte a sur, son los ríos Santo Domingo (que vierte sus aguas al río Quindío) y el río Quindío, siendo este último el límite con el municipio de Armenia. El río Quindío desemboca en el río Barragán que sirve de límite con el departamento del Valle del Cauca.  Existen varias fuentes hídricas menores, siendo las principales Los Chorros, Urita y Río Verde y otras de no menos importancia como Playa Rica, San Rafael, La Virginia, La Paloma, Burila y El Pijao.

QUEBRADA NEGRA

El caserío fue creado por el Acuerdo 014 de diciembre 10 de 1987, que incluía las veredas Quebrada Negra, Guayaquil, El Pensil, Alto del Oso y Calabazo.

Se encuentra a 6.3 kilómetros del epicentro del terremoto de 1999, lo que causó alta destrucción de su asentamiento y el registro de un muerto por el desastre. En el año 2000 se hizo el reporte de un hallazgo arqueológico en la mitad de una de sus calles, donde sus habitantes dieron aviso al Comité de Protección Arqueológico del Quindío.

Por un carreteable pavimentado nos encontramos con el puente sobre el río Santo Domingo rumbo hacia el sur oriente, donde está ubicado este conglomerado urbano de la vertiente occidental de la cordillera central, a 1.550 metros de altura, con temperatura promedio de 22 grados centígrados y con una población estimada en 1.500 habitantes en su área total.

Es el caserío más antiguo del departamento, en el 2018 cumplió un siglo de fundación, cuando los esposos de origen paisa, Jesús Antonio Jaramillo (“El Tuso”) y su esposa Pastora Jaramillo, levantaron la hacienda El Cedral, entre las quebradas Negra (de aquí aparentemente se dio el topónimo) y La Soñadora.

Su primera escuela fue creada en 1935 de carácter privada; en 1941 se dio inicio a la construcción de la carretera que uniría al caserío con Calarcá y en 1946 llega el primer carro de motor, un jeep Willys modelo 1942.

Para el año de 1999 pos/terremoto, dejó para la historia de la comunidad de Quebrada: el hallazgo de un rasgo arqueológico (tumba de pozo con cámara lateral), en una de sus calles.

Esto se constituyó en uno de los pocos trabajos de arqueólogos en el proceso de reconstrucción y la pieza prehispánica de cerámica con forma de ave y pintura negativa en su superficie, y una nariguera en oro repujado (presuntamente como adorno del vaso silbante o para uso de infante), se encuentran en custodia y exhibidas en una vitrina en el Salón Antonio Valencia de la Gobernación del Quindío.

EL TIEMPO ARQUEOLOGICO EN EL VALLE MEDIO DEL RIO CAUCA

GRUPOS TEMPRANOS O PRECERÁMICOS

Las primeras manifestaciones de la presencia humana y las dinámicas de los grupos precerámicos en la región del Valle Medio del Río Cauca, no han permitido en las pocas investigaciones, dilucidar las múltiples incógnitas existentes con respecto a los modos de vida (subsistencia, organización social, etc.) de estas primeras sociedades.

Los procesos de transformación y de cambios de estos grupos humanos arrojan una cronología desde 9.500 a.P., a comienzos del Holoceno, hasta 4.000 a.P., en el Holoceno tardío.

El material recuperado, no es homogéneo, pero comparten rasgos tecnológicos, morfológicos y funcionales, y una tecnología simple de producción, ausencia de bifaciales con retoques a presión controlada, y uso de instrumentos para procesamiento de vegetales.

Los análisis palinológicos realizados por expertos revelan que en el pleistoceno superior (hace 40.000 – 10.500 años), la región del Valle Medio del Río Cauca tenían una vegetación de bosque andino y sub- andino. El descubrimiento de unas pocas puntas de proyectil indica la existencia de comunidades de cazadores-recolectores hacia finales del pleistoceno o principios del holoceno.

 Aunque estas puntas de proyectil no pueden datarse absolutamente, análisis comparativos establecen similitudes con las de la región norte del Ecuador.

La desaparición de la megafauna pleistocénica, hace que a principios del holoceno el hombre tenga que adaptarse a su entorno convirtiéndose en recolector-cazador. En el corredor medio del río Cauca se han encontrado las evidencias culturales más antiguas de recolectores-cazadores (datadas entre 7.720±150 y 7.650±110 a. C.).

Entre los artefactos elaborados de materia prima local se han encontrado y se destacan: lascas, yunques y martillos, incluso instrumentos tipo hacha o azada.  De acuerdo a datos, hacia el 5.000 a. C. estas sociedades ya poseen una agricultura primitiva y cultivan el maíz. Desafortunadamente no hay suficiente información sobre el período 3.000-1.500 a. C.

En este esquema general para la región, tenemos reportes aislados y sin ningún contexto: una punta de proyectil “cola de pescado” reportada en Manizales (Reichel-Dolmatoff, 1986) y otra con pedúnculo y de forma triangular, recuperada en La Tebaida (Brunhs, 1976).

 Hoy en día se cuenta con varios yacimientos estratificados, cuya característica común es la presencia de instrumentos en piedra elaborados con una técnica simple, desechos de talla y rocas fracturadas con fuego, relacionados con labores de recolección y manipulación de plantas, sitios estos ubicados a cielo abierto y en cercanía a caños y quebradas, relacionados con unidades familiares pequeñas (Monsalve y Múnera, 1996 y 1997).

 La reactivación volcánica aparentemente transformo la zona, presentado un territorio inhóspito, donde la gente más antigua se desplazó, presentándose una interrupción en el registro arqueológico.

GRUPOS AGRO-ALFAREROS

En el occidente colombiano, como en otros lugares del país, las huellas de sociedades a-cerámicas desaparecen abruptamente en el 4.000 antes del presente, sin dejar huellas   de datos que cubran el crucial período entre el final del III milenio y comienzos del I antes de nuestra era. 

Luego, la continuidad entre sus primeros pobladores, dedicados a la recolección y aprovechamiento de vegetales y los alfareros-agricultores que les sucedieron, cuya aparición es clara a partir del primer milenio antes del presente, no se puede ratificar (Grupos denominados históricamente como QUINDOS y QUIMBAYAS).

LA CUENCA DEL VALLE MEDIO DEL RÍO CAUCA

Aunque referencias y descripciones del material arqueológico procedente de la cuenca del Valle Medio del Río Cauca eran conocidas desde mediados del siglo pasado (Uricochea 1854, Restrepo 1884, Zerda 1883, Posada Arango 1873, Uribe Angel 1885, Restrepo Tirado, 1892, ISA-Centro de Museos-U de Caldas, 1999), sólo en las primeras décadas del siglo pasado se reconoció un estilo, común a piezas cerámicas de la zona, el cual fue denominado genéricamente “Quimbaya”.

Los primeros trabajos en el siglo pasado fueron realizados durante los años cuarenta, entre los que se cuentan los de (Acuña, 1924) y (Uribe,

Piedrahita, 1936) que realzaron el aspecto artístico de algunas piezas orfebres de la región.

 Asimismo (Wendel, Benett, 1944), definió un conjunto cerámico al que denominó Marrón Inciso, a partir del estudio estilístico de piezas obtenidas por guaquería, la más frecuente de las cuales era la urna funeraria con forma de recipiente cilíndrico y decoración incisa, en “espina de pescado” dispuestas en bandas verticales.

La primera expedición a la zona con fines arqueológicos (Duque, Gómez, 1941 – 1942), quién recorrió la región del Viejo Caldas, excavó un sitio de habitación en Supía (Caldas), tumbas en Riosucio, Montenegro y Armenia y basureros en La Tebaida (1970), dividiendo la región en cuatro zonas y propuso una clasificación de la cerámica, basada en la procedencia del material y algunas de sus características formales.

Estas dos propuestas de clasificación, a pesar de que se siguen utilizando presentan en su metodología muchas incosistencias. Si bien el esquema sugerido por Duque, cubre una amplia región geográfica, no es posible identificar diferencias cronológicas y/o culturales. Por otra parte, algunos de los complejos definidos por Bruhns, presentan similitudes formales, decorativas y en cuanto a su distribución geográfica y cronológica – como en el caso de los complejos Tricolor y Marrón Inciso, y Caldas y Cauca Medio, han permitido sugerir a algunos investigadores, que en el último caso se trata de un solo conjunto alfarero.

Reconocimientos arqueológicos en zonas de los municipios de Génova, Calarcá y en límites entre Armenia y La Tebaida (Osorio, 1986 y Osorio, Morales y Ramírez, 1989), realizando recolecciones de material en superficie, sondeos y excavaciones de algunas tumbas, generalmente de pozo y cámara lateral sus materiales recuperados corresponden a copas troncónicas de base cónica, tazas, cuencos, ánforas y figurinas antropomorfas con decoración negativa en dos y tres colores.

 Así mismo también se observaron otras piezas que según el autor corresponden a piezas domésticas y las cuales son ollas y “sartenes” con decoración incisa modelada, y fueron correlacionados con el Complejo Cauca Medio definido por Bruhns.

Por otra parte trabajos de campo (Joel, García y Camilo, Rodríguez, 1985), realizados en el departamento de Quindío, en el municipio de Montenegro (Cañón del Río La Vieja y Sector Occidental de la Hoya del Quindío), demuestran la presencia de tres grupos de material alfarero, que no son claramente asociables a ninguna de las categorías presentadas por otros autores, pero que guardan entre sí algunas concordancias, concluyendo, que la concentración de asentamientos se ubica en las zonas templadas, encontrando una mayor cantidad de estos (asentamientos), en la Hoya de Quindío, posiblemente al grupo “QUINDOS”, que ocuparon la denominada olla del Quindío, proponiendo que la distribución y su utilización las adecuaran en los extremos del eje mayor para cultivos y basureros hacia los extremos.

En su tesis de grado de (Joel, García, 1987), se prospecta una parte de la vertiente occidental de la Cordillera Central entre el sitio Peñas Blancas y el Municipio de Salento (Quindío), a partir de esta prospección se excavaron tres sitios, en los cuales se estudiaron contextos de vivienda y enterramiento.

Los materiales recuperados, sus contextos y otras variables permiten afirmar a este investigador, que los yacimientos arqueológicos se ubican en las laderas y en el piedemonte, que la organización de esta área fue sedentaria, con altos índices de poblamiento, establecidos en pequeños núcleos que el autor divide en nucleado, formado por terrazas artificiales, construidas en los bordes de las lomas (Tambos), y poblamiento disperso construidos sobre terrazas artificiales en las laderas occidentales de la Cordillera Central.

 Además señala la presencia de sitios con usos de residencia temporal y actividades agrícolas, complementada con la recolección de frutos, caza y pesca. A partir del análisis de los materiales cerámicos propone la existencia de dos Sistemas Alfareros denominados Sierra Morena y Palestina I, los cuales no apuntan hacia una misma secuencia cultural en lo doméstico y en lo ritual, contrastadas en la continuidad de las dos ocupaciones, pero con diferencias propias en cada una.  Sin embargo, las características finales de la cerámica le permiten plantear la posibilidad de un mismo origen y una misma tradición cultural (García, 1987), materiales más tempranos asociados a grupos como “Los Quindos”, sociedades que habitaron la región donde la geografía clásica la denomino como la “HOYA DEL QUINDÍO”.

Por otra parte (Rodríguez, 1988), realiza una prospección en la margen occidental de la hoya del Quindío, en la cual encuentra abundante material alfarero el cual clasifica en

tres grupos y los cuales compara con los materiales recuperados en las investigaciones de Duque y Bruhns. Como parte del monitoreo arqueológico del trazado del Gasoducto de Occidente se realizaron una serie de rescates arqueológicos a la par de la realización de esta etapa, uno de ellos se realizó en la Finca Chapinero en el municipio de Montenegro (Salgado, 1997).

Allí se excavaron cinco estructuras funerarias en el monitoreo y seis en las labores de rescate, de las cuales tres presentaron ajuar funerario, que el investigador asoció con el Complejo Cauca Medio (Bruhns, 1976).

Es apropiado mencionar las labores arqueológicas realizadas durante la construcción de la vía alterna a la carretera Troncal de Occidente (INTEGRAL, 1996 y 1997). En ellas se recuperó un abundante material procedente de grupos alfareros que ocuparon la región desde mediados del primer milenio hasta finales del siglo XVI, poco antes de la llegada de los españoles.

 Las fechas obtenidas, así como los materiales recuperados, parecen sugerir una relación espacio temporal entre algunos de los complejos definidos por Bruhns – Aplicado Inciso y Blanco Grueso – así como la continuidad del Marrón Inciso desde los comienzos de la era cristiana hasta la época de la conquista.

En el predio La Irlanda, en un lote conocido como Villa Juliana (García, 2003), en un cementerio prehispánico, plantean una variada y diversa información aportada en las diferencias de los ajuares funerarios por género y rango, entierros colectivos e individuales y diferenciación entre las estructuras funerarias, como aportes para esclarecer diferenciaciones sociales, asociando dichas pautas de enterramiento con las ocupaciones tardías para la región, fechadas entre el 800-900 y el 1600 d.C.

Se identificaron 42 rasgos arqueológicos, 38 correspondientes a estructuras funerarias (se excavaron 29 estructuras), con marcadas diferencias entre las estructuras excavadas. De las 29 estructuras excavadas, 3 eran tumbas de pozo simple, 23 de pozo con cámara lateral y 3 de pozo con cámaras laterales.

Las diferencias en las formas de los pozos de entrada también fueron significativos: 12 con pozos circulares de diferentes tamaños, 7 con pozos ovalados, 9 rectangulares y 1 cuadrado, con rangos de profundidad entre 0 y 1 metro hasta 7 metros. Un aspecto sobresaliente es la presencia de escalones de acceso desde el inicio del pozo hasta la cámara. Otros aspectos de marcada relevancia, es la presencia en 5 tumbas de canales

que separan la escala de entrada a la cámara, correspondiente a dinteles adecuados con madera a manera de puerta de entrada y las formas de las cámaras laterales, presentaron 9 formas rectangulares, 9 ovaladas, 6 cuadradas y 2 trapezoidales; con respecto a la orientación de la cámara con el pozo de entrada de las mismas, se presentaron de sur a norte (8), de norte a sur(4), de occidente a oriente (8) y de oriente a occidente (6),además de que todos los entierros eran primarios, 27 individuales y 2 colectivos.

Las ofrendas o ajuares recuperados presentan artefactos cerámicos, como vasijas tipo copa de cuerpo troncónico y bases anulares, algunas conocidas popularmente como sonajeras, cuencos, incensarios, ollas globulares y subglobulares, ánforas, cántaros, vasos y una gran variedad de volantes de huso. Entre los artefactos líticos sobresalen hachas pulidas, manos de moler, metates, cuchillos, raspadores, lascas y núcleos. En cuanto al material orfebre la presencia de 24 narigueras en aros y media luna, 27 en tumbaga y 2 en oro.

Este sitio presenta características muy particulares dentro de la investigación arqueológica de la región, por presentar áreas de enterramiento y asentamiento, los cuales han sido pocos los encontrados sin alteraciones por parte de la guaquería tradicional.  Por la evidencia encontrada, este sitio arqueológico es relevante, pues dichos grupos humanos habitaron posiblemente en un espacio de tiempo entre el siglo IX y la llegada de los españoles, ya que las dataciones de estructuras con características similares para la región, han sido reportadas por (Correal, 1970; Duque, 1970; Brunhs, 1976; Osorio et al., 1989; García, 1987; Jaramillo 1989 y Salgado, 1997), asociando estas evidencias con el grupo “Los Quindos”, descrito por los cronistas, reafirmado por Duque en el libro Los Quimbayas (1970) y como planteamiento central en la tesis de grado de Joel García, (1987).

EL RESCATE

A nuestra llegada al caserío, en el borde de la parte trasera de unas viviendas, pudimos evidenciar una estructura funeraria vertical (Tumba o guaca, en forma de tambor o redondos, denominada así por los saqueadores o el arte de los sepultureros de dicha actividad ilícita, descrita en el texto Geografía General de Antioquia), de planta rectangular con cámara lateral a aproximadamente a 2.50 metros de profundidad derrumbada, y alterada, por lo que dichos saqueadores dejaron el material cultural  recuperado: un vaso silbante zoomorfo en buen estado, fragmentos de otra posible

alcarraza con doble vertedera, y material cerámico en superficie. La mayoría del material fracturado (tiestos cerámicos) fue recogido por personas de la comunidad y

no se pudieron llevar a laboratorio para su clasificación, material este que poseía características de cerámica clásica o temprana.

Por situaciones preventivas del sitio por posible derrumbes y ante las réplicas del terremoto recién ocurrido, se pospuso continuar con el rescate y verificación del sitio arqueológico, regresando a los dos días, recuperándose durante una segunda revisión del sitio, una pequeña nariguera orfebre con superficie martillada. (Ver imágenes del material recuperado).

Imagen del material en superficie.

Imagen del rasgo arqueológico alterado.

LOS VASOS SILBANTES

Piezas elaboradas magistralmente por las sociedades que habitaron diferentes grupos en los Andes colombianos, denominadas vasijas silbantes o sonoras, con formas antropomorfas y zoomorfas, ubicada dentro de la tradición temprana (clásico regional, primeros siglos antes y después de cristo), que suelen tener decoraciones geométricas y pintadas en su superficie, con motivos vegetales, animales o humanos.

Casi siempre constan de una o dos cámaras internas, intercomunicadas de forma tal que permiten que el aire se desplace desde el tubo de soplado hasta el aeroducto del silbato, produciendo tonos musicales.

 Estos instrumentos aerófonos propios de las culturas prehispánicas que habitaron en el área geográfica de lo que hoy son las Repúblicas de Perú, Colombia, Ecuador y Mesoamérica, fueron utilizados restringidamente para uso en rituales o ceremonias, por la calidad y refinamiento en su manufactura.

EL VASO SILBANTE DE QUEBRADA NEGRA

Rescatada en el centro poblado de Quebrada Negra, municipio de Calarcá, departamento del Quindío.

Cerámica o recipiente denominado vaso silbante por la ciencia arqueológica, fueron elaborados por varios de los grupos prehispánicos que habitaron en Suramérica, utilizados como instrumentos musicales y como portadores de líquidos, emitían sonidos cuando se soplaba por su vertedera aún con sus depósitos llenos de líquidos.

 Son pocas las piezas rescatadas y registradas dentro de investigaciones arqueológicas, pero si se conocen referencia de muchas saqueadas por los buscadores de tesoros prehispánicos, elaborado con rasgos estilísticos muy similares a los del grupo Yotoco de la zona arqueológica Calima, pero con sutiles cambios en su decoración, forma y tamaño.

Este recipiente rescatado en este centro poblado fue bellamente decorado con pintura positiva roja y crema positiva y encima pintura negativa negra, tanto en la cara como en el pecho, en su cabeza se representa un ave, posiblemente búho o lechuza.

Estaos instrumentos denominados vasos silbantes, o sea, piezas sonoras que poseen dos o tres cajas de resonancia, separadas en su interior, eran utilizados para emitir o reproducir sonidos musicales. Para corroborar esta técnica, se procederá a realizar pruebas de Scaneos y radiografías que nos permitan constatar dichas hipótesis. *

Imágenes: vaso silbante recuperado – Quebrada Negra.

LA NARIGUERA

La nariguera martillada presenta características propias de elaboración con técnicas propias en el manejo del oro (orfebrería), por parte de estos maestros del arte prehispánico, por los habitantes en el pie de monte de la cordillera: “Los Quindos” (grupo asentado en la olla del Quindío y en pie de monte de la cordillera Central en el hoy departamento del Quindío y sus áreas de influencia).

CONSIDERACIONES

Los hallazgos arqueológicos y sus respectivos rescates en condiciones de emergencias son dificultosos, con comunidad en emergencia, sin recursos y con terror por posibles condiciones propias del desastre del sismo del año 1999 en el eje cafetero, donde el epicentro se presentó a escasos kilómetros del sitio, con llevaron a que el rescate se dificultará y se diera una recolección de materiales sin rigurosidad científica.

Ante estos hechos, la recuperación de los escasos materiales, donde se pudo establecer posibles “saqueos”, por parte de algunas personas de la comunidad, con llevaron a dejar el sitio y la espera de que la ONG diera respuesta a la solicitud de financiamiento como parte de su responsabilidad civil sobre el patrimonio arqueológico de La Nación y ante la negativa de la propuesta para la recuperación del sitio arqueológico, se decidió el retiro del sitio.

REFERENCIAS

BRUHNS, Karen Olsen. 1970. “Stylistic Affinities Between the Quimbaya Gold Style and a Little Known Ceramic Style of Middle Cauca Valley, Colombia”. NawpaPacha (7-8):65-84.

1976. Excavaciones Arqueológicas en cementerios de la Tebaida y Córdoba. Departamento del Quindío. (Sin publicar). 1979. 17 p.

1990. “Las Culturas Prehispánicas del Cauca Medio”. Arte de la tierra. Los Quimbayas. Bogotá. Banco Popular. Editorial Presencia. 1990. 10-14 p.

CORREAL, Gonzalo. 1970. “Una tumba de pozo con cámara lateral en el Municipio de Armenia”. En: Divulgaciones Etnológicas. Barranquilla.

DUQUE, L. 1970. Los Quimbayas. Reseña Histórica Arqueológica.  Instituto Colombiano de Antropología.  Imprenta Nacional.  Bogotá D.E.

GARCIA, P., Joel y RODRÍGUEZ, Camilo. 1985. “Prospecciones en la Hacienda La Esmeralda, Municipio de Montenegro – Quindío. Trabajo de Campo. Departamento de Antropología. Universidad Nacional de Colombia, Bogotá. Sin Publicar.

GARCIA, P., Joel. 1987. “Arqueología Prehispánica en la Cordillera Central: Los Quindos. Tesis de grado (Antropólogo). Universidad Nacional de Colombia.

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2001b. Monitoreo Arqueológico, Variante “Calarcá – Chagualá – La Cabaña”. Calarcá, Quindío. Armenia. Informe Final. Sin Publicar. INSTITUTO NACIONAL DE VÍAS – INVÍAS.

2003 Componente Arqueológico Villa Juliana. Medio Ambiente y Arqueología. Armenia. (Sin Publicar).

OSORIO, Oscar, Morales, Sory y Ramírez, Nohora Aydee. 1989. “Investigaciones Arqueológicas en el Departamento del Quindío, municipios de Calarcá, Génova y la Tebaida”. Informe presentado a la Fundación de Investigaciones Arqueológicas nacionales, Banco de la República, Bogotá.

RODRÍGUEZ, Camilo.1987. “Agricultores Prehispánicos de la Hoya del Quindío”. Tesis de grado. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá.

SALGADO, Héctor. 2002. “Rescate Arqueológico en los Municipios de Montenegro (Quindío) y Bugalagrande (Valle del Cauca)”. Informe Final. Empresa Colombiana de Petróleos, Ecopetrol, Gerencia Plan Nacional de Gas Natural.

URIBE, A. Manuel. 1885. Geografía general y compendio histórico del Estado de Antioquia.

JOEL GARCIA PULGARIN

ANTROPÓLOGO – ARQUEÓLOGO

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

REGISTRO NACIONAL ARQUEOLÓGICO R.N.A. No. 0496 ICANH

MIEMBRO DEL CONSEJO DEPARTAMENTAL DE PATRIMONIO

COORDINADOR COMITÉ DE PROTECCIÓN ARQUEOLÓGICA Y ANTROPOLÓGICA DEL QUINDÍO C.P.A.

[1]Estudio geológico- estructural y aspectos geomorfológicos de la Cuenca media y alta del río Santo Domingo. CRQ- Universidad de Caldas, 1993. Suelos departamento del Quindío, IGAC 1996.

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